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sábado, 6 de agosto de 2016

Saunas / Spa en Caracas Venezuela

La ciudad de Caracas se caracteriza por tener la mayor variedad de saunas gays del país, para todos los gustos y disponibilidad monetaria, todos de fácil acceso y bien concurridos. Siendo la capital de Venezuela, Caracas se ha caracterizado por ser mas abierto en las actividades y establecimientos para la comunidad gay en general, aquí se dieron los primeros movimientos del país, desde bares y discotecas, hasta saunas y parques para cruising. 

THERMAL STAR, conocido como El Sauna de Juan:
Dirección:  Calle Borges. Quinta Ana Julia 168. El Recreo, Sabana Grande. Caracas, Distrito Capital. Ubique  Av. Casanova C.C. El Recreo a su derecha a cuadra y media de la AVENIDA Casanova  pregunte por la  placita de pintores gire a su izquierda, en esa calle doble a la derecha la quinta color Crema y Gris toque el timbre. Otra manera de llegar también ubique la jefatura de El Recreo  detrás del mismo o llame para mejor ubicación. Tengan cuidado por esa calle, es algo solitaria. 
Teléfonos:  +58 (212) 7630690.
Horario: de lunes a domingo, desde las 01:00 PM hasta las 08:00 PM.
Servicios: locker, cafetín (bebidas y golosinas), jabón líquido. No tiene Cabinas, ni masajistas. 

Es uno de los más concurridos, por ser económico y de fácil acceso. Puedes encontrar gente de todas las edades, sin embargo, abundan personas bastante jóvenes. Todos los días encontrarás gente, mayormente después de las 04:00 PM y los domingos. El pago de la entrada y lo que consumas se hace en efectivo.

La estructura es una casa modificada para el sauna, al llegar te entregarán llave del locker, toalla y pareo, las sandalias están en un estante identificadas por tallas. Tiene dos áreas de locker, una de “gimnasio” (una maquina y pesas), una sala de reposo (sillas y mesas), un cafetín donde puedes comprar bebidas, duchas y baños. La zona de vapor está distribuida a lo largo de unas seis salas contiguas, la temperatura del vapor varía en cada sala. Dentro del área de vapor, existen duchas. Está diseñado como un laberinto y por la oscuridad que lo caracteriza, es importante caminar con sumo cuidado, ya que puedes tropezar.

La mayoría de la “acción” ocurre al final del laberinto donde hay un cuarto oscuro y sin vapor, donde si logras ir temprano, la luz que se filtra por paredes y techo te permitirá un poco de visión de lo que esté sucediendo.  Igualmente, la última sala de vapor es bastante concurrida. Y si te gusta estar apretado, en el baño que está en la última sala cuenta con una ducha y también se presta para el sexo oral y penetración, pero sobre todo para tocar y ser tocado.

Desde un tiempo para acá han desmejorado, no hay inversión en el mantenimiento ni en las mejoras de la infraestructura, algunos lockers están oxidados y con las puertas dañadas, las sandalias son viejas y parecen estar sucias, no hay limpieza constante y otros detalles más, por lo que “la gente bien” ha disminuido la frecuencia de visita.


ZEUS STEAM´S HOUSE, conocido como Zeus 
Dirección: Sabana Grande Av. Casanova bajas por la calle Villaflor C.C. Empresarial del Este, Sótano 2, Cerca del Restaurant El Arabito 
Teléfonos: +58(212)7614240 - (0414) 3097848
Servicios: Locker, Cabinas, Gimnasio, Cafetín, jabón líquido, masajistas, reservación de Cabinas, Piscina , Punto de venta (débito y crédito).
Horarios: lunes a domingo, desde las 11:00 AM hasta las 09:00 PM. 

Es considerado por muchos como el mejor sauna de Caracas y del país. Es bastante grande, cómodo e higiénico. Va todo tipo de público, sin embargo por ser el más costoso de Caracas va “pura gente bien”. Puedes encontrar gente de todas las edades y de diversos tipos de físicos. Algunos de los mejores cuerpos la gente de ambiente lo encontrarás en Zeus. El pago de la entrada y lo que consumas puedes hacerlo con tarjeta de débito, crédito y en efectivo.

Los mejores días son los viernes, sábados y domingos, sobre todo los domingos que va mucha gente y hay para escoger. Durante el resto de la semana igual puedes encontrar cierta cantidad de personas, lo suficiente para nunca quedar en blanco. Los miércoles tienen descuentos en el precio de la entrada, normalmente cerca del 20% del valor normal.  Los domingos es muy difícil conseguir cabinas, por lo que te recomiendo que llames para reservar, el resto de la semana conseguirás seguro.

La infraestructura está diseñada para un gimnasio / spa. Al ingresar encontrarás una recepción donde podrás solicitar locker o cabina, te entregarán llave, toalla y pareo. A un lado de la recepción están las fotos de los masajistas disponibles y los tipos de masajes que realizan. Una vez ingreses al área de lockers tendrás las sandalias a la derecha, un secador de pelo, gelatina y desodorante.  Al pasar la sala de lockers, encontrarás el área de gimnasio (pesas y máquinas), luego la zona de cabinas distribuido a lo largo de pasillos e identificadas.

Para ir al sauna, deberás bajar unas escaleras, allí encontrarás: sanitarios, cuarto oscuro (antigua sala de video), sala de calor (seco), luego una gran sala de vapor dividida en siete pequeñas salas, algunas más oscuras que otras, la temperatura es similar en todas las salas excepto en la sala pequeña que está junto a la entrada que tiene la temperatura más alta. Tiene un área de duchas con jabón líquido, que también es la entrada al área de descanso.

En área de descanso está compuesta por un cafetín donde puedes encontrar jugos, refrescos, bebidas energizantes, cervezas y otras bebidas, golosinas, condones, sándwich, pasteles salados, tortas y hasta afeitadoras. Cuenta con una piscina de temperada (27°C si mi memoria no falla), para lo cual es necesario usar bañador, en caso de no poseerlo en la recepción puedes solicitar uno, ya que no permiten que ingreses a la piscina desnudo, ni tener sexo allí.  En esta zona proyectan videos musicales.     

 La “la acción” ocurre en cualquiera de las salas, así que puedes ir paseándote por todo el sauna hasta encontrar el sitio donde te sientas más cómodo. En general se mantiene medio iluminado, lo suficiente para poder ver por donde caminas. Las cabinas son pequeñas pero cómodas para una o dos personas, cuentan con una “cama” de tamaño individual, por lo tanto, si quieres hacer un trío o más, deberás ponerte algo creativo con el aprovechamiento del espacio.

Como Zeus es el más costoso de los saunas, hay quienes se sienten divos al ingresar a sus instalaciones, por lo que es muy común encontrarse personas que “posan y modelan” durante horas, como si estuviesen esperando por un príncipe azul. La actitud de muchos ha hecho que el sauna sea considerado el más plástico de la ciudad, cuerpos bien definidos abundan en las salas sin hacer contacto alguno. Sin embargo, pasado las 07:30 PM aproximadamente, comienza lo que yo llamo “las compras nerviosas”, y es que cuando queda poco tiempo para cerrar el local, se acaban las poses y divismo, todos se vuelven putos y sexosos, se arman buenos grupos y “se cuadra” mucho más fácil.


PUMA GYM SPA, conocido como El Puma
Dirección:  La Candelaria Avenida Urdaneta con Esquina Candelito a Cruz (frente a la Plaza La Candelaria), Centro Comercial Candelito, nivel superior. Caracas, Distrito Capital.
Teléfono:  +58 (212) 578.05.70.
Horarios: lunes a domingo desde las 09:00 am hasta las  09:00 pm.
Servicios: Locker, Gimnasio, Cafetín (comida y bebidas, incluso cervezas), Restaurant, Masajistas, Punto de venta (débito y crédito).

