martes, 12 de abril de 2016

FIM DE ANO (2011) CHEGANDO... COMENTÁRIOS RÁPIDOS

2011 tá indo, que venha 2012 com tuudo de bom! Brinde! Abaixo segue minhas percepções dos lugares, até o presente momento. Espero que te ajudem de alguma forma:

MELHOR SAUNA - ESTRUTURA: Dragon (Fortaleza), Olimpo (BH) e Club Odeon (BH). Fiquei em dúvida qual escolher. São lugares agradáveis e limpos, com espaço e opções.

MELHOR SAUNA - DIVERSÃO: Termas Boavista (Recife) e Très Chic (Campinas) – tudo acontece e ninguém fica no zero. VALE A PENA DEMAIS!

PIOR SAUNA: Termas Rio Branco (Natal) – feia, velha, suja, sem conservação, sem programação e gente muito baixo-astral.

SAUNA BONITA MAS PARADA: Fox (Salvador) - limpa, estrutura ótima, rústica, bem localizada, mas repleta de michês meia-boca e de gente sem atitude e feia.

SAUNA LOTAÇÃO GARANTIDA: Paradise (Salvador) - enche de gente, todos os tipos, mas o povo é devagar... começa e não termina, além de ser quente em todos ambientes.

SAUNA VALE A PENA CONFERIR: Termas 12 (Salvador) - por ser um puteiro-cabará. Leve amigos para beber e rir a berça ou vá na intenção de pagar pra fazer sexo.

MELHOR CINEMÃO: Cine Ponto Zen (São Paulo) - localização, estrutura e bar legal. Cine Boavista (Recife) - estrutura legal, programação, não é tão escura, cabines free, suites legais (custo a mais).

PIOR CINEMÃO: Cine Majestic (Fortaleza) - escuro, entendiante, filmes ruins, público sinistro de feio, podrão.


MELHOR PROPOSTA: Video Hunter (Floripa) - localizado no Centro, fácil acesso, espaço legal, bar bom, filmes bacanas, labirinto cheio de fetiches, povo vai pra entrar em ação.

PIOR PROPOSTA: Cine Papai (Natal) - nem cinema é. Trata-se de uma série de saletas com TVs transmitindo filmes (ótimos). O lugar é pequeno, quente, sujo e não dá gente interessante. PODRIDÃO.

MELHOR BAR: Donnana pub (Natal) - música, boa comida e bebida, espaço pequeno mas charmoso.

LUGAR PARA BEBER: Qualquer bar na região do Centro/Nazaré/Reduto/Umarizal de Belém do Pará, sempre rola paquera, por mais que você ache que o lugar seja HETERO.

CIDADES: RECIFE, BELÉM e FLORIPA - são lugares com muitas opções GLS e para passear e passar o tempo da maneira mais agradável.

CIDADE DE ATIVOS: Belém.

CIDADE DE PASSIVOS: Natal.

CIDADE COM GENTE QUENTE E TARADA: Belém, Recife e Floripa.

CIDADE COM GENTE PARADA E SEM ÂNIMO: BH, Natal e João Pessoa.

CIDADE COM GENTE MORALISTA: BH - o povo de lá adora conversar, mas tomem cuidado com os assuntos e atos, sexo é muito tabu ali.

CIDADE COM PESSOAS QUE SE LIMITAM A PROPAGANDA:Salvador (foi a maior decepção, pois apesar de ter muito negro, o povo só fica na conversinha, não fode nada).

CIDADE DE GENTE LIMITADA: Natal - você provavelmente nunca saberá o que se passa na cabeça de um Natalense, ou porque ele fala pouco, ou faz pouco, ou não fala nem faz. Enigmáticos e enfadonhos.

GOSTAM DE CONVERSAR: CARIOCAS, MINEIROS, CAMPINEIROS.

EDUCADOS E ATENCIOSOS: CAMPINEIROS

ATENDEM BEM: CARIOCAS E CAMPINEIROS

ATENDEM PÉSSIMO: Soterapolitanos (ai decepção de Salvador...)

CHARME BREJEIRO: povo de Belém e Fortaleza.

NEGROS E LOIROS LINDOS: BH

NEGROS LINDOS: Salvador

MULATOS DELICIOSOS: Recife e Rio de Janeiro

MELHOR ESTABELECIMENTO DE PRAIA: Barraca do Joca (Fortaleza) - comidas e bebidas legais e funciona o dia e a noite. point de gays e afins. Joquinha dá dicas de michÊs da Praia de Iracema pra quem quer.

MELHOR PRAIA: Galheta (Floripa) - voce pode ficar pelado, trepar, fazer orgia e etc.

LUGAR LINDO E AGRADÁVEL: Rio de Janeiro, Floripa

COMUNHÃO ENTRE HOMEM E NATUREZA: Floripa

MELHOR NOITE EM BOATE: Metropole (Recife) - porém muito "hetero", Cine Ideal (Rio), Vogue Natal (Natal), Hache (Belém) - apesar de muitos casais, Josefine (BH) - apesar de ser mega cara e pretenciosa.

MELHOR NOITE PATIFARIA: MKB (Recife) e Danger (São Paulo) - tem shows excitantes e lugar para você se pegar.

MELHOR DOMINGUEIRA: Mineiro Bill (BH) - o lugar mais interessante e divertido que já pisei.

BATEPAPO FERVIDO: Belém

MELHOR VIRADA DE ANO: CANOA QUEBRADA - CE (é lá que estarei esse fim de 2011, huruu!!!)
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domingo, 10 de abril de 2016

Exploramos los rincones oscuros de los saunas gays de Bogotá

La sensación al cruzar el umbral es la de una Alicia a través del espejo. La luz, la calle fría, la sequedad del aire, la presión de la ropa son reemplazadas por la penumbra, el vapor, la humedad y la desnudez emancipadora del interior. Lo más difícil, al principio, es no saber qué hacer con las manos. Tu único agarre al mundo conocido, al aceptado, al normado, es una toalla diseñada especialmente para desatarse. Estás al límite, "entre dos espacios, donde los principios antagonistas se enfrentan y el mundo se invierte", diría Bourdieu.

