sábado, 6 de agosto de 2016

Saunas / Spa en Caracas Venezuela

La ciudad de Caracas se caracteriza por tener la mayor variedad de saunas gays del país, para todos los gustos y disponibilidad monetaria, todos de fácil acceso y bien concurridos. Siendo la capital de Venezuela, Caracas se ha caracterizado por ser mas abierto en las actividades y establecimientos para la comunidad gay en general, aquí se dieron los primeros movimientos del país, desde bares y discotecas, hasta saunas y parques para cruising. 

THERMAL STAR, conocido como El Sauna de Juan:
Dirección:  Calle Borges. Quinta Ana Julia 168. El Recreo, Sabana Grande. Caracas, Distrito Capital. Ubique  Av. Casanova C.C. El Recreo a su derecha a cuadra y media de la AVENIDA Casanova  pregunte por la  placita de pintores gire a su izquierda, en esa calle doble a la derecha la quinta color Crema y Gris toque el timbre. Otra manera de llegar también ubique la jefatura de El Recreo  detrás del mismo o llame para mejor ubicación. Tengan cuidado por esa calle, es algo solitaria. 
Teléfonos:  +58 (212) 7630690.
Horario: de lunes a domingo, desde las 01:00 PM hasta las 08:00 PM.
Servicios: locker, cafetín (bebidas y golosinas), jabón líquido. No tiene Cabinas, ni masajistas. 

Es uno de los más concurridos, por ser económico y de fácil acceso. Puedes encontrar gente de todas las edades, sin embargo, abundan personas bastante jóvenes. Todos los días encontrarás gente, mayormente después de las 04:00 PM y los domingos. El pago de la entrada y lo que consumas se hace en efectivo.

La estructura es una casa modificada para el sauna, al llegar te entregarán llave del locker, toalla y pareo, las sandalias están en un estante identificadas por tallas. Tiene dos áreas de locker, una de “gimnasio” (una maquina y pesas), una sala de reposo (sillas y mesas), un cafetín donde puedes comprar bebidas, duchas y baños. La zona de vapor está distribuida a lo largo de unas seis salas contiguas, la temperatura del vapor varía en cada sala. Dentro del área de vapor, existen duchas. Está diseñado como un laberinto y por la oscuridad que lo caracteriza, es importante caminar con sumo cuidado, ya que puedes tropezar.

La mayoría de la “acción” ocurre al final del laberinto donde hay un cuarto oscuro y sin vapor, donde si logras ir temprano, la luz que se filtra por paredes y techo te permitirá un poco de visión de lo que esté sucediendo.  Igualmente, la última sala de vapor es bastante concurrida. Y si te gusta estar apretado, en el baño que está en la última sala cuenta con una ducha y también se presta para el sexo oral y penetración, pero sobre todo para tocar y ser tocado.

Desde un tiempo para acá han desmejorado, no hay inversión en el mantenimiento ni en las mejoras de la infraestructura, algunos lockers están oxidados y con las puertas dañadas, las sandalias son viejas y parecen estar sucias, no hay limpieza constante y otros detalles más, por lo que “la gente bien” ha disminuido la frecuencia de visita.


ZEUS STEAM´S HOUSE, conocido como Zeus 
Dirección: Sabana Grande Av. Casanova bajas por la calle Villaflor C.C. Empresarial del Este, Sótano 2, Cerca del Restaurant El Arabito 
Teléfonos: +58(212)7614240 - (0414) 3097848
Servicios: Locker, Cabinas, Gimnasio, Cafetín, jabón líquido, masajistas, reservación de Cabinas, Piscina , Punto de venta (débito y crédito).
Horarios: lunes a domingo, desde las 11:00 AM hasta las 09:00 PM. 

Es considerado por muchos como el mejor sauna de Caracas y del país. Es bastante grande, cómodo e higiénico. Va todo tipo de público, sin embargo por ser el más costoso de Caracas va “pura gente bien”. Puedes encontrar gente de todas las edades y de diversos tipos de físicos. Algunos de los mejores cuerpos la gente de ambiente lo encontrarás en Zeus. El pago de la entrada y lo que consumas puedes hacerlo con tarjeta de débito, crédito y en efectivo.

Los mejores días son los viernes, sábados y domingos, sobre todo los domingos que va mucha gente y hay para escoger. Durante el resto de la semana igual puedes encontrar cierta cantidad de personas, lo suficiente para nunca quedar en blanco. Los miércoles tienen descuentos en el precio de la entrada, normalmente cerca del 20% del valor normal.  Los domingos es muy difícil conseguir cabinas, por lo que te recomiendo que llames para reservar, el resto de la semana conseguirás seguro.

La infraestructura está diseñada para un gimnasio / spa. Al ingresar encontrarás una recepción donde podrás solicitar locker o cabina, te entregarán llave, toalla y pareo. A un lado de la recepción están las fotos de los masajistas disponibles y los tipos de masajes que realizan. Una vez ingreses al área de lockers tendrás las sandalias a la derecha, un secador de pelo, gelatina y desodorante.  Al pasar la sala de lockers, encontrarás el área de gimnasio (pesas y máquinas), luego la zona de cabinas distribuido a lo largo de pasillos e identificadas.

Para ir al sauna, deberás bajar unas escaleras, allí encontrarás: sanitarios, cuarto oscuro (antigua sala de video), sala de calor (seco), luego una gran sala de vapor dividida en siete pequeñas salas, algunas más oscuras que otras, la temperatura es similar en todas las salas excepto en la sala pequeña que está junto a la entrada que tiene la temperatura más alta. Tiene un área de duchas con jabón líquido, que también es la entrada al área de descanso.

En área de descanso está compuesta por un cafetín donde puedes encontrar jugos, refrescos, bebidas energizantes, cervezas y otras bebidas, golosinas, condones, sándwich, pasteles salados, tortas y hasta afeitadoras. Cuenta con una piscina de temperada (27°C si mi memoria no falla), para lo cual es necesario usar bañador, en caso de no poseerlo en la recepción puedes solicitar uno, ya que no permiten que ingreses a la piscina desnudo, ni tener sexo allí.  En esta zona proyectan videos musicales.     

 La “la acción” ocurre en cualquiera de las salas, así que puedes ir paseándote por todo el sauna hasta encontrar el sitio donde te sientas más cómodo. En general se mantiene medio iluminado, lo suficiente para poder ver por donde caminas. Las cabinas son pequeñas pero cómodas para una o dos personas, cuentan con una “cama” de tamaño individual, por lo tanto, si quieres hacer un trío o más, deberás ponerte algo creativo con el aprovechamiento del espacio.

Como Zeus es el más costoso de los saunas, hay quienes se sienten divos al ingresar a sus instalaciones, por lo que es muy común encontrarse personas que “posan y modelan” durante horas, como si estuviesen esperando por un príncipe azul. La actitud de muchos ha hecho que el sauna sea considerado el más plástico de la ciudad, cuerpos bien definidos abundan en las salas sin hacer contacto alguno. Sin embargo, pasado las 07:30 PM aproximadamente, comienza lo que yo llamo “las compras nerviosas”, y es que cuando queda poco tiempo para cerrar el local, se acaban las poses y divismo, todos se vuelven putos y sexosos, se arman buenos grupos y “se cuadra” mucho más fácil.