Es de los mejores saunas de Caracas, no es una estructura para un Sauna / Spa, sin embargo las instalaciones están bien diseñadas para la comodidad que se requiere.  Con buenas instalaciones y fácil ubicación ofrece en un sólo espacio: confort, comodidad y relax para el público masculino donde se mezcla la higiene, grandes salas de vapor y cómodas salas de masajes. El pago de la entrada y lo que consumas puedes hacerlo con tarjeta de débito, crédito y en efectivo.

Para ingresar, deberás pasar por una recepción donde te entregarán la llave del locker y dentro del locker encontrarás la toalla y el pareo, las sandalias están en un estante. Cuenta con una amplia área de lockers con baño y en la parte de afuera, lavamanos con espejos. A un lado encontrarás una sala sin muebles que conecta con el sauna y con el cafetín. El área de saunas es un largo pasillo que comienza con duchas privadas y luego con dos salas de vapor, dos salas de calor y un cuarto oscuro al final del pasillo. A excepción del cuarto oscuro, todas las áreas  están bien iluminadas, por lo que la privacidad de la oscuridad aquí no lo encontrarás. “La acción” ocurre en cualquiera de las salas, pero es muy común que algunas personas utilicen las duchas para tener algo más de privacidad e intimidad.

Presta servicios de masajes como: Antiestrés, Reductivo, Lodoterapia, Chocoterapia, Hidratación, Exfoliación facial y corporal; así como, limpieza facial. Cuenta con un área de donde encontrarás bebidas (incluyendo cervezas), golosinas y carta de comida. Un área de aparatos para entrenamiento y la sala de relajación.

Antiguamente (cuando no era un Sauna Gay) asistía todo tipo de público, mayormente jóvenes y adultos que iban a desatar sus instintos más básicos sin prejuicios, ya que el ambiente resultaba ser muy agradable y mantenía cierto grado de respeto y discreción. Sin embargo, después de su salida del closet, el ambiente cambió un poco así como su tipo de público, ahora asiste mucha gente joven y de vez en cuando se ven hombres mayores.
En general es un buen espacio para relajarse y disfrutar.


Sauna Altamira
Dirección:  Av. José Feliz Sosa. A 30 metros de la Torre Británica al lado Hotel Altamira. Bajando una cuadra por la Plaza Francia hacia la autopista Francisco Fajardo. Altamira. Distrito Capital.
 Horarios: lo desconozco, creo que abre desde las 03:00 PM todos los días
Servicios: Cafetín, Masajes y otros.

Hay que tener claro que el Sauna de Altamira NO ES UN SAUNA GAY, sin embargo por ser exclusivo de caballeros asiste público gay pero no es el 100%, así que cuidado con lo que haces porque puedes encontrar un heterosexual o un homofóbico y pasarás pena si llegan a sacarte del local. Nunca he visitado este sauna por lo que la información que a continuación presento es recopilada de diversas páginas de internet y comentarios de algunos conocidos.

Este sauna es muy particular, su infraestructura no es muy buena, aunque tiene varias salas de vapor y seco de temperaturas distintas. La gente que asiste es adulto, incluso muchos podrían considerarlo muy mayor, pero en general va gente bien agradable y sencilla. La situación es totalmente distintas a los restantes sauna, este no es un sauna gay, así que normalmente no se practica el sexo tan abiertamente como en los otros, sin embargo, siempre hay sus espacios y al final de la noche, cuando apagan las luces, la cosa se torna algo intensa. Pero hay que estar bien claro que el sitio es más para ir de cruising que cualquier otra cosa, es más para conocer que para hacer. Hay masajistas reales y muy buenos.

Es un sitio bastante iluminado, por lo que no tendrás la privacidad para la intimidad (aunque no está permitida) ya que constantemente recorren vigilando los pasillos y manteniendo el orden dentro del establecimiento.Es muy común entrar a las salas de vapor y calor y las personas mayores que allí frecuentan se ponen a conversar de todo, incluyendo sobre políticas, por lo que puede resultar incómodo para algunos que van en una de relajarse y desconectarse del día a día. En el cafetín venden: jugos, refrescos y cervezas.


BAÑOS TURCOS DEL ESTE, conocido como La Cochinera
Dirección: Calle El Mango. Quinta Rosales. Urb. San Antonio (a una cuadra del Hotel Odeon, junto a la Funeraria San Pedro), Sabana Grande. Caracas, Distrito Capital.  Vía al Estadio, pasa el Hotel Odeon, a una cuadra mano izquierda, al lado de un hotel llamado Puerta del Sol
Servicios: Locker, Cabinas, Cafetín.  
 Teléfonos: +58 (212) 7937766
Horarios: lunes de domingo desde las 06:00 AM hasta las 08:00 PM

Algunos lo consideran el peor de los saunas en Caracas, sin embargo es bastante concurrido. De todos los saunas, es el más diverso en cuanto al tipo de personas que va, allí puedes encontrar jovencitos, personas adultas, personas mayores y algunos muy mayores, travestis, heterosexuales curiosos, semiejecutivos, motorizados, tipo camioneros, osos y pare de contar… no hay ninguna exclusividad en la entrada. Es el más económico de todos los saunas, tengo mucho tiempo que no asisto, pero recuerdo que la última vez pagué  Bs. 30 por una cabina. El pago de la entrada y lo que consumas sólo puede hacerse en efectivo.

Conocido como “La Cochinera” dada las condiciones del establecimiento, un amigo dice que en esas paredes hay semen de Simón Bolívar. Las normas de higiene y limpieza tal vez no sean las más optimas en el local, así mismo, la falta de mantenimiento e inversión en la infraestructura hace que las áreas estén sucias y deterioradas.

Al ingresar, pagas tu entrada y te suministrarán toalla, pareo y sandalias. Continúas por el pasillo hasta entrar un área de usos múltiples donde están los lockers, cafetín, sala de descanso, mesas de dominó. En el cafetín venden bebidas: refrescos, cervezas, jugos, y de vez en cuando golosinas; hubo un tiempo que los domingos hacían sopa y según era muy buena.

El área de sauna está compuesta por una gran sala de vapor con dos salas pequeñas, un cuarto de calor (bastante alta la temperatura), un cuarto oscuro al final. La temperatura en el vapor es bastante estable y aceptable. La “acción” sucede en cualquier área del sauna, sin embargo, en las salas pequeñas de vapor y en el cuarto oscuro del final se arman buenos grupos de bochinche.  Hay duchas en la entrada del sauna y otras dentro del área de vapor, igualmente hay un pipote (envase grande) con agua, por si quieres bañarte con totuma. El jabón lo solicitas en la barra del cafetín, te darán un trozo de Jabón azul. Tener cuidado en las duchas con los jabones que lanzan al piso.    

En la parte superior se encuentran las cabinas y un pequeño espacio de descanso. Las cabinas son grandes, cuenta con una base de cemento a forma de cama sin colchón y una papelera. Las paredes están sucias y deterioradas, y algunas con escritos bastante divertidos. Hay quienes son bastante atrevidos y dejan la puerta de la cabina abierta para ser vistos o aceptando invitados para sexo.