Me he decidido a visitar por segunda vez un sauna gay luego de pasar una tarde solitaria frente a la computadora. Él —mi sexo fijo y psicoanalista en casos eventuales— anda de vacaciones. Para subirme el humor he repetido hasta el cansancio La concejala antropófaga, ese cortometraje cachondo y perfecto de Almodóvar, al que siempre regreso para escuchar que "el deseo es el principal motor de una sociedad mejor". Luego de una deriva de hashtags, likes, spams, algo fácilmente digerible, gay_cumshots, reviso la guía gay de Colombia que me ofrece siete saunas en Bogotá, de los cuales solo conozco el Bagoas, un club ubicado al norte de la ciudad que se precia de ser la única casa de baños para hombres de la capital que abre 24 horas los fines de semana.

Por recomendación de un amigo que andaba preocupado por mi relación —cuatro años y aún vírgenes en asuntos orgiásticos— y luego de que mi editor, coincidencialmente, lo sugiriera como experimento periodístico, decidí visitar el Bagoas junto a mi novio, Daniel, hace un mes. Él solo tenía en su marco de referencia una experiencia desafortunada en un video gay en Medellín, que me había descrito como un lugar sórdido, de pasadizos húmedos y asfixiantes, que olía a mierda y desinfectante e incitaba a todo menos al sexo. Por mi parte, a mis 24 años, mis únicas referencias sobre "ese tipo de lugares" eran dos retratos antónimos: El baño turco de Ferzan Özpetek y el laberíntico Rectum deIrreversible.

Eso y los desafortunados retratos ofrecidos por la prensa nacional, que hace unos meses había informado sobre el cierre de Dark Club, uno de los pocos lugares dedicados al BDSM en Bogotá. Aun cuando la noticia en realidad iba sobre la venta de cocaína y las condiciones de insalubridad del sitio, el escándalo para uno de los periodistas era que en la ciudad existieran establecimientos "donde ofrecen sadomasoquismo para sus clientes", como si se tratara de una nueva modalidad de "paseo millonario" o una sala de "chuzadas" del Ejército.

Es entendible entonces que de camino al Bagoas mis pensamientos flotaran por aguas sórdidas y pornográficas. Escenas con cadenas, lenguas lamiendo botas, fisting y penetraciones dobles, una guerra librada por ejércitos de hombres desnudos en éxtasis de popper y perico. Y lo que es peor, no podía sospechar más allá de mis prejuicios sobre el tipo de sujetos que frecuentaban esos ambientes: sátiros ancianos con erecciones perpetuas que practicaban sexo anal sin protección con puticos efebos en un caldo de corridas infecciosas.


Cuando Daniel y yo estuvimos frente al garaje enrejado de una casa de dos pisos en el barrio Quinta Camacho, dudamos de la dirección. No había señales ni carteles que delataran al Bagoas. Apenas dos carros parqueados, las ventanas sin luces, la calle silenciosa, fría, típica de una zona residencial del norte de Bogotá a las 11 de la noche. Mientras nos fumábamos un porro y evaluábamos la posibilidad de irnos, la puerta se abrió. Salió un hombre de unos treinta y tantos años, de rostro tranquilo, y tras él el sonido de un pop fácil, lejano. El tipo miró a lado y lado de la calle, como intentando evitar ser descubierto. Empujó la reja sin seguro y se fue.

Pensé que a último minuto iba a arrepentirme. Hasta ese momento no había digerido el asunto de mi propia desnudez, mi puesta en público, el ritual previo de deshacerme del pudor que me generarían los ojos de otros puestos sobre mi diminuto esqueleto. Luego me refugié en el comodín de anonimato que significaba ser un visitante pasajero.

La imagen del segundo círculo del infierno se evaporó esa noche entre la variedad de cuerpos y las múltiples posibilidades de deseos, mientras jugaba con Daniel a adivinar vidas y elaborar un bestiario: los búhos ancianos que satisfacían su deseo con solo ver; las hordas de lobos de gimnasio que se arrinconaban en la penumbra alrededor de una presa pasiva, tan consciente de su rol que no había lugar a la violencia; los pollos con caras de universitarios, inexpertos y curiosos, que se entretenían con solo tocar... Me sorprendió la honestidad del lugar, en el que el consenso es ley: nadie obliga, nadie hiere, todos disfrutan. Al final, tuve la sensación de que todos estábamos convocados allí por algo en común que trascendía lo sexual, eso que el sociólogo Michel Maffesoli llama la celebración de lo divino social, de la comunidad, o tal vez algo menos aprehensible.

Un mes después, con la ansiedad entre las piernas después de una semana de soledad y aislamiento, me encuentro frente a Cómplices Spa, a unas cuadras de mi casa, en el corazón del Centro Internacional de Bogotá.

Cuando abrieron el sitio en el 99 era solo un video gay (en este mundo, un video es un local con cabinas y cuartos oscuros en el que se proyectan películas porno y, básicamente, se folla). Según me relató después el administrador —un cuarentón diligente retirado del ejército que decidió montarlo junto a un compañero de filas— no llevaban ni tres meses cuando la policía realizó un allanamiento. "Nos sacó los clientes. Entraron y atropellaron a la gente. Instauré una demanda en contra del Estado, el Ministerio de Defensa, la Policía Nacional. Después vinieron y pidieron disculpas. Yo les demostré, por conocimiento que tengo, que sí fue un allanamiento ilegal sin orden, sin inspección, sin juzgado".

Luego adquirieron la casa que quedaba justo detrás para construir la zona húmeda. Demoraron ocho años para poder asegurar el negocio. Ni siquiera los bancos les abrían créditos por tratarse de un sitio dirigido a un público gay. "Siempre sacan evasivas por los prejuicios que hay, la mojigatería". Pero la mayor resistencia vino por parte de los vecinos. La Seccional de Investigación Criminal de la Policía (Sijin) les hizo seguimiento por cerca de veinte días por denuncias de supuestos robos, explotación de menores y grabación de material pornográfico al interior del lugar. Aunque este y otros casos se han cerrado a favor del negocio, el administrador mantiene un archivo grueso de las denuncias y tutelas, reservadas para casos eventuales. Sobre si los vecinos se enteraron por conocimiento propio o a causa de una avivada y curiosa imaginación, lo que se pueda concluir es simple rumor.

En realidad, ahora en la puerta de Cómplices, a escasas cuadras de una de las universidades privadas más prestigiosas del país, me doy cuenta de que no hay nada especial que lo delate entre los apartamentos y negocios que lo rodean. No es una casa tradicional como el Bagoas, pero podría pasar por una bodega, las oficinas de alguna firma publicitaria o un búnker de inteligencia militar. Las ventanas están vedadas, algunos clientes entran y salen mirando a todos lados.