PUMA GYM SPA, conocido como El Puma
Dirección:  La Candelaria Avenida Urdaneta con Esquina Candelito a Cruz (frente a la Plaza La Candelaria), Centro Comercial Candelito, nivel superior. Caracas, Distrito Capital.
Teléfono:  +58 (212) 578.05.70.
Horarios: lunes a domingo desde las 09:00 am hasta las  09:00 pm.
Servicios: Locker, Gimnasio, Cafetín (comida y bebidas, incluso cervezas), Restaurant, Masajistas, Punto de venta (débito y crédito).

Es de los mejores saunas de Caracas, no es una estructura para un Sauna / Spa, sin embargo las instalaciones están bien diseñadas para la comodidad que se requiere.  Con buenas instalaciones y fácil ubicación ofrece en un sólo espacio: confort, comodidad y relax para el público masculino donde se mezcla la higiene, grandes salas de vapor y cómodas salas de masajes. El pago de la entrada y lo que consumas puedes hacerlo con tarjeta de débito, crédito y en efectivo.

Para ingresar, deberás pasar por una recepción donde te entregarán la llave del locker y dentro del locker encontrarás la toalla y el pareo, las sandalias están en un estante. Cuenta con una amplia área de lockers con baño y en la parte de afuera, lavamanos con espejos. A un lado encontrarás una sala sin muebles que conecta con el sauna y con el cafetín. El área de saunas es un largo pasillo que comienza con duchas privadas y luego con dos salas de vapor, dos salas de calor y un cuarto oscuro al final del pasillo. A excepción del cuarto oscuro, todas las áreas  están bien iluminadas, por lo que la privacidad de la oscuridad aquí no lo encontrarás. “La acción” ocurre en cualquiera de las salas, pero es muy común que algunas personas utilicen las duchas para tener algo más de privacidad e intimidad.

Presta servicios de masajes como: Antiestrés, Reductivo, Lodoterapia, Chocoterapia, Hidratación, Exfoliación facial y corporal; así como, limpieza facial. Cuenta con un área de donde encontrarás bebidas (incluyendo cervezas), golosinas y carta de comida. Un área de aparatos para entrenamiento y la sala de relajación.

Antiguamente (cuando no era un Sauna Gay) asistía todo tipo de público, mayormente jóvenes y adultos que iban a desatar sus instintos más básicos sin prejuicios, ya que el ambiente resultaba ser muy agradable y mantenía cierto grado de respeto y discreción. Sin embargo, después de su salida del closet, el ambiente cambió un poco así como su tipo de público, ahora asiste mucha gente joven y de vez en cuando se ven hombres mayores.
En general es un buen espacio para relajarse y disfrutar.


Sauna Altamira
Dirección:  Av. José Feliz Sosa. A 30 metros de la Torre Británica al lado Hotel Altamira. Bajando una cuadra por la Plaza Francia hacia la autopista Francisco Fajardo. Altamira. Distrito Capital.
 Horarios: lo desconozco, creo que abre desde las 03:00 PM todos los días
Servicios: Cafetín, Masajes y otros.

Hay que tener claro que el Sauna de Altamira NO ES UN SAUNA GAY, sin embargo por ser exclusivo de caballeros asiste público gay pero no es el 100%, así que cuidado con lo que haces porque puedes encontrar un heterosexual o un homofóbico y pasarás pena si llegan a sacarte del local. Nunca he visitado este sauna por lo que la información que a continuación presento es recopilada de diversas páginas de internet y comentarios de algunos conocidos.

Este sauna es muy particular, su infraestructura no es muy buena, aunque tiene varias salas de vapor y seco de temperaturas distintas. La gente que asiste es adulto, incluso muchos podrían considerarlo muy mayor, pero en general va gente bien agradable y sencilla. La situación es totalmente distintas a los restantes sauna, este no es un sauna gay, así que normalmente no se practica el sexo tan abiertamente como en los otros, sin embargo, siempre hay sus espacios y al final de la noche, cuando apagan las luces, la cosa se torna algo intensa. Pero hay que estar bien claro que el sitio es más para ir de cruising que cualquier otra cosa, es más para conocer que para hacer. Hay masajistas reales y muy buenos.

Es un sitio bastante iluminado, por lo que no tendrás la privacidad para la intimidad (aunque no está permitida) ya que constantemente recorren vigilando los pasillos y manteniendo el orden dentro del establecimiento.Es muy común entrar a las salas de vapor y calor y las personas mayores que allí frecuentan se ponen a conversar de todo, incluyendo sobre políticas, por lo que puede resultar incómodo para algunos que van en una de relajarse y desconectarse del día a día. En el cafetín venden: jugos, refrescos y cervezas.


BAÑOS TURCOS DEL ESTE, conocido como La Cochinera
Dirección: Calle El Mango. Quinta Rosales. Urb. San Antonio (a una cuadra del Hotel Odeon, junto a la Funeraria San Pedro), Sabana Grande. Caracas, Distrito Capital.  Vía al Estadio, pasa el Hotel Odeon, a una cuadra mano izquierda, al lado de un hotel llamado Puerta del Sol
Servicios: Locker, Cabinas, Cafetín.  
 Teléfonos: +58 (212) 7937766
Horarios: lunes de domingo desde las 06:00 AM hasta las 08:00 PM

Algunos lo consideran el peor de los saunas en Caracas, sin embargo es bastante concurrido. De todos los saunas, es el más diverso en cuanto al tipo de personas que va, allí puedes encontrar jovencitos, personas adultas, personas mayores y algunos muy mayores, travestis, heterosexuales curiosos, semiejecutivos, motorizados, tipo camioneros, osos y pare de contar… no hay ninguna exclusividad en la entrada. Es el más económico de todos los saunas, tengo mucho tiempo que no asisto, pero recuerdo que la última vez pagué  Bs. 30 por una cabina. El pago de la entrada y lo que consumas sólo puede hacerse en efectivo.

Conocido como “La Cochinera” dada las condiciones del establecimiento, un amigo dice que en esas paredes hay semen de Simón Bolívar. Las normas de higiene y limpieza tal vez no sean las más optimas en el local, así mismo, la falta de mantenimiento e inversión en la infraestructura hace que las áreas estén sucias y deterioradas.

Al ingresar, pagas tu entrada y te suministrarán toalla, pareo y sandalias. Continúas por el pasillo hasta entrar un área de usos múltiples donde están los lockers, cafetín, sala de descanso, mesas de dominó. En el cafetín venden bebidas: refrescos, cervezas, jugos, y de vez en cuando golosinas; hubo un tiempo que los domingos hacían sopa y según era muy buena.