Personalmente les digo que lo conozcan como parte de la cultura underground de Caracas. Confieso que los webos más grandes los he visto allí y también las cosas más bizarras que se pueden ver en un sauna. Desconozco los días más concurridos, los fines de semana es muy común encontrar gente desde las 06:00 AM que está saliendo de las discotecas.
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jueves, 14 de abril de 2016

Saunas Gays de Caracas

En Venezuela desde 1980 funcionó un famoso sauna para hombres llamado FedeCamaras desde allí empezó un sín fín de movimientos y luchas de la comunidad gay para mantener estos sitios libres y muy normal hoy en día. Les contaremos con lujos de detalles las direcciones, críticas y donde encontrarlos. Si no sabían hay muchos de repente al lado de su residencia, a comprar viagras y condones no te darás abasto. El concepto de un sauna sería un lugar llenos de salas de vapor y hombres desnudos pero sin sexo en cambio el sauna gay se permite sexo y todo. La ley de nuestra constitución reza que en el art 21 se respetará las personas de minorías de religión, politico y sexo nos hace igual antes las ley somos adultos podemos hacer lo que querramos. Estaremos intercalandos información y artículos para enriquecer nuestra cultura general de ellos. 


Artículo principal: Baño turco.

El baño turco o hamam es un baño de vapor caliente que oscila sobre los 55 °C con un humedad relativa que ronda el 100%. Suelen ser salas herméticas donde se mantienen esas condiciones.
Originalmente es un sistema de salas de calor a diferentes temperaturas. Son tres salas que se escalonan en su temperatura, la primera esta a 25 °C, la segunda a 40 °C y la tercera a casi 60 °C. Se combinan calor seco y calor húmedo con frío y masajes proporcionando unos beneficios muy parecidos a los de la sauna finlandesa aunque con menos exigencias e impacto.
Las exigencias físicas son importantes. Esta contraindicado a las personas hipertensas o con trastornos circulatorios o cardiacos. Siempre hay que realizar una consulta médica antes de comenzar a utilizarlos.


Caracas Capital de Venezuela Distrito Capital



Zeus Steam´s House 

Dirección: Sabana Grande Av. Casanova bajas por la calle Villaflor C.C. Empresarial del Este, Sótano 2, Cerca del Restaurant El Arabito 058(0212)7614240-(0414) 3097848


El mejor del país, es gigastesco el más higiénico y vá gente joven muy bien parecidos cuenta con un amplias salas de saunas, gimnasio, piscina si las vá usar recomendable llevar traje baño, amplios corredores, cuartos oscuros, masajistas algunos cobran por sexo, Café Bar, internet. se permite acción en sus instalaciones de vapor. También hay lockers a 130 Bs. F. y cabinas por 170. Bs. F., de Lunes a Domingo a partir de las12 AM hasta las9 PM. Hay promociones los dias Miércoles, los días más cocurridos son Sábados y Domingos. Lo considero muy bonito y confortable el comportamiento es único en el país, si eres obeso o adulto maduro hay respeto..hay para todos los gustos.




El Thermas Star: 

Dirección:

Calle Borges. Quinta Ana Julia no.168. El Recreo, Sabana Grande. Caracas, Distrito Capital. Ubique Av. Casanova C.C. El Recreo a su derecha a cuadra y media de la aV Casanova preguntepor la placita de pintores gire a su izquierda esa callecita doble a la derecha la quinta color Crema y Gris toque el timbre quinta 168 otra manera de llegar también ubique la jefatura de El Recreo detrás del mismo o llame para mejor ubicación. si no conoces la ciudad consigue un amigo de confiaza para que te desplaze..ten cuidado por esa calle no es muy seguro. Teléfonos: +58 (212) 763.06.90.


Es el mas concurrido y va los más jóvenes, tiene amplios corredores y muchos cuartos oscuros si eres experto en la oscuridad tuvistes vida de vampiro este es lugar ya que a algunas salas solo sentirás manos y otras cosas. Tipo laberintos donde casi siempre full y los Domingo está a reventar no cabe un alma. 70 Bs los Lunes a Viernes y Sábados y Domingos 75 Bs. F. Ultimamente han desmejorado no hay construcciones a favor antes era mejor y vá ultimamente gente fuerte y marginal. Deberían mejorar el trato y el comportamiento es uno de los más malo del urbe. pero como van los chamos va mucha gente se permite sexo en todas sus instalaciones. No tienen cabinas.


BAÑOS BAÑOS TURCOS DEL ESTE


Dirección: Calle El Mango. Quinta Rosales. Urb. San Antonio (a una cuadra del Hotel Odeon, junto a la Funeraria San Pedro), Sabana Grande. Caracas, Distrito Capital. Via a los stadium pasa el hotel Odeon a una cuadra mano izquirda al lado de un hotel llamado Puerta del Sol 
Teléfonos: +58 (212) 793.77.66.

Es el peor de todos los saunas de Caracas es también llamado la cochinera es enorme tiene 2 pisos cabinas y lockers, va gente obesa y muy vieja, precios solidarios de 40bs y 50 bs está siempre full. Si te gustan los chamos y gente bien parecida no se te ocurra ir a este sauna te puede dar una crisis de llanto.


El Puma Gym

Dirección: La Candelaria Avenida Urdaneta con Esquina Candelito a Cruz (frenta a la Plaza La Candelaria), Centro Comercial Candelito, nivel superior. Caracas, Distrito Capital.
Horarios: Desde las 9:00 am a 9:00 pm.

Es el mas céntrico va poca gente ideal si hay alguien que conocistes y quieres pasar un momento agradable sin ir a un hotel, hay cafés y lo considero muy tranquilo no hay tanto cojeculo como los otros.Me gustó mucho por que es el de todo el mas emblemático del pais representa el verdadero sauna de Caracas no tan gay se permite sexo pero en pocas partes..a conocerlo y alejarse del ruido estresante de la ciudad. 

Sauna Altamira: 

Dirección al lado del Hotel Altamira bajas por la estacion de Altamira y plaza Francia a una cuadra encontraras el hotel. No es gay no se te ocurra hacer esos bochinches en los otros saunas te sacan o te pueden dar un golpe de un cliente. Es ideal para descansar y hacerse un masaje profesional 100 bs la seción abren todos los dias su costo es de 100 bs. su horario es de Lunes a SaBADO 7 AM A 8 PM y los DOMINGO ES DE 8 A 9 PM. No ME GUSTA YA QUE SI TE GUSTA ALGUIEN IMPOSIBLE TIRARTELO
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domingo, 10 de abril de 2016

Exploramos los rincones oscuros de los saunas gays de Bogotá

La sensación al cruzar el umbral es la de una Alicia a través del espejo. La luz, la calle fría, la sequedad del aire, la presión de la ropa son reemplazadas por la penumbra, el vapor, la humedad y la desnudez emancipadora del interior. Lo más difícil, al principio, es no saber qué hacer con las manos. Tu único agarre al mundo conocido, al aceptado, al normado, es una toalla diseñada especialmente para desatarse. Estás al límite, "entre dos espacios, donde los principios antagonistas se enfrentan y el mundo se invierte", diría Bourdieu.

Me he decidido a visitar por segunda vez un sauna gay luego de pasar una tarde solitaria frente a la computadora. Él —mi sexo fijo y psicoanalista en casos eventuales— anda de vacaciones. Para subirme el humor he repetido hasta el cansancio La concejala antropófaga, ese cortometraje cachondo y perfecto de Almodóvar, al que siempre regreso para escuchar que "el deseo es el principal motor de una sociedad mejor". Luego de una deriva de hashtags, likes, spams, algo fácilmente digerible, gay_cumshots, reviso la guía gay de Colombia que me ofrece siete saunas en Bogotá, de los cuales solo conozco el Bagoas, un club ubicado al norte de la ciudad que se precia de ser la única casa de baños para hombres de la capital que abre 24 horas los fines de semana.

Por recomendación de un amigo que andaba preocupado por mi relación —cuatro años y aún vírgenes en asuntos orgiásticos— y luego de que mi editor, coincidencialmente, lo sugiriera como experimento periodístico, decidí visitar el Bagoas junto a mi novio, Daniel, hace un mes. Él solo tenía en su marco de referencia una experiencia desafortunada en un video gay en Medellín, que me había descrito como un lugar sórdido, de pasadizos húmedos y asfixiantes, que olía a mierda y desinfectante e incitaba a todo menos al sexo. Por mi parte, a mis 24 años, mis únicas referencias sobre "ese tipo de lugares" eran dos retratos antónimos: El baño turco de Ferzan Özpetek y el laberíntico Rectum deIrreversible.