El plus del sitio es que al mismo tiempo es bar, sauna y video. Se puede pagar la tercera parte de la entrada para permanecer en el bar-video, o acceder al tour completo y llegar hasta el fondo, a la zona húmeda. Curioseo un rato por el bar. En el lobby, las caras ebrias y movidas de una suerte de Toulouse-Lautrec acompañan desde la pared a un viejo solitario que me mira desde un sofá. Camino al fondo, los orinales sin puertas, la barra vacía de un bar cualquiera a las cinco de la tarde y una zona de internet. Nada especial, hasta que reparo en una puerta casi imperceptible que conduce a una serie de cabinas iluminadas apenas por unos televisores viejos: bareback, creampie, blowjob, facial. La figura de un hombre me vigila desde la oscuridad, al final del pasillo. Paso a su lado y le pregunto por la entrada al sauna y me indica que debo subir las escaleras.

La cosa mejora gradualmente en el segundo piso, que resulta ser un híbrido entre salón kitsch de recepciones para quinceañeras y una locación almodovariana. Un mundo transitorio de baldosines tipo ajedrez y paredes rosadas con cuadros de hombres desnudos, aunque los clientes aquí permanecen vestidos. Cruzo una mirada con un chico de unos 25 años sentado en un diván, pantalones ajustados, camisa a cuadros y mostacho incluido. Merodeo un rato y entro al juego de un grupo de hombres mayores de 40 que caminan uno tras otro por el gran corredor, salen a fumar a la terraza o se sientan en las salas de televisión para ver las noticias o la telenovela.

Se me hace extraña tanta compostura, tanta asepsia en el trato, tanto olor a ambientador de pastilla. Las únicas voces que me llegan son las de un grupo de hombres con pintas de ejecutivos que hablan en el balcón interno que sirve de panóptico para el bar. El resto no cruza palabra, sino miradas, chocan entre sí, pero no alcanzo a presenciar ni un beso. Por un momento tengo la sensación de estar en un centro de reposo para esquizofrénicos en crisis que vagan y buscan algo que no logro comprender.

Hasta que al fin entiendo. Cuando veo las cortinas confirmo que en estos saunas nada pasa en las zonas iluminadas; acá, "las prácticas orgiásticas", como apuntó Maffesolí en sus aproximaciones sociológicas, transcurren "en las tinieblas o en la penumbra". He ahí la razón de las telas pesadas que los hombres traspasan constantemente y que delimitan algunos cuartos creando lagos de oscuridad. Camino por un pasillo antes de aventarme a atravesar alguna. Hay un grupo de chicos más jóvenes que parecen estar menos ansiosos pero activan el radar cuando alguien pasa. Sonríen entre ellos y luego regresan los ojos sobre sus celulares si no les interesa. Y en el caso contrario, una simple sonrisa o una mirada intensa mientras se corre la cortina son suficientes para invitar a un encuentro.

Al traspasar las cortinas la sensación de noche es perpetua. Vuelve mi curiosidad por presenciar algo, y no digo observarlo porque aquí dentro queda mucho a la imaginación de los otros sentidos. ¡Moagk! ¡Moagk! El sonido de las chupadas a mi lado, luego algo —quizá una mano— hurga en mi pantalón. Me acostumbro a la oscuridad y descubro la silueta arrodillada de un hombre calvo que intenta desabrochar mi cremallera con una mano, mientras con la otra masturba a un fantasma que aparece a mi lado. Alguien entra y enciende la luz de un celular para tantear el terreno. El animal inseguro termina por pausar toda la acción de la habitación con la luz, y revela la escena de un hombre alto y delgado en taparrabo siendo penetrado por un viejo panzón y más pequeño. Le toco el hombro al calvo en señal de "suficiente" y busco la salida al corredor. Por ahora solo quiero jugar al voyeur. Las manos intentan retenerme pero se pierden nuevamente en la penumbra.

Al fin encuentro la puerta de acceso a la zona húmeda.

Mientras me entregan el taparrabo y las llaves del casillero, puedo ver a los voyeurs del video observar por los vidrios que separan ambos mundos, ansiosos por pescar algún pedazo de piel. A partir de este instante he adquirido pasaporte de anónimo y la ropa comienza a estorbar. No es cuestión de libido, sino un pacto adquirido con los otros. La toalla, el taparrabo o la desnudez absoluta por la que optan algunos clientes terminan por instalar una igualdad, si no de oportunidades, por lo menos de posibilidades.

Entre los casilleros alcanzo a notar una señal de tránsito que dice "uno a uno". Resulta ser la pista para una habitación escondida tan premeditadamente que termina por ser obvia. Después de un túnel pequeño entro a un agujero negro. La oscuridad es más absorbente que las penumbras del video. La música del bar se hace casi imperceptible. Ciego, tanteo con mis manos al frente para no ir a tropezar con alguien, pero parece que no hay nadie.

Sobre esta habitación me hablará luego el administrador cuando me relate la anécdota de un hombre que llegó hasta su oficina —gafas de sol y sombrero, aunque no me lo crean—, para pedirle que encendiera la luz. El día anterior había perdido un anillo de oro en este cuarto oscuro. Solo pedía punto en boca, total reserva. "Era un caballero de avanzada edad. Nos dijo: 'mire, se me cayó en la parte oscura, yo soy tal persona'. Era un clérigo. Una persona de la iglesia de un rango alto. Uno ve que todos necesitamos de un espacio, tenemos una fantasía y necesitamos a veces cumplirla. Yo tengo aquí muchísimos clientes de las comunidades religiosas. Respetables y bienvenidas todas esas vainas acá. Por eso existen estos negocios, porque la gente puede venir y expresar lo que no puede hacer afuera (...) el día que la sociedad sea capaz de enfrentar los gustos y respetar a las personas por lo que son y no por sus preferencias sexuales, ese día se acabarán muchísimos problemas. La gente vive estresada tratando de demostrar lo que no es".

Pasa un momento hasta que descubro los barrotes con mis manos. Creo que he llegado al centro de la habitación. Como si activara una alarma, una mano llega del otro lado hasta mi entrepierna, accesible bajo la tela del taparrabo. Intento palpar el cuerpo al que pertenece, los vellos en el brazo, la tela sobre el hombro. La habitación resulta ser un puente entre el mundo de los vestidos y el de los desnudos. Comienzo a sentirme de una raza diferente. Le permito que juegue un rato pero ya tuve suficiente del video. Quiero ver más.