El área de sauna está compuesta por una gran sala de vapor con dos salas pequeñas, un cuarto de calor (bastante alta la temperatura), un cuarto oscuro al final. La temperatura en el vapor es bastante estable y aceptable. La “acción” sucede en cualquier área del sauna, sin embargo, en las salas pequeñas de vapor y en el cuarto oscuro del final se arman buenos grupos de bochinche.  Hay duchas en la entrada del sauna y otras dentro del área de vapor, igualmente hay un pipote (envase grande) con agua, por si quieres bañarte con totuma. El jabón lo solicitas en la barra del cafetín, te darán un trozo de Jabón azul. Tener cuidado en las duchas con los jabones que lanzan al piso.    

En la parte superior se encuentran las cabinas y un pequeño espacio de descanso. Las cabinas son grandes, cuenta con una base de cemento a forma de cama sin colchón y una papelera. Las paredes están sucias y deterioradas, y algunas con escritos bastante divertidos. Hay quienes son bastante atrevidos y dejan la puerta de la cabina abierta para ser vistos o aceptando invitados para sexo.


Personalmente les digo que lo conozcan como parte de la cultura underground de Caracas. Confieso que los webos más grandes los he visto allí y también las cosas más bizarras que se pueden ver en un sauna. Desconozco los días más concurridos, los fines de semana es muy común encontrar gente desde las 06:00 AM que está saliendo de las discotecas.
Leer más...

lunes, 4 de julio de 2016

ISRAEL: EL ÚLTIMO REDUCTO DE LA ELECTRÓNICA


En la antigua Tierra de Canaán, la música es una parte integral de la identidad nacional israelí. Durante más de 100 años los músicos han intentado afianzar su pertenencia a unas raíces geográficas a través de arreglos y combinaciones de géneros y música tradicional, potenciando así el carácter y la personalidad de una nación. Con mayor o menor éxito, los israelíes despertaron una corriente de creatividad durante la década de los 70 que perdura hasta la actualidad. Una localización ideal para que Desalia Music se deje caer con todo el equipaje y haga un repaso a través de los principales hitos de la música electrónica israelí.

El mejor ejemplo de su cultura musical es Nurit Hirsch, compositora, arreglista y directora de orquesta israelí con estudios en música electrónica o Matityahu Shelem, artista comercial que coquetea con el sonido de la electrónica, el reggae y la música árabe.

Frente a las amenazas, los conflictos internacionales, el fuego, las llamas y la sangre, la realidad parece jugar otras reglas, camuflando una grave situación de inseguridad con el éxtasis y la euforia que se experimenta en las pistas de baile. Encontramos habitáculos oscuros en donde predomina la necesidad de pensar en la vida y no en la muerte, la lucha del hombre por mantener su propia naturaleza, eso es, de una manera u otra, la incesante vida nocturna de Tel Aviv y Jerusalem. Por ese motivo deseamos compartir con vosotros una lista de los mejores djs y productores de Israel:

-Guy Gerber:

Este conocido productor y dj israelí de techno – house forma parte del sello de Cocoon, propiedad de Sven Váth. Algunas de sus principales influencias fueron New Order, Bloody Valentine o Joy Division. Gerber es especialmente conocido por sus Live, por haber trabajado con gente como P. Diddy y por haber formado parte de festivales como Mutek, Boiler Room o Sonar. Ha vivido durante años en Madrid y es especialmente reconocido por la creación de Rumors, un sello que abogaba por un concepto musical diferente apostando por talentos de la talla de Dixon.

-Infected Mushroom:

Este conjunto de productores, que comenzaron sus andanzas en 1999, son un dúo de psytrance y electrónica-experimental israelí formado por Erez Aizen y Amit Duvdevani. Con 9 discos bajo el brazo, se han convertido en una gran referencia de la música electrónica de Israel a pesar de trabajar en un género menos popularizado a escala mundial. Infected Mushroom se sitúa a día de hoy en el puesto 49 de la lista de mejores djs del mundo por DjMag.




-Offer Nissim


Es uno de los principales Djs y productores de Israel y miembro del sello Star 69. Es mundialmente conocido por trabajar junto a Christina Aguilera, Beyoncé, J-lo o Donna Summer. Tras una temporada en la sombra, Nissim formó parte del G Music Fest 2015 junto a Tannuri, Tracy Youg, Suzanne Palmer. Nissim es fundamentalmente un gran mezclador de música pop, su primer álbum remix, compuesto junto con al israelí Mikiyagi, es un cover de la famosa canción de los 80, “I’m So Excited”.


-Astrix


Es un Dj especializado en el subgénero del psytrance. Nació inmerso en la URSS, pero se crió y creció en Tel Aviv. Sus andaduras en la música comenzaron en 1997 y en 2006 llegó a posicionarse en el puesto 41 del top 100 de DJMag. Llama la atención la similitud de su nombre con el de Asterix y su influencia directa de un grupo como Infected Mushrooms.


-Shlomi Aber

Junto a Guy Gerber, Shlomi Aber es uno de los fichajes israelíes del sello de Sven Vath, Cocoon. Sin embargo también es dueño de Slow & Low Records y Be As One Imprint, dos conocidos sellos de música. Lleva desde 1990 coqueteando con diferentes géneros, sintiéndose inspirado por el Jazz, el Funk, el Minimal, el Acid House y especialmente por el movimiento Techno de Detroit.

Shlomi recibió una nominación a DJ Awards nominación y Techno Dj 2014 premio, y fue ganador de los respetados premios de Dj, Sankeys Ibiza.



-Skazi

Asher Swisa y Assaf B-Bass forman un dúo de origen Israelí reconocidos a nivel mundial como una de las leyendas más respetadas y queridas en la escena de la música electrónica. Durante casi quince se han presentado en los mejores festivales del mundo como Tomorrowland, Ministry of Sound, Creamfield, Boom Festival, Gathering. El grupo ha trabajado con artistas de fama internacional como Hardwell, Armin Van Bureen, Tiesto o Avicci.

Ambos comenzaron su viaje a través del EDM, el psytrance, el electropunk y el trance psicodélico en 1998. Con su característico estilo han recorrido el mundo entero.




-Borgore

Asaf Borger, más conocido como Borgore, es un dj y productor israelí. Su estilo fluye entre el EDM, el dubstep o el drum and bass y se le ha llegado a relacionar con Skrillex, Zomboy y Zeds Dead. Gracias a la colaboración con Miley Cyrus en el single Decisions en 2013 ha sido internacionalmente conocido. Asaf también posee sello propio, Buygore, con el que ha trabajado con diferentes referencias nacionales del dubstep. Además ha pinchado en festivales tan populares como Tomorrowland, Glastonbury o SonneMondSterne.





Guy J 

Este joven productor y dj israelí se dista del resto por familiarizarse con el progressive house y formar parte del sello Bedrock Records. Sus composiciones y sus sesiones son apadrinadas generalmente por djs de todo el mundo como Hernan Cattaneo, Sasha o Tiga. Inmerso en la cultura dance y psy de Tel Aviv, Guy comenzó a interesarse por el mundo de la producción musical desde los 14 años y hasta los 21 no lanzó su primer single. Sin embargo fue en 2006 cuando realmente triunfó con la canción Save me. Este año podréis verlo en las islas Baleares, concretamente en The Soundgarden Ibiza Sessions.