Eso y los desafortunados retratos ofrecidos por la prensa nacional, que hace unos meses había informado sobre el cierre de Dark Club, uno de los pocos lugares dedicados al BDSM en Bogotá. Aun cuando la noticia en realidad iba sobre la venta de cocaína y las condiciones de insalubridad del sitio, el escándalo para uno de los periodistas era que en la ciudad existieran establecimientos "donde ofrecen sadomasoquismo para sus clientes", como si se tratara de una nueva modalidad de "paseo millonario" o una sala de "chuzadas" del Ejército.

Es entendible entonces que de camino al Bagoas mis pensamientos flotaran por aguas sórdidas y pornográficas. Escenas con cadenas, lenguas lamiendo botas, fisting y penetraciones dobles, una guerra librada por ejércitos de hombres desnudos en éxtasis de popper y perico. Y lo que es peor, no podía sospechar más allá de mis prejuicios sobre el tipo de sujetos que frecuentaban esos ambientes: sátiros ancianos con erecciones perpetuas que practicaban sexo anal sin protección con puticos efebos en un caldo de corridas infecciosas.


Cuando Daniel y yo estuvimos frente al garaje enrejado de una casa de dos pisos en el barrio Quinta Camacho, dudamos de la dirección. No había señales ni carteles que delataran al Bagoas. Apenas dos carros parqueados, las ventanas sin luces, la calle silenciosa, fría, típica de una zona residencial del norte de Bogotá a las 11 de la noche. Mientras nos fumábamos un porro y evaluábamos la posibilidad de irnos, la puerta se abrió. Salió un hombre de unos treinta y tantos años, de rostro tranquilo, y tras él el sonido de un pop fácil, lejano. El tipo miró a lado y lado de la calle, como intentando evitar ser descubierto. Empujó la reja sin seguro y se fue.

Pensé que a último minuto iba a arrepentirme. Hasta ese momento no había digerido el asunto de mi propia desnudez, mi puesta en público, el ritual previo de deshacerme del pudor que me generarían los ojos de otros puestos sobre mi diminuto esqueleto. Luego me refugié en el comodín de anonimato que significaba ser un visitante pasajero.

La imagen del segundo círculo del infierno se evaporó esa noche entre la variedad de cuerpos y las múltiples posibilidades de deseos, mientras jugaba con Daniel a adivinar vidas y elaborar un bestiario: los búhos ancianos que satisfacían su deseo con solo ver; las hordas de lobos de gimnasio que se arrinconaban en la penumbra alrededor de una presa pasiva, tan consciente de su rol que no había lugar a la violencia; los pollos con caras de universitarios, inexpertos y curiosos, que se entretenían con solo tocar... Me sorprendió la honestidad del lugar, en el que el consenso es ley: nadie obliga, nadie hiere, todos disfrutan. Al final, tuve la sensación de que todos estábamos convocados allí por algo en común que trascendía lo sexual, eso que el sociólogo Michel Maffesoli llama la celebración de lo divino social, de la comunidad, o tal vez algo menos aprehensible.

Un mes después, con la ansiedad entre las piernas después de una semana de soledad y aislamiento, me encuentro frente a Cómplices Spa, a unas cuadras de mi casa, en el corazón del Centro Internacional de Bogotá.

Cuando abrieron el sitio en el 99 era solo un video gay (en este mundo, un video es un local con cabinas y cuartos oscuros en el que se proyectan películas porno y, básicamente, se folla). Según me relató después el administrador —un cuarentón diligente retirado del ejército que decidió montarlo junto a un compañero de filas— no llevaban ni tres meses cuando la policía realizó un allanamiento. "Nos sacó los clientes. Entraron y atropellaron a la gente. Instauré una demanda en contra del Estado, el Ministerio de Defensa, la Policía Nacional. Después vinieron y pidieron disculpas. Yo les demostré, por conocimiento que tengo, que sí fue un allanamiento ilegal sin orden, sin inspección, sin juzgado".

Luego adquirieron la casa que quedaba justo detrás para construir la zona húmeda. Demoraron ocho años para poder asegurar el negocio. Ni siquiera los bancos les abrían créditos por tratarse de un sitio dirigido a un público gay. "Siempre sacan evasivas por los prejuicios que hay, la mojigatería". Pero la mayor resistencia vino por parte de los vecinos. La Seccional de Investigación Criminal de la Policía (Sijin) les hizo seguimiento por cerca de veinte días por denuncias de supuestos robos, explotación de menores y grabación de material pornográfico al interior del lugar. Aunque este y otros casos se han cerrado a favor del negocio, el administrador mantiene un archivo grueso de las denuncias y tutelas, reservadas para casos eventuales. Sobre si los vecinos se enteraron por conocimiento propio o a causa de una avivada y curiosa imaginación, lo que se pueda concluir es simple rumor.

En realidad, ahora en la puerta de Cómplices, a escasas cuadras de una de las universidades privadas más prestigiosas del país, me doy cuenta de que no hay nada especial que lo delate entre los apartamentos y negocios que lo rodean. No es una casa tradicional como el Bagoas, pero podría pasar por una bodega, las oficinas de alguna firma publicitaria o un búnker de inteligencia militar. Las ventanas están vedadas, algunos clientes entran y salen mirando a todos lados.

El plus del sitio es que al mismo tiempo es bar, sauna y video. Se puede pagar la tercera parte de la entrada para permanecer en el bar-video, o acceder al tour completo y llegar hasta el fondo, a la zona húmeda. Curioseo un rato por el bar. En el lobby, las caras ebrias y movidas de una suerte de Toulouse-Lautrec acompañan desde la pared a un viejo solitario que me mira desde un sofá. Camino al fondo, los orinales sin puertas, la barra vacía de un bar cualquiera a las cinco de la tarde y una zona de internet. Nada especial, hasta que reparo en una puerta casi imperceptible que conduce a una serie de cabinas iluminadas apenas por unos televisores viejos: bareback, creampie, blowjob, facial. La figura de un hombre me vigila desde la oscuridad, al final del pasillo. Paso a su lado y le pregunto por la entrada al sauna y me indica que debo subir las escaleras.

La cosa mejora gradualmente en el segundo piso, que resulta ser un híbrido entre salón kitsch de recepciones para quinceañeras y una locación almodovariana. Un mundo transitorio de baldosines tipo ajedrez y paredes rosadas con cuadros de hombres desnudos, aunque los clientes aquí permanecen vestidos. Cruzo una mirada con un chico de unos 25 años sentado en un diván, pantalones ajustados, camisa a cuadros y mostacho incluido. Merodeo un rato y entro al juego de un grupo de hombres mayores de 40 que caminan uno tras otro por el gran corredor, salen a fumar a la terraza o se sientan en las salas de televisión para ver las noticias o la telenovela.

Se me hace extraña tanta compostura, tanta asepsia en el trato, tanto olor a ambientador de pastilla. Las únicas voces que me llegan son las de un grupo de hombres con pintas de ejecutivos que hablan en el balcón interno que sirve de panóptico para el bar. El resto no cruza palabra, sino miradas, chocan entre sí, pero no alcanzo a presenciar ni un beso. Por un momento tengo la sensación de estar en un centro de reposo para esquizofrénicos en crisis que vagan y buscan algo que no logro comprender.