Regreso a mi deriva por el segundo piso de la zona húmeda. En las duchas abiertas algunos clientes se dan el último baño para regresar a sus respectivas y revestidas vidas. Al fondo me encuentro con un laberinto de cabinas con televisores, una puerta entreabierta y un hombre recostado bocabajo en la colchoneta y sin taparrabo, la señal inequívoca de una ofrenda pasiva a la espera de un lobo activo que decida devorarla. Estas cabinas también tienen su anécdota, alguna vez un tipo le pidió permiso al administrador para romper la regla, entrar vestido y cumplir su fantasía de ser penetrado mientras llevaba una faldita de colegiala.

Una de las cabinas está cerrada. Me mueve la curiosidad de ver qué hay detrás de la puerta. Empujo y cede. En la habitación de un metro cuadrado, un cuarteto de cuerpos sudorosos se dan la batalla por la gran corrida: al fondo un maduro canoso se la clava a un veinteañero delgado, mientras los más cercanos a la puerta —en rango de edad similar a la de sus roommates—, optan por una felación clásica. Los únicos que no notan mi presencia son los dos gringos incipientes que cabalgan a pelo en la pantalla del televisor que me ilumina la escena. No me animo a seguir, comienzo a sentirme un cobarde, a pesar de que alcanzo a distinguir una sonrisa de complacencia silenciada por una verga.

Bajo las escaleras siguiendo el vapor del eucalipto. Algunos hombres desfilan hacia el sauna y los dos jacuzzis, en el extremo trasero de la casa. Paso de largo el primero, he estado demasiado seco.

Como si se tratara de una regla tácita instalada a último momento, entro en el jacuzzi donde un grupo de cinco chicos en edades similares a la mía cruzan miradas sin mediar palabra. Si bien hay música de fondo, la sensación de silencio es mucho mayor que en el video, a pesar de las risas de tres hombres maduros que comparten el otro jacuzzi, justo al frente. De vez en cuando voltean la cara para olisquear qué tan cocinados estamos los pollos de la alberca vecina. Al igual que en el Bagoas, me doy cuenta de que estas áreas comunes e iluminadas sirven más para evaluar posibles ligues que para tener sexo.

Pero a diferencia del Bagoas, aquí parece haber más carne joven. Seguramente por las universidades que circundan la zona y las promociones y descuentos que ofrece el sitio para los "pollos", que aunque no escasean tampoco son la media del lugar. Según me contó Arkángel, un exmasajista del Bagoas que conocí por Hornet —el Tinder gay— días después de mi visita, el 70% de los hombres que frecuentan los saunas está entre los 30 y los 35 años, en su mayoría ejecutivos con algo de poder adquisitivo. Los pollos, en cambio, son un bien que se agota fácilmente y abandonan rápido el lugar. Según Arkángel, porque suelen gastar en la entrada lo que llevan encima, y solo cuentan con la buena voluntad de los extraños

En la piscina, un moreno de hombros anchos y rasgos costeños ha comenzado a rozarme el pie aprovechando la pantalla de agua. Me mira de vez en cuando y luego me coteja con los otros. Lo dejo que siga su ruta hasta alcanzar mi muslo, y mientras tanto descubro una cara conocida. Un chico con cuerpo de nadador de unos 25 años, que Daniel y yo habíamos estado persiguiendo la otra noche en el Bagoas. Lo habíamos clasificado como Tiburón, porque lo encontramos flotando en el agua fingiendo que dormía y en toda la noche no hizo más que evitar a cualquiera que se le acercara.

Uno de los hombres del otro jacuzzi sale del agua y revela su barriga de oso en decadencia con una capa de vellos grises. Cruza hacia el territorio de los pollos para intentar un ataque. Hace parte del tercer grupo que me había descrito Arkángel, los búhos, señores entre los 45 y 55 años que vienen a matar el tiempo intentando cazar algo. Entra al agua y se sienta a mi lado, obligando al moreno a retirar su pierna. Evado su mirada, que siento sobre mi cuello. Echa un vistazo a los demás, pero vuelve sobre mí, que parezco casi un adolescente.

—¿Hola, cómo te llamas?

Aunque me lo dice al oído, presiento que los otros chicos alcanzan a escuchar desde sus esquinas. No estaba preparado para que alguien preguntara mi nombre, y me siento como un espía descubierto.

—Martín —invento al paso, con un hilo de voz que delata que no he hablado en toda la noche.

—¿Y cuántos años tienes, Martín?

—21 —de repente quiero seguirle el juego, saber hasta dónde llegará.

Luego de preguntarme a qué me dedicaba me confiesa que él solía ser negociante. No da más detalles. Solo que ahora es pensionado y tiene 55. Sospecho que también se ha restado años. Luego del breve diálogo cree haber logrado su cometido. Entonces me propone subir, aclarando que es activo. Subir significa encerrarnos en una cabina. Ante mi negativa me advierte que puede ofrecerme algo a cambio: 30.000 pesos es su apuesta inicial.

Salgo indignado de la piscina, no tanto por el gesto del hombre como por la cifra, que apenas alcanza para cubrir el costo de la entrada. "No hay santos", recuerdo la frase de Ricardo Darín en Nueve Reinas mientras camino hacia el turco, "lo que hay son tarifas diferentes".

Arkángel me había hablado de este tipo de situaciones. No sin algo de reserva, al advertirme que no era una cuestión que comprometiera a los establecimientos. Era un contrato aparte, un negocio cerrado en cualquier bar o restaurante. Ante mi pregunta de si veía en eso cierto rasgo de prostitución me contestó: "llamarlo prostitución como tal no creería. Sí y no. Prostitución sería como si yo todos los días estuviera en un sauna distinto y viviera de eso. Pero sí creo que no falta el que venga y diga: 'de aquí me voy a levantar mínimo una cerveza o algo más. Al menos que me lleve hasta la casa o a comer'".

En el turco solo encuentro a tres hombres esperando por la ducha fría. Hay poca actividad acá adentro y he perdido la concepción del tiempo. Quizá vayan siendo las nueve, una hora para el cierre, y el lugar se esté vaciando de clientes. Pero un gran ventanal tras la ducha del turco me revela un lugar que no había previsto.

Salgo de allí, no quiero perderme nada de esta casa. Busco la puerta que resulta estar justo al frente del sauna. Un gran corredor me ofrece dos vías: una piscina romana coronada por un león que bota agua por la boca, o seguir hasta el fondo, que se difumina por el vapor. Opto por lo más próximo, animado por dos hombres tatuados que se besan bajo el león. En el instante en que me sumerjo veo pasar al Tiburón caminando por el pasillo hacia el fondo desconocido. Tras él ha entrado también el viejo negociante a dar la revancha. Se me acerca sin entrar al agua y su tarifa sube 10.000 pesos.