Leer más...

lunes, 20 de junio de 2016

Sexo gay del siglo XXI. Generación Grindr

Matthews se dio a conocer el año pasado gracias a Interior. Leather Bar, co-dirigida junto a James Franco. Cuando Cruising de Al Pacino fue estrenada en 1980, con cerca de 40 minutos de metraje con sexo gay explícito eliminado de la edición final -y perdido para siempre-. Interior. Leather Bard trataba de reconstruir el metraje perdido de este clásico del cine de temática homosexual. En él, un policía de paisano interpretado por Al Pacino se infiltraba en un bar leather tratando de encontrar a un asesino en serie que tenía en el punto de mira a la comunidad gay de Nueva York.

En su trabajo, Matthews explora el tema del sexo gay sin pedir perdón ni permiso a nadie. Su primera película, I Want Your Love, acaparó numerosos titulares gracias a sus realistas escenas de sexo homosexual. Su última colección de documentales cortos, In Their Room, se adentra en los dormitorios de chicos anónimos de San Francisco, Berlín y Londres, desde donde hablan de sus experiencias sexuales. Les vemos tirados en la cama, desnudos, en ropa interior, conectados a Internet, chateando desde su teléfono, etc. Las piezas destilan una naturalidad que las hace tan únicas; el hecho de que los chicos sean “normales” -es decir, chicos que pueden encontrarse en un bar cualquiera o en Grindr- también ayuda.

Los entrevistados, además, no se cortan ni un pelo; por ejemplo, uno de ellos afirma: “La última cosa que quiero es que alguien me pregunte cosas como: ‘¿Me dejas que te la meta?”. Yo soy más de: “¿Qué quieres? ¡Déjate de tonterías y garchame de una vez!”.

¿Qué diferencia a In Their Room de otros documentales de temática gay?

Nadie sale del armario y no hablamos del matrimonio homosexual ni del VIH; son temas importantes y desde luego merecen ser desarrollados, pero creo que se agradece ver otras propuestas donde lo relevante no es la historia de las personas que aparecen, sino lo que tienen que decir. En esta ocasión quería hacer algo más personal. Estaba frustrado con las películas gay que no representan a nadie que conozco; que no reflejan las vidas de ninguno de mis amigos.

¿Qué es lo que pretendes transmitir al público con In Their Rooms?

Cuando empecé no lo hice conscientemente, pero en retrospectiva me parece bastante claro que estos documentales están hechos para mi yo de cuando tenía 16 años. Entonces vivía en una situación de aislamiento total y me entusiasmaba consumir cualquier tipo de representación cultural homosexual que no fuera personificada en forma de víctima del SIDA o de travesti. Crecí con cuatro canales de televisión y justo antes de que Internet se popularizara, así que creo que a mi yo adolescente le hubiera sido muy útil observar a hombres homosexuales siendo valientes, vulnerables y, sobre todo, honestos. Creo que la honestidad es la parte más importante de todo. No importa que tu vida no tenga nada que ver con la del entrevistado: cuando reconoces la sinceridad en otra persona puedes sentirte identificado a pesar de todo.

Una de las cosas que tienen en común los entrevistados es que ninguno de ellos es tímido. ¿Dirías que son exhibicionistas?

Creo que todos somos exhibicionistas en cierto grado.

Y el público actúa como voyeur. ¿Te consideras voyeur?

Todos somos exhibicionistas y voyeurs al mismo tiempo. Ambos términos poseen connotaciones que no están del todo claras; en cualquier caso creo que soy las dos cosas. Estoy interesado en ver a gente comportándose de forma honesta y natural. Si eso me hace un voyeur entonces sí lo soy.

Hay un par de declaraciones, como la de Max de Londres, que dice: “Las apps han hecho más fácil y práctico ser un zorrón”. Pero luego continua hablando de cómo esa intimidad tan breve es importante para él, y menciona la importancia de “dos cuerpos que se tocan y exploran algo juntos”. Me recuerda a los encuentros anónimos que los hombres tenían en los parques o urinarios públicos hace años, cuando ser gay era ilegal.

Creo que vivimos en una especie de versión millenial de los fetiches de los años 70 por dos razones: las apps han reemplazado a los bares con la cultura de cruising digital, pero también webs como Truvada y PrEP han abierto conversaciones sobre el sexo que nunca en mi vida pensé que tendría; me refiero a temas como contemplar dejar de usar condones y en lugar de ello tomar pastillas. Definitivamente hay un movimiento emergente en este sentido, y ni siquiera tengo muy claro cuál es mi posición al respecto. Por una parte es una especie de promesa de liberación sexual a la que las personas de mi generación no hemos podido acceder, pero al mismo tiempo me preocupa de que sea un medicamento dirigido a una parte tan específica de la población. Sé que se supone que es segurísimo, pero, ¿qué pasaría si dentro de quince años todos acabamos con cáncer de páncreas?

¿Dónde crees que reside la fascinación que tienen algunos hombres gay con tener sexo con extraños?

Creo que es porque en el fondo todos somos como niños pequeños: nos encanta la aventura (y además estamos muy salidos). Suena a que estoy justificando ser promiscuo, pero creo que el hecho de que una parte de que los hombres gay tengan sexo casual más fácilmente que los heterosexuales es una especie de privilegio, un tipo de relaciones que solo existen entre hombres gays.

Más allá del sexo, cojer con extraños hace que desarrolle un sentimiento cercano al de comunidad. Si vas a casa de alguien a veces será solo para echar un polvo, pero a veces simplemente acabas fascinado por tener la oportunidad de observar un mundo totalmente diferente al tuyo a unos pocos portales de tu casa.

Anteriormente usaste la palabra ‘zorrón’, algo que puede tener muchas connotaciones. Entre otras cosas, puede ser utilizada para denigrar a chicos que tienen más sexo que nosotros.

¿Crees que existe un conflicto entre cómo supone que tenemos que comportarnos en sociedad y cómo queremos comportarnos?

Tiendo a ser protector con cualquier persona que quiera ser un zorrrón, no me importa si es un hombre gay o no. Cuando utilizo la palabra lo hago con humor; en absoluto intentaba denigrar a nadie. Mi única preocupación -y esto va más allá del sexo- es que nos llegue a distraer de cosas más importantes. En un espacio muy breve de tiempo hemos entrenado a nuestro cerebro a obtener gratificación prácticamente instantánea. Hoy en día el sexo está siempre disponible: no importa la hora ni el lugar.

Supongo que es verdad viendo cómo de enganchados estamos a Facebook y Twitter. ¿Es peligroso?

Mi única preocupación es que la gente no vaya a estar junta mucho tiempo: todo el mundo está obsesionado con ligar y temo que eso esté dañando las relaciones estables. Creo que en la sociedad occidental no invertimos mucho en cosas: no importa si hablamos de cómo consumimos medios de comunicación o cómo nos consumimos entre nosotros.