Hasta que al fin entiendo. Cuando veo las cortinas confirmo que en estos saunas nada pasa en las zonas iluminadas; acá, "las prácticas orgiásticas", como apuntó Maffesolí en sus aproximaciones sociológicas, transcurren "en las tinieblas o en la penumbra". He ahí la razón de las telas pesadas que los hombres traspasan constantemente y que delimitan algunos cuartos creando lagos de oscuridad. Camino por un pasillo antes de aventarme a atravesar alguna. Hay un grupo de chicos más jóvenes que parecen estar menos ansiosos pero activan el radar cuando alguien pasa. Sonríen entre ellos y luego regresan los ojos sobre sus celulares si no les interesa. Y en el caso contrario, una simple sonrisa o una mirada intensa mientras se corre la cortina son suficientes para invitar a un encuentro.

Al traspasar las cortinas la sensación de noche es perpetua. Vuelve mi curiosidad por presenciar algo, y no digo observarlo porque aquí dentro queda mucho a la imaginación de los otros sentidos. ¡Moagk! ¡Moagk! El sonido de las chupadas a mi lado, luego algo —quizá una mano— hurga en mi pantalón. Me acostumbro a la oscuridad y descubro la silueta arrodillada de un hombre calvo que intenta desabrochar mi cremallera con una mano, mientras con la otra masturba a un fantasma que aparece a mi lado. Alguien entra y enciende la luz de un celular para tantear el terreno. El animal inseguro termina por pausar toda la acción de la habitación con la luz, y revela la escena de un hombre alto y delgado en taparrabo siendo penetrado por un viejo panzón y más pequeño. Le toco el hombro al calvo en señal de "suficiente" y busco la salida al corredor. Por ahora solo quiero jugar al voyeur. Las manos intentan retenerme pero se pierden nuevamente en la penumbra.

Al fin encuentro la puerta de acceso a la zona húmeda.

Mientras me entregan el taparrabo y las llaves del casillero, puedo ver a los voyeurs del video observar por los vidrios que separan ambos mundos, ansiosos por pescar algún pedazo de piel. A partir de este instante he adquirido pasaporte de anónimo y la ropa comienza a estorbar. No es cuestión de libido, sino un pacto adquirido con los otros. La toalla, el taparrabo o la desnudez absoluta por la que optan algunos clientes terminan por instalar una igualdad, si no de oportunidades, por lo menos de posibilidades.

Entre los casilleros alcanzo a notar una señal de tránsito que dice "uno a uno". Resulta ser la pista para una habitación escondida tan premeditadamente que termina por ser obvia. Después de un túnel pequeño entro a un agujero negro. La oscuridad es más absorbente que las penumbras del video. La música del bar se hace casi imperceptible. Ciego, tanteo con mis manos al frente para no ir a tropezar con alguien, pero parece que no hay nadie.

Sobre esta habitación me hablará luego el administrador cuando me relate la anécdota de un hombre que llegó hasta su oficina —gafas de sol y sombrero, aunque no me lo crean—, para pedirle que encendiera la luz. El día anterior había perdido un anillo de oro en este cuarto oscuro. Solo pedía punto en boca, total reserva. "Era un caballero de avanzada edad. Nos dijo: 'mire, se me cayó en la parte oscura, yo soy tal persona'. Era un clérigo. Una persona de la iglesia de un rango alto. Uno ve que todos necesitamos de un espacio, tenemos una fantasía y necesitamos a veces cumplirla. Yo tengo aquí muchísimos clientes de las comunidades religiosas. Respetables y bienvenidas todas esas vainas acá. Por eso existen estos negocios, porque la gente puede venir y expresar lo que no puede hacer afuera (...) el día que la sociedad sea capaz de enfrentar los gustos y respetar a las personas por lo que son y no por sus preferencias sexuales, ese día se acabarán muchísimos problemas. La gente vive estresada tratando de demostrar lo que no es".

Pasa un momento hasta que descubro los barrotes con mis manos. Creo que he llegado al centro de la habitación. Como si activara una alarma, una mano llega del otro lado hasta mi entrepierna, accesible bajo la tela del taparrabo. Intento palpar el cuerpo al que pertenece, los vellos en el brazo, la tela sobre el hombro. La habitación resulta ser un puente entre el mundo de los vestidos y el de los desnudos. Comienzo a sentirme de una raza diferente. Le permito que juegue un rato pero ya tuve suficiente del video. Quiero ver más.

Regreso a mi deriva por el segundo piso de la zona húmeda. En las duchas abiertas algunos clientes se dan el último baño para regresar a sus respectivas y revestidas vidas. Al fondo me encuentro con un laberinto de cabinas con televisores, una puerta entreabierta y un hombre recostado bocabajo en la colchoneta y sin taparrabo, la señal inequívoca de una ofrenda pasiva a la espera de un lobo activo que decida devorarla. Estas cabinas también tienen su anécdota, alguna vez un tipo le pidió permiso al administrador para romper la regla, entrar vestido y cumplir su fantasía de ser penetrado mientras llevaba una faldita de colegiala.

Una de las cabinas está cerrada. Me mueve la curiosidad de ver qué hay detrás de la puerta. Empujo y cede. En la habitación de un metro cuadrado, un cuarteto de cuerpos sudorosos se dan la batalla por la gran corrida: al fondo un maduro canoso se la clava a un veinteañero delgado, mientras los más cercanos a la puerta —en rango de edad similar a la de sus roommates—, optan por una felación clásica. Los únicos que no notan mi presencia son los dos gringos incipientes que cabalgan a pelo en la pantalla del televisor que me ilumina la escena. No me animo a seguir, comienzo a sentirme un cobarde, a pesar de que alcanzo a distinguir una sonrisa de complacencia silenciada por una verga.

Bajo las escaleras siguiendo el vapor del eucalipto. Algunos hombres desfilan hacia el sauna y los dos jacuzzis, en el extremo trasero de la casa. Paso de largo el primero, he estado demasiado seco.

Como si se tratara de una regla tácita instalada a último momento, entro en el jacuzzi donde un grupo de cinco chicos en edades similares a la mía cruzan miradas sin mediar palabra. Si bien hay música de fondo, la sensación de silencio es mucho mayor que en el video, a pesar de las risas de tres hombres maduros que comparten el otro jacuzzi, justo al frente. De vez en cuando voltean la cara para olisquear qué tan cocinados estamos los pollos de la alberca vecina. Al igual que en el Bagoas, me doy cuenta de que estas áreas comunes e iluminadas sirven más para evaluar posibles ligues que para tener sexo.

Pero a diferencia del Bagoas, aquí parece haber más carne joven. Seguramente por las universidades que circundan la zona y las promociones y descuentos que ofrece el sitio para los "pollos", que aunque no escasean tampoco son la media del lugar. Según me contó Arkángel, un exmasajista del Bagoas que conocí por Hornet —el Tinder gay— días después de mi visita, el 70% de los hombres que frecuentan los saunas está entre los 30 y los 35 años, en su mayoría ejecutivos con algo de poder adquisitivo. Los pollos, en cambio, son un bien que se agota fácilmente y abandonan rápido el lugar. Según Arkángel, porque suelen gastar en la entrada lo que llevan encima, y solo cuentan con la buena voluntad de los extraños

En la piscina, un moreno de hombros anchos y rasgos costeños ha comenzado a rozarme el pie aprovechando la pantalla de agua. Me mira de vez en cuando y luego me coteja con los otros. Lo dejo que siga su ruta hasta alcanzar mi muslo, y mientras tanto descubro una cara conocida. Un chico con cuerpo de nadador de unos 25 años, que Daniel y yo habíamos estado persiguiendo la otra noche en el Bagoas. Lo habíamos clasificado como Tiburón, porque lo encontramos flotando en el agua fingiendo que dormía y en toda la noche no hizo más que evitar a cualquiera que se le acercara.