Pero me decido por conocer el último rincón de la gran casa y salgo del agua. Atravieso la cortina de vapor hacia el fondo. Hay otra serie de cabinas, todas vacías, y al frente una hilera de sillas plásticas ocupadas por varios chicos. Zona de ligue fácil, supongo. El Tiburón vigila desde la pared del fondo, le lanzo una mirada de anzuelo pero, sorprendido, se la acepta al negociante que ha estado tras de mí. Supongo que aquí adentro hay oferta para todos y el Tiburón buscaba algo con más sangre.

Ambos rodean la pared y se pierden en el vapor y la oscuridad, revelándome que se trata de un muro falso. ¿Aún hay más fondo?

Apenas hasta ahora soy consciente de la geografía de mi recorrido, del gran laberinto que es esta casa. Bogotá ha quedado allá afuera y yo estoy en el centro de un remolino. Me entrego a la penumbra del cuarto oscuro que esconde la pared, mientras los hombres de las sillas entran y me empujan hacia el fondo. Abandono la última soga que me une al exterior, mi taparrabo. No hay nada que mirar, el cuarto es un caleidoscopio que responde al tacto.

Las formas varían a medida que me acerco al centro. Mi ego se desvanece en un magma confuso. Soy testigo táctil del rito del caos. Acá adentro estamos los exiliados del mundo exterior. Los que nos encerramos en los baños de los centros comerciales mientras ustedes observan vitrinas, los que nos escondemos entre los matorrales de los parques mientras pasean a sus perros. Los outsiders, los perversos. Celebramos aquello que nos une y nos convoca aquí adentro. Nuestro sexo es estéril y asusta, porque se agota en el instante y no produce mano de obra ni soldados, ni sirvientas.

Aquí formamos una masa compacta. El vapor y la penumbra aligeran el peso de nuestro secreto.
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Saunas Gays en Bogotá - Chapinero

LA PLAYA: es un sauna ubicado en la localidad de chapinero, en la zona de los mariachis. Las instalaciones aunque recientes son muy aburridas y es bastante pequeño. La primera impresión que me dio apenas ingresé la vez que fui, es que estaba ingresando a un garaje, es sumamente oscuro y hasta claustrofóbico para algunos. La zona de lockers, ducha y baños es muy fea e incómoda. El turco es muy pequeño al igual que el sauna, aunque éste es muy agradable y al fondo tiene un cuarto que se presta para morbo y no se que más, no he vuelto para averiguarlo. Cuenta con algunas cabinas de relax que sirven para hacer lo que sabemos y salir inmediatamente. No hay nada mas por decir de las instalaciones porque son muy pequeñas. El casting es de gente madura, le pongo un promedio de edad de 50 años, y tristemente los visitantes mayores son muy intensos. Se ve uno que otro joven pintoso pero la verdad es que no es un sitio para ellos. Es un lugar económico. Siento cierta culpa por escribir lo que escribí porque sé que los desanimo a ir pero la idea es ser honesto. El servicio es muy bueno y tienen detalles que podrían animar en un mal rato.



POSEIDON: es un sauna ubicado en la localidad de chapinero sobre la calle 57. Fue inaugurado este año por lo cual sus instalaciones son nuevas y agradables. Es muy amplio, tan amplio que a veces parece que le falta algo, principalmente en el tercer piso. Cuenta con un sauna de doble cabina muy amplio aunque no se presta para mucho morbo, un jacuzzi al que le deben cuidar el aseo pero es agradable, unas duchas que se prestan para miraditas, un turco muy chévere aunque poco funcional porque la ubicación de la fuente de calor se presta para accidentes, pero sitio fijo de morbo si hay pocos visitantes. Cuenta con muchas cabinas de relax muy agradables que invitan a repetir polvo y al final una sala de video en la que he tenido dos momentos eróticos muy amenos. Es un buen sitio aunque debe pulir algunos detalles de sus instalaciones pero sin duda vale la pena visitarlo. Además es uno de los más económicos de Bogotá y tiene una programación para diferentes gustos. El casting del lugar es variado, va de todo, principalmente osos y adultos jóvenes. Si asisten pueden solicitar servicio de masajes y no se arrepentirán del servicio.



DAGOAS: Es un sauna ubicado en chapinero por la calle de las discotecas. Este realmente es amado por los jóvenes y adultos jóvenes, lo consideran como el mejor de Bogotá pero en mi criterio no le alcanza para tanto. Es un lugar bonito, vistoso, con un mobiliario que no es común ver en un sauna. El turco es ameno aunque no muy grande en comparación con otros saunas pero si se dan las cosas se puede tener sexo allí. El sauna es mas normalito pero también es lugar de morbo, es uno de los lugares más transitados. Uno de los mejores sitios del local es el jacuzzi o piscina romana o lo que sea, es un lugar espectacular que se presta para todo pero le quita el encanto que este en la parte central del local porque todo quien pase por allí ve lo que está pasando. Pero eso tiene solución, o ingresar temprano o irse de últimas, así puede aprovechar para una buena tirada en la piscina. El resto del local es muy agradable, buenas cabinas de relax, buen bar, lugares de caza muy sugestivos y cómodos. Si a usted le gustan los hombres con buen cuerpo y jóvenes, este lugar los agrupa a todos, es un deleite a la vista. Lo único jarto es que levantar allí es difícil si no se tiene buen cuerpo o se es demasiado mayor. El servicio es normal, no se destaca por nada pero tampoco tiene ninguna queja. La invitación es para que lo conozca y se una al club de fans o pase un rato ameno que seguro lo pasara.