Hemos llegado a un momento en el que para mis amigos es difícil quedarse sentado viendo una película en casa sin pararla cinco veces o mientras miran el iPad o el móvil y hacen tres cosas a la vez. Esta obsesión con la multitarea se traslada a la forma en la que la gente folla y desarrolla su intimidad. Me preocupa que todos acabemos sin sensibilidad alguna para tener relaciones emocionales más profundas.
Leer más...

sábado, 30 de abril de 2016

Gays cumbieros y wachiturros

Gays cumbieros

Desde diversos barrios del conurbano, los miércoles y los sábados, cuando cae la noche, salen en peregrinación chicos y chicas con look deportivo y ansias de cumbia gay. Contra todo pronóstico, la catedral tropical a la que se dirigen está en el centro, en plena calle Cerrito. Moda pasajera o movimiento sexy, la cumbia, sin dudas y desde hace rato, trasciende las fronteras de los géneros.

Desde alguna curva de 2007, la cumbia y toda su carga social, estética y discursiva entraron en la comunidad Glttbi local para hacer sacudir las caderas y algún que otro prejuicio. No había nada más hétero y más homofóbico que la cumbia, parecía. De alguna manera, la banda Kumbia Queers y el comic Cumbiagei fueron la patada inicial que abrieron las puertas a un fenómeno que se impuso no sólo entre los más jóvenes, que rápidamente hicieron propios sus códigos de vestimenta deportiva y vocabulario barrial para darles un giro tropical a sus identidades homosexuales, sino entre muchos otros amantes de esta música.

Prehistoria wachita

Primero esta estética, este código, fue representativo de los pibes y pibas que en los barrios se vestían como los demás en el conurbano: réplicas baratas de marcas como Adidas o Nike, escuchaban cumbia y no tenían otro interés, cada fin de semana, que el de ir a la bailanta con sus amigos. Luego la visibilidad homo aparece en las redes sociales, donde estos chicos y chicas ya empezaban a fotografiarse besándose y declarando relaciones de amor enfundados en sus ropas más cotidianas; así el look callejero barrial empezaba a convertirse sin dudas en el nuevo morbo de un estereotipo gay-lésbico que exigía su lugar entre las fantasías homoeróticas… Y lo demás era sólo ponerle ritmo.

Las primeras juntadas se hacían en el subsuelo de la discoteca gay Angel’s (Viamonte 2168), que pasaba cumbia toda la noche, hace unos años catalogado como el reducto groncho y grasa si los hay, pero luego recuperado como el lugar ideal para conseguir algún machito bien de barrio. Después proliferaron foros y grupos virtuales que ayudaron a comunicar más rápidamente estos encuentros a otros chicos que quizá ya estaban buscando lo mismo. Pero esta movida de liberación Glttbi, como tantas otras, seguía ocurriendo en la Capital, en discos del centro de la Ciudad de Buenos Aires bien lejos de una realidad donde muchos de estos cumbieros gays no tenían dinero para acceder a las discotecas… Paradójicamente, la liberación que ellos mismos estaban delineando se daba bien lejos de una realidad donde muchos de esos cumbieros gays no tenían dinero para acceder a las discotecas. Es llamativo cómo esta cotidianidad de los márgenes fue rápidamente capitalizada (valga la analogía) nuevamente en la urbe, volviendo a dejar afuera a los que ya antes estaban excluidos de las discotecas para chetos. Eso obligó a muchos cumbieritos gays a viajar cada finde hacia la Capital desde sus barrios sólo para encontrar, quizá, algo de eso que buscaban y no encajaba en casi ningún otro lugar, pues se veían demasiado villeros para un boliche gay y demasiado maricas para una bailanta tradicional. Este contexto generó una especie de diáspora en busca del otro semejante, al menos ésa es la promesa de cada noche en la bailanta, pues los ánimos bailanteros son la pura fuerza de estos adolescentes que salen de sus orillas a las luces capitalinas que inflan sus pistas con cumbia, y todo esto look mediante caras perforadas de aritos, celulares con cámara, rapes de peluquería, lentes de contacto celestes y zapatillas ostentosas… Sí, todo bien, pero muy caro. ¡Y todo para lucir lo más barrial posible! Y también para lucir lo más parecidxs entre sí, como cualquier adolescente buscando su pertenencia estética.

El centro de la periferia

Así que el punto de encuentro de los pibes y pibas de barrio, paradójicamente, se dio muy lejos de sus lugares de pertenencia. Un ejemplo de esto hoy está en el microcentro y es el sótano Cerrito Mix. Autodefinido como “la catedral de la cumbia”, este lugar congrega a jóvenes fieles de lo tropical en un marco de tolerancia y descaro marica, pero todo con el look cumbiero de luxe: casacas de fútbol, gorritas, aritos en las caras, cortes de rape y lentes de contacto celestes. Todo tan prefabricado como en cualquier otra discoteca, sólo que aquí se dicen “cumbieros” sin mayores culpas de clase ni pertenencia, pues en este lado del ambiente eso es puro sex appeal. La animadora travesti, la cerveza y los tragos coloridos desinhiben las caderas, y putos y tortas se pasan las horas bailando la misma cumbia que en otra bailanta, pero aquí está la libertad de la identidad que facilita levantes de chicos y chicas en casi todos los rincones de la pista, y los baños por supuesto.

Y hasta aquí todo parece sólo casi una réplica homosexual de una bailanta común y corriente: animador del baile y figuras de dudosa calidad mediática como Zulma Lobato o Los Wachiturros… Y eso de algún modo es así, pues la única travesti aquí es la animadora. Y las identidades trans, ¿qué lugar tienen aquí? ¿Acaso no hay trans cumbierxs? ¿Irán a otro lugar? Luego, de más está decir que ser o parecer un chonguito viril (activo) es lo más cotizado entre los gays de este club… Pero hablándolo con un chico de lo más masculino, me confeso: “Pasa que acá faltan activos” (sic). De lo que entendí que ni siquiera aquí era menos importante la superficialidad de ser UN VARON, en los términos más tradicionales. Esto de la cumbia y la homosexualidad aún sigue expandiendo su revuelo original y como para balancear la escena homomachista este año nace TROPITORTI, una fiesta tropical lesbiana para chicas en la zona de Abasto (www.tropitorti.blogs pot.com) y esto recién empieza…

Tomo una cerveza más y me voy cruzando miradas con algún pibe en la barra y pensando que aun la movida tropical más purista parece distante de esta nueva realidad queer, ya que sólo las míticas Lía Crucet y Gladys la Bomba Tucumana (y sus idealizaciones casi travestis) frecuentan los escenarios de estas fiestas teniendo alguna cercanía con el público gay cumbiero, en lo que por ahora sólo es bailar el mismo playlist que en cualquier bailanta. Pero, ¿será posible imaginar a MC Caco, El Dipy o El Re Tu Tu tocando pronto en alguna fiesta gay o en la Marcha del Orgullo Glttbi? Suficiente para mí. Me vuelvo al barrio, donde los pibes en la calle siguen siendo mi fascinación.