Uno de los hombres del otro jacuzzi sale del agua y revela su barriga de oso en decadencia con una capa de vellos grises. Cruza hacia el territorio de los pollos para intentar un ataque. Hace parte del tercer grupo que me había descrito Arkángel, los búhos, señores entre los 45 y 55 años que vienen a matar el tiempo intentando cazar algo. Entra al agua y se sienta a mi lado, obligando al moreno a retirar su pierna. Evado su mirada, que siento sobre mi cuello. Echa un vistazo a los demás, pero vuelve sobre mí, que parezco casi un adolescente.

—¿Hola, cómo te llamas?

Aunque me lo dice al oído, presiento que los otros chicos alcanzan a escuchar desde sus esquinas. No estaba preparado para que alguien preguntara mi nombre, y me siento como un espía descubierto.

—Martín —invento al paso, con un hilo de voz que delata que no he hablado en toda la noche.

—¿Y cuántos años tienes, Martín?

—21 —de repente quiero seguirle el juego, saber hasta dónde llegará.

Luego de preguntarme a qué me dedicaba me confiesa que él solía ser negociante. No da más detalles. Solo que ahora es pensionado y tiene 55. Sospecho que también se ha restado años. Luego del breve diálogo cree haber logrado su cometido. Entonces me propone subir, aclarando que es activo. Subir significa encerrarnos en una cabina. Ante mi negativa me advierte que puede ofrecerme algo a cambio: 30.000 pesos es su apuesta inicial.

Salgo indignado de la piscina, no tanto por el gesto del hombre como por la cifra, que apenas alcanza para cubrir el costo de la entrada. "No hay santos", recuerdo la frase de Ricardo Darín en Nueve Reinas mientras camino hacia el turco, "lo que hay son tarifas diferentes".

Arkángel me había hablado de este tipo de situaciones. No sin algo de reserva, al advertirme que no era una cuestión que comprometiera a los establecimientos. Era un contrato aparte, un negocio cerrado en cualquier bar o restaurante. Ante mi pregunta de si veía en eso cierto rasgo de prostitución me contestó: "llamarlo prostitución como tal no creería. Sí y no. Prostitución sería como si yo todos los días estuviera en un sauna distinto y viviera de eso. Pero sí creo que no falta el que venga y diga: 'de aquí me voy a levantar mínimo una cerveza o algo más. Al menos que me lleve hasta la casa o a comer'".

En el turco solo encuentro a tres hombres esperando por la ducha fría. Hay poca actividad acá adentro y he perdido la concepción del tiempo. Quizá vayan siendo las nueve, una hora para el cierre, y el lugar se esté vaciando de clientes. Pero un gran ventanal tras la ducha del turco me revela un lugar que no había previsto.

Salgo de allí, no quiero perderme nada de esta casa. Busco la puerta que resulta estar justo al frente del sauna. Un gran corredor me ofrece dos vías: una piscina romana coronada por un león que bota agua por la boca, o seguir hasta el fondo, que se difumina por el vapor. Opto por lo más próximo, animado por dos hombres tatuados que se besan bajo el león. En el instante en que me sumerjo veo pasar al Tiburón caminando por el pasillo hacia el fondo desconocido. Tras él ha entrado también el viejo negociante a dar la revancha. Se me acerca sin entrar al agua y su tarifa sube 10.000 pesos.

Pero me decido por conocer el último rincón de la gran casa y salgo del agua. Atravieso la cortina de vapor hacia el fondo. Hay otra serie de cabinas, todas vacías, y al frente una hilera de sillas plásticas ocupadas por varios chicos. Zona de ligue fácil, supongo. El Tiburón vigila desde la pared del fondo, le lanzo una mirada de anzuelo pero, sorprendido, se la acepta al negociante que ha estado tras de mí. Supongo que aquí adentro hay oferta para todos y el Tiburón buscaba algo con más sangre.

Ambos rodean la pared y se pierden en el vapor y la oscuridad, revelándome que se trata de un muro falso. ¿Aún hay más fondo?

Apenas hasta ahora soy consciente de la geografía de mi recorrido, del gran laberinto que es esta casa. Bogotá ha quedado allá afuera y yo estoy en el centro de un remolino. Me entrego a la penumbra del cuarto oscuro que esconde la pared, mientras los hombres de las sillas entran y me empujan hacia el fondo. Abandono la última soga que me une al exterior, mi taparrabo. No hay nada que mirar, el cuarto es un caleidoscopio que responde al tacto.

Las formas varían a medida que me acerco al centro. Mi ego se desvanece en un magma confuso. Soy testigo táctil del rito del caos. Acá adentro estamos los exiliados del mundo exterior. Los que nos encerramos en los baños de los centros comerciales mientras ustedes observan vitrinas, los que nos escondemos entre los matorrales de los parques mientras pasean a sus perros. Los outsiders, los perversos. Celebramos aquello que nos une y nos convoca aquí adentro. Nuestro sexo es estéril y asusta, porque se agota en el instante y no produce mano de obra ni soldados, ni sirvientas.

Aquí formamos una masa compacta. El vapor y la penumbra aligeran el peso de nuestro secreto.
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Saunas Gays en Bogotá - Chapinero

LA PLAYA: es un sauna ubicado en la localidad de chapinero, en la zona de los mariachis. Las instalaciones aunque recientes son muy aburridas y es bastante pequeño. La primera impresión que me dio apenas ingresé la vez que fui, es que estaba ingresando a un garaje, es sumamente oscuro y hasta claustrofóbico para algunos. La zona de lockers, ducha y baños es muy fea e incómoda. El turco es muy pequeño al igual que el sauna, aunque éste es muy agradable y al fondo tiene un cuarto que se presta para morbo y no se que más, no he vuelto para averiguarlo. Cuenta con algunas cabinas de relax que sirven para hacer lo que sabemos y salir inmediatamente. No hay nada mas por decir de las instalaciones porque son muy pequeñas. El casting es de gente madura, le pongo un promedio de edad de 50 años, y tristemente los visitantes mayores son muy intensos. Se ve uno que otro joven pintoso pero la verdad es que no es un sitio para ellos. Es un lugar económico. Siento cierta culpa por escribir lo que escribí porque sé que los desanimo a ir pero la idea es ser honesto. El servicio es muy bueno y tienen detalles que podrían animar en un mal rato.



POSEIDON: es un sauna ubicado en la localidad de chapinero sobre la calle 57. Fue inaugurado este año por lo cual sus instalaciones son nuevas y agradables. Es muy amplio, tan amplio que a veces parece que le falta algo, principalmente en el tercer piso. Cuenta con un sauna de doble cabina muy amplio aunque no se presta para mucho morbo, un jacuzzi al que le deben cuidar el aseo pero es agradable, unas duchas que se prestan para miraditas, un turco muy chévere aunque poco funcional porque la ubicación de la fuente de calor se presta para accidentes, pero sitio fijo de morbo si hay pocos visitantes. Cuenta con muchas cabinas de relax muy agradables que invitan a repetir polvo y al final una sala de video en la que he tenido dos momentos eróticos muy amenos. Es un buen sitio aunque debe pulir algunos detalles de sus instalaciones pero sin duda vale la pena visitarlo. Además es uno de los más económicos de Bogotá y tiene una programación para diferentes gustos. El casting del lugar es variado, va de todo, principalmente osos y adultos jóvenes. Si asisten pueden solicitar servicio de masajes y no se arrepentirán del servicio.