SAINT MORITZ: Es un sauna emblemático de chapinero no sé por qué. Se encuentra ubicado en la zona de los productos eléctricos por la carrera 13. El local es grande y si le hubieran invertido en buenos materiales y acabos seria tal vez el mejor sauna de Bogotá. Desafortunadamente el local en su planta física tiene aspectos que no lo hacen lucir. La zona de lockers es muy amplia y se presta para miradas morbosas. El sauna es totalmente oscuro y es común encontrarse con una orgia allí. Se puede tener sexo con un desconocido si así se quiere. Las cabinas de relax son un poco húmedas y oscuras, no son muy cómodas. La zona de baños, duchas y bar son normalitas, nada del otro mundo. El segundo piso del local cuenta con el turco más grande de todos los saunas gay de Bogotá. Dentro del turco esta el jacuzzi que no es muy cómodo porque todo quien ingresa al lugar pasa por allí y ve todo. Hay tres zonas del turco que son de acción fija, en estos lugares se arman orgias de todo tipo pero por alguna extraña razón se disuelven muy rápido. Hay una pequeña zona de video que a veces puede prestarse para levantes. El casting del lugar es muy variado, va de todo, jóvenes, adultos jóvenes, adultos, osos, maduros, viejitos todo lo que quiera ver, lo verá allí, principalmente sábados y domingos. Algo que hace la diferencia de este lugar en comparación con otros es su grupo de masajistas, hay para todos los gustos, vale la pena hacer el gasto porque se pasa bien. El servicio es normal, no tiene nada de especial.
PDT: es mi sauna favorito, tal vez porque he tenido muy buenas experiencias de todo tipo, porque me gusta la gente que va, por lo cómodo que me queda para conseguir trasporte, no sé. 


El Mediterráneo: Es un sauna y baño turco ubicado en la localidad de Chapinero, detrás de la clínica del niño de colsubsidio. Sus instalaciones conservan mucho de la historia de la casa donde queda el local, solo fueron adecuados los lugares que lo requerían pero el resto del sitio conserva ese ambiente clásico, esto es algo que molestará a algunos ya que esperaran encontrar un sitio moderno o mas trabajado y el lugar les podría parecer anticuado y carente de mantenimiento. En el primer piso encontramos el lobby donde se cancela el servicio, la zona de lockers (nada del otro mundo), un patio con la barra desde donde se puede ver todas las zonas de transito del local y una batería de baños. También queda allí en ese piso el baño turco antecedido por una duchas que se prestan para observar morbosamente a quienes se bañan desprevenidos. El turco como tal no es de gran tamaño y da la impresión de estar lleno, esto sumado a la iluminación, hace que no sea muy fácil hacer cosasricas allí. Subiendo las escaleras queda el sauna que tiene una distribución extraña para muchos, igualmente es muy iluminado y poco se presta para que se arme una orgia. Sin embargo se puede hacer cosas cuando el local no esta tan lleno. En el siguiente piso (no sé si es segundo o tercero, ustedes lo sabrán cuando asistan) queda el jacuzzi que no tiene nada de extraordinario, pero tal vez es uno de los pocos lugares donde se puede dar morbo más fácil por la ubicación escondida. Sigue la zona de cabinas que no es mala y finaliza en un cuarto de video donde pasa de todo tras cortinas (cuando asistan lo entenderán). En este cuarto oscuro, que no es tan oscuro, se arman verdaderos grupos de morbo, manosiadas y tiradas que pagan la boleta. Hay muchos espacios del lugar mal aprovechados como el parqueadero del primer piso, o un cuarto que queda subiendo las terceras escaleras. La población que asiste al local es en su gran mayoría de osos y maduros, algo a tener en cuenta de acuerdo a sus gustos. Se pasa bien en el sitio, lo jarto es cuando está muy lleno ya que no queda espacio para el morbo sino toca levantar de una vez, tirar y ya. No es un lugar costoso y todos los miércoles hay nudismo. A veces también hay eventos con show de strippers. También hay masajistas pero no creo que valga la pena pagar por ese servicio porque los tipos son osos y no muy atractivos. 

Bagoas: Es un sauna y baño turco ubicado en Chapinero, en la quinta Camacho. El local se encuentra ubicado en una casa que conserva mucho de los detalles de la construcción original. Obviamente fue adaptado a los requerimientos del negocio pero logra combinar esos dos ambientes. El local cuenta con una zona de café, una zona donde hay algunas maquinas de gimnasia, jacuzzi (se pasa bien allí), zona de relax, sauna y turco. En general el local es agradable y se presta para una buena estancia, lo que realmente le da el plus al local es que los días viernes y sábado es de amanecida así que tiene toda una noche para levantar y tirar hasta que se canse. La única vez que he amanecido en el local no fue muy cómodo por las cabinas y porque me canse como a las 2 y ya queda uno hay sin hacer nada. El casting del local es principalmente de jóvenes y de adultos jóvenes aunque también se ven ososy maduros. Muchos consideran este lugar como el mejor sauna de Bogotá y tal vez le alcance si mejoran algunas cosas como las cabinas de relax y ampliar el turco. El costo del sitio varía dependiendo del día y la hora en la que usted vaya, puesto que no es lo mismo ir un martes a las 4 pm que un sábado a las 10 pm., así que si planea ir, organice su presupuesto para que la pase bien rico y pueda acceder a todos los servicios del local. Si va, no se arrepentirá. 





Babylon Baths: Considerado por muchos el mejor sauna de Bogotá, está ubicado en Chapinero en la calle 73 con carrera 15. El local aunque tiene detalles poco estéticos en cuanto a su construcción en general es muy bueno. En el primer piso cuenta con dos zonas de lockers separadas, unas cabinas de relax que conducen a una zona de video que se presta para morbo y para expiar a quienes se cambian en una de las zonas de lockers. También hay un pasillo en una de las zonas de lockers que conduce al jacuzzi que está totalmente aislado del resto del local. En este lugar hay dos duchas muy agradables, sillas para morbosear, perdón para descansar y el jacuzzi como tal donde pasa de todo y con muy poco público que interrumpa la acción. Volviendo a las zonas comunes hay una escalera que conduce al segundo piso donde se encuentra el resto de la acción del local. Por un lado está un sauna pequeño con video, morbo fijo, una sauna mucho más grande en donde realmente no pasa nada, el bar, la pista de baile, las sillas de relax, las duchas muy eróticas y estimulantes (zona de banquete de ojo y roce deliciosa), las cabinas de relax a las que yo llamo de estilo industrial aunque para muchos pueden ser horribles pero muy prolijas y suficientes para la acción de todo el local y finalmente el baño turco. El turco despista a cualquiera porque pareciera ser el lugar más normalito y sin gracia de todos los saunas de Bogotá pero la realidad es que es un laberinto de vapor y humedad que conducen al fondo de la acción, a un cuarto sin salida donde hombres con hombres desnudos y erectos, se rozan, se tocan, se lamen, se penetran y se hacen de todo con la complicidad de quienes están allí. Es un lugar donde el erotismo, el morbo y el porno conviven, eso sí, deben tener mucha resistencia porque el ambiente del turco cansa y quita el aliento literalmente. El casting es sin lugar a dudas de los mejores, van muchos tipos jóvenes y con cuerpos de modelo, jóvenes, adultos jóvenes y uno que otro oso. Yo no me atrevería a decir que es el mejor pero quienes afirman eso tienen todos los argumentos y yo no los desmentiré. Es un sitio costoso en comparación a los demás sitios de este tipo en Bogotá, pero tenga la seguridad que si asiste allí la va a pasar muy bien.