No sos vos, soy yo

Alrededor de este cruce de música tropical y homosexualidad, quizás, y lamentablemente, el registro que más fuerte haya quedado sea el de Los Sultanes con su “Estoy saliendo con un chabón”, una canción aun menos graciosa que los personajes que la interpretaban. Amanerada al ridículo e intrínsecamente homofóbica, este hit mediático sostenía a unas maricas cumbieras que se protegían en el beneficio de la duda desde el título de su disco, ¿Son o se hacen?, y lejos de aportar diversión y naturalidad a ese nuevo movimiento que se avecinaba, Los Sultanes potenciaban todos los prejuicios que se tenían sobre los gays en la cotidianidad de los ámbitos cumbieros más heterosexistas. En las letras de estas cumbias straight, los gays son como las viejas maricas de las comedias de la televisión y el cine, hoy tan anticuadas; en sus letras los gays son afeminados pícaros que apenas pueden tratan de atraer a algún pobre hétero; en general están ávidos y deseantes, pero no van mucho más allá de sólo desear el acercamiento a algún “chabón” que les haga la gracia de mirarlos al menos, insistiendo y sosteniendo una supuesta incapacidad de una relación homosexual con un hombre hétero. Todo eso llevado a escena con malos playbacks televisivos decorados con strippers disfrazados de policías.

Esta experiencia quedó aún en los oídos del gran promedio de nuestro país y ciudades limítrofes, y así Los Sultanes, un producto real o no, fueron el centro de una explosión tropical heteronormativizada con sus ficciones y recursos de caricatura sobre la identidad homo, que muy afortunadamente no hicieron mayor contribución a la nueva cultura de la cumbia gay que empezaba a surgir desde los adolescentes en los barrios.

En un lugar completamente opuesto de la pista, valorando la honestidad y el coraje como medida de autenticidad, allí está la preciosa Dalila, pionera low profile, que en 2001 ya enamoraba a todas con sus cumbias santafesinas sin mayor artificio que su voz y su imagen de lesbiana frontal. Chequear especialmente su tema “Amor entre mujeres”, donde va calentando la temperatura mientras remarca varias veces “que eso está mal”, “que eso no es normal”: “Ese amor es diferente a los demás, / está prohibido / ese amor entre mujeres está mal”. Sólo que por el modo en que están dispuestos los versos, y lo ardiente que se va poniendo la cosa con su voz y con el ritmo, de pronto no entendemos muy bien qué es eso que está mal, ya que enseguida agrega: “Dios ha querido / que a las dos no les importe nada / que otros las vean así”. ¿Será que Dalila se ríe de todos los normales mientras dice abiertamente que Dios ha querido que a ellas no les importe nada? La letra con su ambigüedad continúa en la segunda estrofa: “Y sé que no está bien / amor entre mujeres / que no es algo normal / lo mucho que se quieren / y sé que no está bien / que las juzguen de locas / tenerse que esconder / para rozar su piel”.

A ritmo de cumbia, podríamos decir, para no quedar fuera de tono, que Dalila logra dar vuelta la tortilla.
Leer más...

El Gay Town de Santiago



Recordar la pobla y el resumo de sobaco y ropa con olor a detergente, de saber que ya no vivo en ese paisaje del Santiago sur, donde aún los bloques de tres pisos siguen siendo la estantería habitacional de los pobres, el amontonamiento ilusorio progresos encajonados en esos pocos metros de convivencia. Que digo, si la llamada convivencia, allí, es una jaula de llantos, peleas y gritos que atraviesan las frágiles murallas, los tabiques de cartón de mi viejo barrio que nunca me quiso, nunca me soportó y menos pudo imaginar que el maricón del tercer piso le daría una estrella de gloria a la descolorida pobla. Porque ahora, a veces, al regresar, casi todo el mundo me saluda, me reconoce, me felicita, y nadie se atreve a gritarme la vida como entonces, cuando tan chico, apenas un niño, debía dar un rodeo de tres cuadras para no pasar frente al grupito de la esquina, la patota del club deportivo siempre con la talla a flor de labios, siempre con la burla cruel que hería mis oídos, que me hacía odiarlos a muerte e imaginar que yo podía transformarme en superman y con una mirada de rayo láser cortarles las cabezas. Por eso hoy recuerdo esa infancia con algo de ternura y rencor, con sangre amarga que tragué después de alguna golpiza, con ese gusto opaco del semen proletario en el tufo del amanecer, esa primera vez (puede ser) que un macho pendejo excitado me hundió la cabeza en la selva hormonal de su entrepierna.

Al partir mi madre cerré ese capítulo, ya no había nada que me atara a esas cajas de cemento y a los tierrales sin alma de la zona sur. Ella se llevó de un plumazo funerario mi biografía rasguñada en esos escampados. Y así de simple, como quien cambia de camisa manchada de rubor, me mudé del territorio, descubrí una casita flaca y sin bulla en un pasaje de Bellavista, cerca del río, a los pies del cerro San Cristóbal, en la calle Loreto, columna vertebral del Gay Town santiaguino. Pareciera pecar de esnob (que vieja palabra) al bautizar así al barrio coliza de la capital, pero no exagero y tampoco quiero develar tanto el sobrio territorio marica que, poco a poco, fue instalándose en las riberas del parque Forestal y principalmente en Miguel de la Barra, la calle más amplia de la urbe, que tiene cierto encanto neoyorquino, como diría una siútica. Desde allí, bajando el cerro Santa Lucía por atrás, donde la municipalidad instaló una fontana de agua con Adán y Eva, al estilo florentino (very Europe) se puede comenzar el tour gay que ya ha dejado atrás la parisina calle Rosal, como también los sex shops al final de la calle Huérfanos y la esquina del levante erótico donde los taxi boys ofrecen su pelvis remunerada simulando que esperan un colectivo. De caminar distraídamente por allí, hacia el parque, resaltan algunos cafetines en la vereda, con las típicas parejas gay, mirándose a los ojos en el vapor del café cortado (¡zas!). Pero nadie podría calificarlos de homosexuales con sus atuendos de moda varonil con marca a la vista. Nadie podría suponer que esos hombres de mediana edad viven juntos en algún departamento de calle Mosqueta, la corta callejuela sombreada de árboles que, hace diez o quince años, fue acogiendo la necesidad proscripta de las nupcias maricuecas. La calle de los fletos, le dice la homofobia a Mosqueto, el primer condominio gay de Santiago centro, que me hace recordar la situación de la calle Castro en San Francisco, un territorio poblado de minorías chicanas en los años sesenta, y que luego de ser ocupado por la invasión gay subió su avalúo, transformándose en el barrio fashion de la maricada gringa. Por lo cual, los mexicanos, cubanos, negros y dominicanos tuvieron que abandonar el lugar por el alto precio al que se elevaron sus rentas. A veces ocurre que la sofisticación del mundo gay opera de manera segregadora con otras minorías, de seguro por el “buen gusto marucho” en la decoración, afirulando su hábitat más allá de los límites convivientes.