DAGOAS: Es un sauna ubicado en chapinero por la calle de las discotecas. Este realmente es amado por los jóvenes y adultos jóvenes, lo consideran como el mejor de Bogotá pero en mi criterio no le alcanza para tanto. Es un lugar bonito, vistoso, con un mobiliario que no es común ver en un sauna. El turco es ameno aunque no muy grande en comparación con otros saunas pero si se dan las cosas se puede tener sexo allí. El sauna es mas normalito pero también es lugar de morbo, es uno de los lugares más transitados. Uno de los mejores sitios del local es el jacuzzi o piscina romana o lo que sea, es un lugar espectacular que se presta para todo pero le quita el encanto que este en la parte central del local porque todo quien pase por allí ve lo que está pasando. Pero eso tiene solución, o ingresar temprano o irse de últimas, así puede aprovechar para una buena tirada en la piscina. El resto del local es muy agradable, buenas cabinas de relax, buen bar, lugares de caza muy sugestivos y cómodos. Si a usted le gustan los hombres con buen cuerpo y jóvenes, este lugar los agrupa a todos, es un deleite a la vista. Lo único jarto es que levantar allí es difícil si no se tiene buen cuerpo o se es demasiado mayor. El servicio es normal, no se destaca por nada pero tampoco tiene ninguna queja. La invitación es para que lo conozca y se una al club de fans o pase un rato ameno que seguro lo pasara.


SAINT MORITZ: Es un sauna emblemático de chapinero no sé por qué. Se encuentra ubicado en la zona de los productos eléctricos por la carrera 13. El local es grande y si le hubieran invertido en buenos materiales y acabos seria tal vez el mejor sauna de Bogotá. Desafortunadamente el local en su planta física tiene aspectos que no lo hacen lucir. La zona de lockers es muy amplia y se presta para miradas morbosas. El sauna es totalmente oscuro y es común encontrarse con una orgia allí. Se puede tener sexo con un desconocido si así se quiere. Las cabinas de relax son un poco húmedas y oscuras, no son muy cómodas. La zona de baños, duchas y bar son normalitas, nada del otro mundo. El segundo piso del local cuenta con el turco más grande de todos los saunas gay de Bogotá. Dentro del turco esta el jacuzzi que no es muy cómodo porque todo quien ingresa al lugar pasa por allí y ve todo. Hay tres zonas del turco que son de acción fija, en estos lugares se arman orgias de todo tipo pero por alguna extraña razón se disuelven muy rápido. Hay una pequeña zona de video que a veces puede prestarse para levantes. El casting del lugar es muy variado, va de todo, jóvenes, adultos jóvenes, adultos, osos, maduros, viejitos todo lo que quiera ver, lo verá allí, principalmente sábados y domingos. Algo que hace la diferencia de este lugar en comparación con otros es su grupo de masajistas, hay para todos los gustos, vale la pena hacer el gasto porque se pasa bien. El servicio es normal, no tiene nada de especial.
PDT: es mi sauna favorito, tal vez porque he tenido muy buenas experiencias de todo tipo, porque me gusta la gente que va, por lo cómodo que me queda para conseguir trasporte, no sé. 


El Mediterráneo: Es un sauna y baño turco ubicado en la localidad de Chapinero, detrás de la clínica del niño de colsubsidio. Sus instalaciones conservan mucho de la historia de la casa donde queda el local, solo fueron adecuados los lugares que lo requerían pero el resto del sitio conserva ese ambiente clásico, esto es algo que molestará a algunos ya que esperaran encontrar un sitio moderno o mas trabajado y el lugar les podría parecer anticuado y carente de mantenimiento. En el primer piso encontramos el lobby donde se cancela el servicio, la zona de lockers (nada del otro mundo), un patio con la barra desde donde se puede ver todas las zonas de transito del local y una batería de baños. También queda allí en ese piso el baño turco antecedido por una duchas que se prestan para observar morbosamente a quienes se bañan desprevenidos. El turco como tal no es de gran tamaño y da la impresión de estar lleno, esto sumado a la iluminación, hace que no sea muy fácil hacer cosasricas allí. Subiendo las escaleras queda el sauna que tiene una distribución extraña para muchos, igualmente es muy iluminado y poco se presta para que se arme una orgia. Sin embargo se puede hacer cosas cuando el local no esta tan lleno. En el siguiente piso (no sé si es segundo o tercero, ustedes lo sabrán cuando asistan) queda el jacuzzi que no tiene nada de extraordinario, pero tal vez es uno de los pocos lugares donde se puede dar morbo más fácil por la ubicación escondida. Sigue la zona de cabinas que no es mala y finaliza en un cuarto de video donde pasa de todo tras cortinas (cuando asistan lo entenderán). En este cuarto oscuro, que no es tan oscuro, se arman verdaderos grupos de morbo, manosiadas y tiradas que pagan la boleta. Hay muchos espacios del lugar mal aprovechados como el parqueadero del primer piso, o un cuarto que queda subiendo las terceras escaleras. La población que asiste al local es en su gran mayoría de osos y maduros, algo a tener en cuenta de acuerdo a sus gustos. Se pasa bien en el sitio, lo jarto es cuando está muy lleno ya que no queda espacio para el morbo sino toca levantar de una vez, tirar y ya. No es un lugar costoso y todos los miércoles hay nudismo. A veces también hay eventos con show de strippers. También hay masajistas pero no creo que valga la pena pagar por ese servicio porque los tipos son osos y no muy atractivos. 

Bagoas: Es un sauna y baño turco ubicado en Chapinero, en la quinta Camacho. El local se encuentra ubicado en una casa que conserva mucho de los detalles de la construcción original. Obviamente fue adaptado a los requerimientos del negocio pero logra combinar esos dos ambientes. El local cuenta con una zona de café, una zona donde hay algunas maquinas de gimnasia, jacuzzi (se pasa bien allí), zona de relax, sauna y turco. En general el local es agradable y se presta para una buena estancia, lo que realmente le da el plus al local es que los días viernes y sábado es de amanecida así que tiene toda una noche para levantar y tirar hasta que se canse. La única vez que he amanecido en el local no fue muy cómodo por las cabinas y porque me canse como a las 2 y ya queda uno hay sin hacer nada. El casting del local es principalmente de jóvenes y de adultos jóvenes aunque también se ven ososy maduros. Muchos consideran este lugar como el mejor sauna de Bogotá y tal vez le alcance si mejoran algunas cosas como las cabinas de relax y ampliar el turco. El costo del sitio varía dependiendo del día y la hora en la que usted vaya, puesto que no es lo mismo ir un martes a las 4 pm que un sábado a las 10 pm., así que si planea ir, organice su presupuesto para que la pase bien rico y pueda acceder a todos los servicios del local. Si va, no se arrepentirá. 





Babylon Baths: Considerado por muchos el mejor sauna de Bogotá, está ubicado en Chapinero en la calle 73 con carrera 15. El local aunque tiene detalles poco estéticos en cuanto a su construcción en general es muy bueno. En el primer piso cuenta con dos zonas de lockers separadas, unas cabinas de relax que conducen a una zona de video que se presta para morbo y para expiar a quienes se cambian en una de las zonas de lockers. También hay un pasillo en una de las zonas de lockers que conduce al jacuzzi que está totalmente aislado del resto del local. En este lugar hay dos duchas muy agradables, sillas para morbosear, perdón para descansar y el jacuzzi como tal donde pasa de todo y con muy poco público que interrumpa la acción. Volviendo a las zonas comunes hay una escalera que conduce al segundo piso donde se encuentra el resto de la acción del local. Por un lado está un sauna pequeño con video, morbo fijo, una sauna mucho más grande en donde realmente no pasa nada, el bar, la pista de baile, las sillas de relax, las duchas muy eróticas y estimulantes (zona de banquete de ojo y roce deliciosa), las cabinas de relax a las que yo llamo de estilo industrial aunque para muchos pueden ser horribles pero muy prolijas y suficientes para la acción de todo el local y finalmente el baño turco. El turco despista a cualquiera porque pareciera ser el lugar más normalito y sin gracia de todos los saunas de Bogotá pero la realidad es que es un laberinto de vapor y humedad que conducen al fondo de la acción, a un cuarto sin salida donde hombres con hombres desnudos y erectos, se rozan, se tocan, se lamen, se penetran y se hacen de todo con la complicidad de quienes están allí. Es un lugar donde el erotismo, el morbo y el porno conviven, eso sí, deben tener mucha resistencia porque el ambiente del turco cansa y quita el aliento literalmente. El casting es sin lugar a dudas de los mejores, van muchos tipos jóvenes y con cuerpos de modelo, jóvenes, adultos jóvenes y uno que otro oso. Yo no me atrevería a decir que es el mejor pero quienes afirman eso tienen todos los argumentos y yo no los desmentiré. Es un sitio costoso en comparación a los demás sitios de este tipo en Bogotá, pero tenga la seguridad que si asiste allí la va a pasar muy bien.