Creo que no me falto ningún sauna en Bogotá. Espero sus comentarios para confrontar opiniones y me gustaría que me indicaran sobre el tema de la próxima entrada. Me gustaría mucho escribir sobre los tipos de hombres que se pueden encontrar en un sauna o sobre los mejores y peores saunas en Bogotá o sobre los saunas y sus visitantes o sobre las primeras experiencias en un sauna… en fin, espero sus comentarios. Si tienen alguna duda o quieren orientación sobre los sitios, pueden preguntar también en los comentarios o en el correo. Bye.
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Saunas Gays en Bogotá

En Bogotá se encuentra una variada oferta de saunas y baños turcos para la comunidad gay. Lugares como plaza de las Américas, el centro internacional o el infaltable chapinero, acogen estos lugares que aunque satanizado por muchos, son tal vez uno de los pocos lugares donde se puede vivir una verdadera experiencia erótica y donde se puede expresar de forma libre nuestra sexualidad.
En la actualidad, Bogotá cuenta con más de 10 saunas o baños turcos con una diversa variedad de servicios y opciones para todos los gustos como veremos a continuación.



Nuvo: Es un sauna relativamente nuevo, ubicado a una calle del centro comercial Plaza de las Américas en una zona que poca actividad gay ofrece. Sin embargo Nuvo ha sabido posicionarse gracias a unas instalaciones de muy buena calidad (zona de lockeres cómoda, una baño turco muy amplio, un jacuzzi que de verdad invita a relajarse o simplemente morbosear con quien este allí, una buena zona de cabinas de relax (risas), un sauna decente y un cuarto oscuro que no se ha sabido utilizar muy bien) y un casting que para la mayoría podría ser de mucho agrado y placer. La atención es excelente y sí usted está muy bueno, posiblemente podría hacerle un buen oral al administrador del local que no está nada mal. La mayoría de gente que asiste al lugar es de un promedio de edad de 28 años, la mayoría muy atractivos y acuerpados y para los que le corren a los viejitos intensos, allí se encuentran muy pocos. Es una muy buena opción si se encuentra al sur de la ciudad pero a veces falta acción. Está invitando para que vaya y arme desorden.
Nota: El sauna ofrece servicio de nudismo pero realmente no se cumple.



Club de Baltimore: Es una sauna y baño turco emblemático en la ciudad, uno de los primeros en ser inaugurado y uno de los más exclusivos del mercado. Ubicado en el centro internacional, sus instalaciones son un poco anticuadas pero bien conservadas, tiene servicio de habitaciones y funciona 24 horas. Es lugar de encuentro de hombres maduros (promedio de edad de 49 aproximadamente) y de jóvenes que sienten atracción por las canas. Tristemente también se ven hombres vividores que van detrás de las billeteras de los más acaudalados visitantes, no en vano es el sauna más costoso de toda Bogotá. Sí decide ir, prepárese para gastarse sus buenos pesos, pero los valen si sabe a que va porque el sitio se presta para buenos levantes y ratos bien morbo-eróticos. Cualquier bogotano que disfrute de los saunas y baños turcos gay debe visitar Baltimore porque es un lugar de tradición para la comunidad gay en Bogotá.

Sauna y Baños Turcos ULISES: Otro tradicional de la ciudad. Ubicado en el centro internacional,


este sauna está enfocado en la comunidad Bear bogotana (osos y gordos). Sus instalaciones no son muy vistosas y están bastante deterioradas, en sus inicios sin duda fue un gran lugar, pero el paso del tiempo y la poca inversión en las instalaciones lo convierten en un lugar anticuado. Sin embargo el espacio destinado al turco es muy bueno y se presta para todo, el segundo piso tiene dos grandes salas de video donde se puede hacer literalmente de todo y tiene un cuarto oscuro donde siempre hay acción. De las cabinas de relax si no se puede decir nada bueno y el sauna está muy desmejorado. Como dije anteriormente el casting es de osos y gordos, el promedio de edad de los visitantes es de 55 
años y mas pero si a usted le gustan los osos y los gordos, debe ir a ULISES porque hay mucha variedad. De hecho una de las experiencias más eróticas que he tenido ha ocurrido en este lugar. Las veces que he ido he visto verdaderos modelos en busca de un oso, un gordo o un maduro. 



Casa Romana: No tengo ni idea de la historia de este lugar. Solo sé que fue el primer sauna al que ingrese y que fue una experiencia que nunca olvidare. Este lugar se encuentra en el centro internacional y no está muy definida su población porque el sitio niega que sea un sauna de maduros pero la música y los visitantes dicen lo contrario. Es entendible, los jóvenes solo van buscando polvo, no les interesa hacer vida social en una barra de licores, mientras que los maduros si gastan en trago y propinas a cambio de un poco de atención. El local a los ojos de muchos es anticuado porque

conserva la esencia de la construcción original pero para otros, incluyéndome, me parece agradable a pesar que los baños y duchas son muy incomodos. El turco no es muy grande pero se presta para morbo y si no hay mirones, se puede hacer de todo, el sauna tampoco es grande pero si es un lugar de acción fija, allí realmente se arman orgias. Las cabinas de relax son agradables y la zona de video se presta para jugueteos. El personal es atento y cuenta con masajistas por si le interesa. El promedio de edad está por encima de los 55 años, así que si gusta de los maduros vaya a Casa Romana. 

Nota: Este es uno de los pocos saunas que ofrece show de desnudistas y sexo en vivo.