Ojalá no ocurra algo similar con el gay town santiaguino, que atardece plácido en la calzada otoñal que se hace parque. Por ahí, pisando el metal óxido de las hojas, una loca cetácea de gorda lleva de paseo una rata de perro chihuahua como si llevara un monedero. Más allá, otra loca enana y regia con su teñido pelo de coipo al cloro arrastra un gran danés que insiste en mear en todos los árboles que verdean el sendero. A la distancia viene una pareja del coliseo canino, observando con emoción a su dálmata que le olfatea la cola a un quiltro plebeyo. ¿Qué fantasía perruna acompaña este deambular gay por la foresta del parque? ¿Qué orfandad de barrio los hizo ubicarse en este rincón del centro, que no es el barrio alto, pero tiene estilo? Tiene ese no sé qué nostálgico, me dijo un gay hediondo a Paco Rabbane mientras acariciaba las zungas de cebra en una tienda de lencería para hombres en Miguel de la Barra, al lado de la librería Metales Pesados. Pero el gay town del otro lado del río no tiene la misma categoría, agregó la loca con una mueca de desprecio. ¿Y por qué es otra la categoría del barrio si todos los maricones que se ven por aquí son casi iguales?, le dije a punto de abofetearla por clasista. Lo que pasa que este lado es residencial y el otro lado es más de jarana, carrete, como te explico, es más chimba, ¿me entiendes? Nunca podría entenderla, pero en algo tenía razón, porque cruzando el puente Loreto se despliega un chorizo de boliches lésbicos y discos gay que llegan hasta las faldas del San Cristóbal. Pero justo al doblar Bellavista, el sauna Sodoma recibe de madrugada a la resaca copetera del dancing. Casi en la esquina de La Chimba marica, en el bar El Toro, se junta la manga televisiva y la tolerancia artística. También aquí se puede encontrar en sus noches de tamboreo farandulesco al ramillete de locas cuicas con su bronceado cochayuyo paltón. De Loreto al fondo, la noche se envicia Madonna con el zapateo disco de sus locales, hay de todo lo imaginable en este rubro, espectaculares shows de drag queen, vedetos desnutridos agitando la diuca por cinco pesos, cafés con piernas peludas y elegantes restaurantes de comida española para azafatos de Lan Rosa.

En fin, por último, le dedico unas líneas a la esquina de mi casa, saltando la calle, el almacén de Marcelo siempre está lleno de gente, enfiestado por su eterna sonrisa. Al lado, la botillería donde rezonga el tango su enamorada traición. A la vuelta, las chicas del salón de belleza, todas rubias, cada quince días me rasuran las cuatro mechas de mi cráneo mariposón. El quisco del diario, en la punta, me ofrece cada mañana los titulares noticiosos de las portadas. Y allí me quedo un rato, pensando que este barrio no lo elegí por gay o taquillero. Algo de su trasnochado ardor se me impuso. Algo de su generosa complicidad me da licencia para vivir como quiero, sin los terrores periféricos que me hacían temblar. Me quedo un momento mirando la frivolidad noticiosa de los diarios, justo cuando el señor del quiosco amablemente me pregunta: ¿No va a llevar su periódico, don Pedro?

Por Pedro Lemebel

Leer más...

SANTIAGO GAY en el 2003


El circuito es reducido, pues la ubicación no es un detalle menor y la discreción es fundamental, pero aún así el clasismo pena: la discoteque más top es la Bunker y la más "popular", la Naxos; los shows que incluyen vedettos no se los pierde casi nadie; por fin hay un restaurante donde parejas homosexuales pueden disfrutar lejos de miradas burlonas, el Capricho Español, y hasta un café con piernas, el Farinelli. Los que tienen plata, en todo caso, prefieren divertirse en Buenos Aires.

***

Mientras los artículos sobre minorías sexuales escapan cada vez más de los reportes policiales y ahora engrosan las páginas donde se tratan temas de tendencias y sociedad, el clóset también se abre para quienes, hasta hace unos pocos años, no eran más que una parte del submundo de las ciudades chilenas. Los gays estaban en las cloacas. En medio de la sordidez y del silencio buscaban un lugar digno, o al menos lo suficientemente tranquilo para la diversión.

"El outing" dice Juan José, quien es un viajado periodista de una revista capitalina, y que se refiere al ya famoso concepto de salir del clóset, "ha puesto de moda los locales gays en todos partes del mundo. Creéme, da un aire de tolerancia que es muy bien visto".

Juan José conoce el barrio gay de Madrid, llamado Chueca, y se resiste a compararlo con lo que está ocurriendo en Santiago. Sin ir más lejos, el viernes 6 de junio de este año, la estudiante de filosofía Karen Castiilo y su novia, Paula, entraron a tomar una bebida gaseosa al restaurante "Pollísimo" de Plaza Italia. A los pocos minutos ambas mujeres se tomaron de las manos y se besaron en los labios. Los administradores del local se alarmaron y las echaron. Cuando Karen les preguntó por qué eran expulsadas del local, el dependiente respondió con sequedad:

"Atentan contra la moral del local y contra su prestigio", y las echó.

Sin embargo, el viernes la Corte de Apelaciones de Santiago aceptó el recurso de protección en contra del restaurante y dio una señal en contra la discriminación de las minorías en locales comerciales. Por lo tanto, el barrio Chueca y el divertimento gay, en Santiago, quizás se acerquen más de lo pensado.

CIRCUITO ACOTADO

El circuito capitalino se concentra en el barrio Bellavista, básicamente entre las calles Pio Nono y Bombero Núñez, aunque hay un par de enclaves en el sector de Providencia. La ubicación no es un detalle menor y la discreción debe ser fundamental. No en vano uno de los más sonados fracasos del rubro fue un pub discoteque que hace un par de años se instaló en pleno barrio Suecia. Nada menos que a un costado del famoso Entre Negros. No hizo falta que Miguel Piñera, el Negro, utilizara su poder para sacar a sus vecinos.

"Los clientes se sentían como si estuviera en una Expo-locas", recuerda un visitante que vio cómo el resto de los parroquianos que asistían a los demás pubs, bares y discoteques de Suecia, apuntaban con el dedo y molestaban a quien intentara ingresar, en un gesto de suma osadía, al local "de los fletos", como les llamaban. De esta manera, el pub-discoteque se mantuvo solamente un mes en funciones y debió cerrar.

Por ese motivo, muchos locales no tienen, siquiera, un letrero que los identifique. Su mejor publicidad es el "boca a boca".

CLASISMO HOMOSEXUAL

"Mira, es lamentable que se marquen tanto las clases sociales porque somos tan pocos y deberíamos ser todos uno", reclama Andrés, un joven veinteañero que antes de trabajar en una oficina del barrio El Golf atendió un encumbrado pub de homosexuales, lo cual lo convierte en voz autorizada para clasificar los locales del escuálido mercado gay criollo.

Aunque el número de pubs es mayor al de las discoteques, éstas tienen un público fiel. La más top es la Bunker, cada vez más abierta a todo público, y que incluye a rostros de la farándula que deambulan con toda tranquilidad por sus pasillos. Sin embargo, el lugar más famoso es la Fausto, disco gay por antonomasia, ubicada en avenida Santa María, a metros de los canales de TV. El local tiene más de 20 años, los que han ido decayendo con el tiempo. En el mundo homosexual, hablar de la Fausto significaba lujo, elegancia y exclusividad, nadie podía ingresar sin una invitación formal y conseguirla era un premio y un reconocimiento. Hoy, en cambio, la discoteque insignia de los homosexuales ha decaído al punto de que se programan días con entradas gratuitas.