Creo que no me falto ningún sauna en Bogotá. Espero sus comentarios para confrontar opiniones y me gustaría que me indicaran sobre el tema de la próxima entrada. Me gustaría mucho escribir sobre los tipos de hombres que se pueden encontrar en un sauna o sobre los mejores y peores saunas en Bogotá o sobre los saunas y sus visitantes o sobre las primeras experiencias en un sauna… en fin, espero sus comentarios. Si tienen alguna duda o quieren orientación sobre los sitios, pueden preguntar también en los comentarios o en el correo. Bye.
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Saunas Gays en Bogotá

En Bogotá se encuentra una variada oferta de saunas y baños turcos para la comunidad gay. Lugares como plaza de las Américas, el centro internacional o el infaltable chapinero, acogen estos lugares que aunque satanizado por muchos, son tal vez uno de los pocos lugares donde se puede vivir una verdadera experiencia erótica y donde se puede expresar de forma libre nuestra sexualidad.
En la actualidad, Bogotá cuenta con más de 10 saunas o baños turcos con una diversa variedad de servicios y opciones para todos los gustos como veremos a continuación.



Nuvo: Es un sauna relativamente nuevo, ubicado a una calle del centro comercial Plaza de las Américas en una zona que poca actividad gay ofrece. Sin embargo Nuvo ha sabido posicionarse gracias a unas instalaciones de muy buena calidad (zona de lockeres cómoda, una baño turco muy amplio, un jacuzzi que de verdad invita a relajarse o simplemente morbosear con quien este allí, una buena zona de cabinas de relax (risas), un sauna decente y un cuarto oscuro que no se ha sabido utilizar muy bien) y un casting que para la mayoría podría ser de mucho agrado y placer. La atención es excelente y sí usted está muy bueno, posiblemente podría hacerle un buen oral al administrador del local que no está nada mal. La mayoría de gente que asiste al lugar es de un promedio de edad de 28 años, la mayoría muy atractivos y acuerpados y para los que le corren a los viejitos intensos, allí se encuentran muy pocos. Es una muy buena opción si se encuentra al sur de la ciudad pero a veces falta acción. Está invitando para que vaya y arme desorden.
Nota: El sauna ofrece servicio de nudismo pero realmente no se cumple.



Club de Baltimore: Es una sauna y baño turco emblemático en la ciudad, uno de los primeros en ser inaugurado y uno de los más exclusivos del mercado. Ubicado en el centro internacional, sus instalaciones son un poco anticuadas pero bien conservadas, tiene servicio de habitaciones y funciona 24 horas. Es lugar de encuentro de hombres maduros (promedio de edad de 49 aproximadamente) y de jóvenes que sienten atracción por las canas. Tristemente también se ven hombres vividores que van detrás de las billeteras de los más acaudalados visitantes, no en vano es el sauna más costoso de toda Bogotá. Sí decide ir, prepárese para gastarse sus buenos pesos, pero los valen si sabe a que va porque el sitio se presta para buenos levantes y ratos bien morbo-eróticos. Cualquier bogotano que disfrute de los saunas y baños turcos gay debe visitar Baltimore porque es un lugar de tradición para la comunidad gay en Bogotá.

Sauna y Baños Turcos ULISES: Otro tradicional de la ciudad. Ubicado en el centro internacional,


este sauna está enfocado en la comunidad Bear bogotana (osos y gordos). Sus instalaciones no son muy vistosas y están bastante deterioradas, en sus inicios sin duda fue un gran lugar, pero el paso del tiempo y la poca inversión en las instalaciones lo convierten en un lugar anticuado. Sin embargo el espacio destinado al turco es muy bueno y se presta para todo, el segundo piso tiene dos grandes salas de video donde se puede hacer literalmente de todo y tiene un cuarto oscuro donde siempre hay acción. De las cabinas de relax si no se puede decir nada bueno y el sauna está muy desmejorado. Como dije anteriormente el casting es de osos y gordos, el promedio de edad de los visitantes es de 55 
años y mas pero si a usted le gustan los osos y los gordos, debe ir a ULISES porque hay mucha variedad. De hecho una de las experiencias más eróticas que he tenido ha ocurrido en este lugar. Las veces que he ido he visto verdaderos modelos en busca de un oso, un gordo o un maduro. 



Casa Romana: No tengo ni idea de la historia de este lugar. Solo sé que fue el primer sauna al que ingrese y que fue una experiencia que nunca olvidare. Este lugar se encuentra en el centro internacional y no está muy definida su población porque el sitio niega que sea un sauna de maduros pero la música y los visitantes dicen lo contrario. Es entendible, los jóvenes solo van buscando polvo, no les interesa hacer vida social en una barra de licores, mientras que los maduros si gastan en trago y propinas a cambio de un poco de atención. El local a los ojos de muchos es anticuado porque

conserva la esencia de la construcción original pero para otros, incluyéndome, me parece agradable a pesar que los baños y duchas son muy incomodos. El turco no es muy grande pero se presta para morbo y si no hay mirones, se puede hacer de todo, el sauna tampoco es grande pero si es un lugar de acción fija, allí realmente se arman orgias. Las cabinas de relax son agradables y la zona de video se presta para jugueteos. El personal es atento y cuenta con masajistas por si le interesa. El promedio de edad está por encima de los 55 años, así que si gusta de los maduros vaya a Casa Romana. 

Nota: Este es uno de los pocos saunas que ofrece show de desnudistas y sexo en vivo.



Cómplices SPA: El mejor para muchos, uno de los mejores para mi. Ubicado en el centro internacional, este sitio es de verdad un lugar espectacular, no solo por sus instalaciones ni por el casting sino por el ambiente. Una parte del lugar está destinado al servicio de VIDEO y la otra parte cuenta con un sauna y baño turco donde pasa de todo. La zona de lockeres es amplia y cómoda, hay días de nudismo y días de ropa interior así que si piensa recrear la vista lo puede hacer de manera descarada ya que a donde fije sus ojos vera algo placentero. La zona húmeda no es muy grande pero el espacio fue tan bien distribuido que hay múltiples ambientes para que pase de todo. La zona húmeda cuenta con piscina romana (manoseada fija), dos súper jacuzzis (manoseada fija), un sauna respetable y un baño turco que despista porque parece pequeño e inocente pero en el fondo, literalmente, se encuentra una zona del turco donde la lujuria y el sexo se mezclan dando lugar a una orgia interminable donde la oscuridad impide inhibir el cuerpo. Los visitantes son de todo tipo y de todas las edades, aunque predominan adultos jóvenes, jóvenes y osos. La mayoría de los visitantes tienen cuerpos de modelo. Si no le da vergüenza, los días de nudismo son uff. Vale la pena mencionar que es uno de los lugares más costosos pero no es impagable. Además va muchísima gente así que va a la fija. 

Nota: Las cabinas de relax cuentan con televisor donde proyectan películas… bueno ya saben el resto.
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