Discos más populares son la Queen, ubicada en calle Coronel Bueras, detrás del cine arte Alameda; y la Naxos, que se encuentra en Alameda esquina San Francisco. Este último local es sindicado como un antro poco deseable y de gays de bajo nivel socioeconómico.

Claro que el mismo Andrés confirma que aquellos que realmente tienen dinero no van a ningún sitio conocido, ya que prefieren irse fuera del país de carrete de fin de semana, por ejemplo, a Buenos Aires. Hacerlo en público, aunque sea un público gay, es un riesgo innecesario que prefieren no correr.

Pero existe un extremo y se encuentra en la "Prosit", una fuente de soda de Plaza Italia, donde se congregan a rematar la juerga gays de muy pocos recursos. Casi nulos.

"Allí terminan los que no tienen para pagarse taxi ni colectivo", cuenta Andrés. "Y tienen que esperar desde que cierran las discoteques, hasta las 7 u 8 de la mañana, cuando empiezan a pasar los micros. Como no tienen nada de plata, juntan monedas entre todos y se compran un schop o un tecito, a lo más".

CAFE PARA DOS

Uno de los puntos de encuentro más concurridos es el Farinelli, que no es más que un café con piernas para gays. Ubicado en una casa en la calle Bombero Núñez, tiene el nombre pintado en una pandereta. Se trata de un local de decoración muy sencilla donde el café no se toma en una barra, sino que en mesitas cubiertas con imágenes de torsos masculinos. A la altura de la taza se visualiza el desfile de muchachos que atienden con bototos, sutién -o colaless masculino-, y ajustadas camisetas. Es el único local que funciona desde temprano (a las dos de la tarde), ya que los demás sitios abren, en promedio, a contar de las 21 horas.

El café no es ni parecido al que prepara la licenciada Tetarelli y es más caro ($ 800 el cortado), pero al igual que en los cafés del centro, el Farinelli atrae una clientela fiel y generosa. Como Marcos, un médico cuarentón que reconoce sus coqueteos con un moreno que le sirve agua mineral, elemento que resulta bastante oneroso. El médico se las paga con un billete de $5.000 y le deja el vuelto de propina. Pinta para viejo verde.

NOCHE DE COPAS

Para viejos, pero con plata, es el Capricho Español, restaurante y bar ubicado a la entrada de la calle Purísima. Sin embargo, la concurrencia no resulta nada de añosa. Más bien, son adultos jóvenes que llegan en parejas o en grupos. Los precios son normales y los platos de la carta se sirven en abundancia.

El local es sobrio y acogedor y el propio dueño, que tiene un cierto aire a Willy Sabor, saluda afectuosamente a los clientes. Un habitué del lugar dice que ha mejorado mucho desde que cambiaron al chef. Añade que antes la gente iba mucho más porque era el único lugar donde se podía ir a comer en pareja y de manera tranquila, sin que los miraran raro.

Donde la oferta es más variada es en el Bokhara, al final de calle Pio Nono. Funciona como pub y discoteque, con música en vivo y shows humorísticos. Cerca de la medianoche, se retiran las mesitas de la pista y empieza el baile. El problema es para los chicos que atienden, que deben hacer todo tipo de piruetas para llegar con los platos intactos, luego de atravesar toda la zona de baile, ya que la cocina está casi junta a la caseta del DJ.

Este es otro lugar que ha bajado nivel, debido a la política de permitir la entrada liberada hasta las 23 horas. Bokhara tiene un trago emblemático, el Long Island, que es un brebaje azul casi fosforescente que se sirve en antiguos jarros schoperos. Al preguntarle a un barman en qué consiste, él responde: "es una asquerosidad".

No hay como la pílsener.

LAS REINAS DE LA COMEDIA

Una velada puede estar completa sin baile, pero no sin show. Casi al final de Bombero Nuñez se ubica el pub Friend's. Tiene un letrero en el frontis y desde la entrada se aprecia el esfuerzo que tuvo su dueño por darle un toque temático a la ambientación, en este caso, relacionada con el cine y la TV. Del techo cuelga un enorme rollo que simula ser de celuloide. A un costado hay una réplica del Oscar. La creatividad alcanza también a la carta, donde los tragos son asociados a estrellas del cine. Según la tabla, Pedro Almodóvar toma pisco sour, George Lucas pide vaina, Nicole Kidman prefiere un Tom Collins y Olivia Newton John, una mentita frappé.

Luego se adueña del escenario una gorda que no es gorda, sino gordo. Es Macarena O'Connors y su acompañante, Bianca Rinaldi. Son dos travestis. Ambas tienen una rutina tipo café concert, donde abundan las bromas sobre la contingencia nacional. En esta oportunidad, Marcarena y Bianca muestran el encontrón entre Vivi y la Argandoña, donde la hija de Don Francisco es la que sale peor parada. En medio del show, doblan canciones: Bianca, en la onda de divas latinas y Macarena, con temas retro. Luego dan el pase a un par de vedettos que, al ritmo de la música tecno, se sacan unos pseudo uniformes y terminan sin nada más encima que una mano estratégicamente ubicada.

A LO SEINFELD

El show es lo que llena el Dionisio, que queda en Bombero Núñez antes de llegar al Bunker. No tiene letrero ni número en la puerta, pero se siente la música desde adentro. El recinto es como esos clubes gringos de comedia que se ven en series como Seinfeld. Adelante, en un pequeño escenario, se presenta el maratónico espectáculo animado por Claudia Larson y Alexandra. El primero -o primera- es una Marlene sobrealimentada, ataviada como una Miss Venezuela y que lleva con un vestido ceñido y escotado. Alexandra, en cambio, es menos producida.

Para rematar el after hour está el Bar de Willy, que hace un tiempo pasó a llamarse Foxy's. Se encuentra a la salida del Metro Los Leones. Después de las cinco de la mañana, donde los que vienen de las discoteques más top van a presenciar un show donde los vedettos no se tapan ni con la mano. Un espectáculo más democrático -y jocoso dicen- es el que se da en la carrera frenética por llegar al Bunker, antes que se termine la promoción del 2x1.

Pero ese ya es otro cuento.

LA MADRE PATRIA

Chueca es un antiguo barrio del centro de Madrid, ubicado a un par de estaciones del metro de Puerta del Sol (que sería el equivalente a Plaza Baquedano). Por lo barato que era, a mediados de los '70 se llenó de drogadictos que fueron desplazados por artistas emergentes que se tomaron el barrio. La mayoría era gays (entre ellos, un tal Pedro Almodóvar).

Para los '80, ya era un sector de la comunidad homosexual que reunía además de discos y pubs, librerías, saunas y locales segmentados. Mauricio, un cliente asiduo a los pubs gay, asegura que lo más parecido a Chueca es el Vox Pópuli, un bar de engorrosa ubicación (se le puede encontrar caminando por la calle Domínica) y buen nivel. Destaca que en España son relajados, no andan ultraproducidos como acá y sobre todo que "no existe la torrantería de que antes de las 12 de la noche entran gratis".
Leer más...

Entradas Relacionadas

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...