Cómplices SPA: El mejor para muchos, uno de los mejores para mi. Ubicado en el centro internacional, este sitio es de verdad un lugar espectacular, no solo por sus instalaciones ni por el casting sino por el ambiente. Una parte del lugar está destinado al servicio de VIDEO y la otra parte cuenta con un sauna y baño turco donde pasa de todo. La zona de lockeres es amplia y cómoda, hay días de nudismo y días de ropa interior así que si piensa recrear la vista lo puede hacer de manera descarada ya que a donde fije sus ojos vera algo placentero. La zona húmeda no es muy grande pero el espacio fue tan bien distribuido que hay múltiples ambientes para que pase de todo. La zona húmeda cuenta con piscina romana (manoseada fija), dos súper jacuzzis (manoseada fija), un sauna respetable y un baño turco que despista porque parece pequeño e inocente pero en el fondo, literalmente, se encuentra una zona del turco donde la lujuria y el sexo se mezclan dando lugar a una orgia interminable donde la oscuridad impide inhibir el cuerpo. Los visitantes son de todo tipo y de todas las edades, aunque predominan adultos jóvenes, jóvenes y osos. La mayoría de los visitantes tienen cuerpos de modelo. Si no le da vergüenza, los días de nudismo son uff. Vale la pena mencionar que es uno de los lugares más costosos pero no es impagable. Además va muchísima gente así que va a la fija. 

Nota: Las cabinas de relax cuentan con televisor donde proyectan películas… bueno ya saben el resto.
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Buenos Aires: BOLICHES GAY, LAS DOS CARAS

Buenos Aires es conocida por sus largas, apasionadas y alocadas noches, donde gran cantidad de chicos y chicas disfrutan de la vida nocturna y buscan pasar buenos momentos junto a sus parejas, amigos y gente querida. La gran diversidad de lugares que ofrece la city porteña atrae a más de uno: bares con distintas ondas temáticas, Pub Crawl en San Telmo y plaza Serrano, movidas artísticas y culturales, shows cómicos como los conocidos Stand up y sobre todo, una gran variedad de lugares bailables para todos los gustos. Entre ellos están los boliches gay. Muchos pibes creen que estos lugares son exclusivos para homosexuales, pero esto no es así. Un montón de chicos y chicas heterosexuales eligen pasar sus noches bailando y divirtiéndose en los tantos boliches gay que se encuentran ubicados en distintos barrios de la ciudad. Pero muchos otros admiten que tienen un rechazo o un “tabú” de acercarse a un boliche de este estilo. En general este desagrado hacia esos lugares se debe a preconceptos o rumores que nunca se saben bien de dónde vienen.

Estamos en el año 2014 y la homosexualidad ya es parte del escenario urbano porteño. Hombres abrazados y mujeres caminando de la mano es una escena que se puede encontrar en las calles de Buenos Aires, si uno quiere abrir un poquito los ojos. Esto es algo que también se ve reflejado en otras grandes ciudades como Rosario, Córdoba capital, La Plata, Mar del Plata y Paraná. Tal vez, las parejas homosexuales tienen un cierto rechazo en pequeños poblados o asentamientos rurales que, por costumbres, religión o ideologías propias, le dan la espalda a este tipo de parejas. Sin embargo, este “rechazo” ha ido desapareciendo a través del tiempo y ya son muy pocas las personas que ignoran o destratan a los homosexuales. La sanción de la ley que permite el matrimonio entre personas del mismo sexo en el 2010 fue un gran avance. Permitió que algunos sectores conservadores recapacitaran y observarán que la aprobación de esta ley no era tan “catastrófica” como ellos planteaban. Y así fue. Esta nueva ley no provocó ni un declive en la sociedad ni nada por el estilo. Países como Bélgica, Brasil, Canadá, España, Francia, Dinamarca, Holanda, Noruega, Nueva Zelanda, Portugal, Reino Unido, Sudáfrica, ya habían instalado en sus sociedades esta ley, mucho antes que la Argentina. Y en todos ellos termino siendo un gran avance en materia de Derechos Humanos.

Los boliches gays son lugares para bailar como cualquier otro. Se encuentran presentes en todos los países nombrados anteriormente y en muchas naciones donde aún no hay leyes que aprueben el matrimonio igualitario. Con respecto a la Argentina, los boliches gays ya estaban presentes en la mayoría de las ciudades del país muchos antes que se sancionara la ley de matrimonio igualitario. Seguramente y como se ha visto en los últimos años, muchos chicos y chicas van a animarse a decir públicamente su orientación sexual sin vergüenza y sin miedo de ser discriminado, y sabiendo que hay leyes y distintos organismos que los protegen.

La experiencia de dos hombres con distinta orientación sexual es contada a continuación. Ellos relatan sus anécdotas en boliches gay:

Mauro tiene 31 años, vive en Palermo y es gerente de varios locales gastronómicos. Nació en la ciudad de Junín, provincia de Buenos Aires y a los 18 años se vino a estudiar la carrera de Relaciones Internacionales, poco después de haber admitido su homosexualidad a su familia y amigos. Él cuenta su experiencia en boliches gay:

¿Cuándo fue la primera vez que fuiste a un boliche gay?

Habrá sido 12 años atrás más o menos, creo que en el año 2001, 2002, si no me equivoco. Cuando fui por primera vez tenía 18 o 19 años.

¿A cuál fuiste?

Amérika fue el primero, que está en Gascón y Córdoba. Fui cuando recién abría. En ese momento estaba muy bueno.

¿Por qué se te dio ir a un boliche gay?

La primera vez que fui era porque iban unas amigas, me invitaron, me insistieron mucho y bueno accedí.

¿Qué idea o imagen tenías de estos antes de ir por primera vez?

La idea o el concepto que tenía de los boliches gay venían de rumores que me habían dicho algunos conocidos o imágenes que había visto en la tele. Lo veía como un “antro” lleno de gente pervertida. Eran todos puros prejuicios porque nunca lo había podido comprobar. A pesar de ser gay, la verdad es que yo también tenía una fea imagen de estos boliches.

¿Después de ir a bailar allí, ¿te cambio esa imagen que tenías?

Sí, esa “mala” imagen me cambió completamente. Nada que ver con lo que yo pensaba o con lo que me habían dicho. Lo que vi en Amérika es que era un lugar donde había toda una movida artística, bailarinas, bailarines, un montón de travestis con mucha producción, buena música, mucha de esta no se escuchaba casi en ningún lado. Había también muy buena onda, la gente se divertía como en ningún lugar, con mucha libertad y fue eso lo que terminé descubriendo.

Amérika es conocido por presentarse muchos famosos, ¿Has visto alguno?

Sí, a un montonazo! Guido Suller, Samanta Farjat, Natalia De Negri, Florencia de la V, Moria Casan y Sofía Gala.

¿A cuántos boliches gay fuiste? ¿Cuáles?

Y no sé a cuántos fui. Habrán sido 10 o más. Seeches, Rheo (que está en la Costanera); Contramano, que si no me equivoco ya cerró; Glam y Amérika. Después está toda la modalidad nueva de los boliches que organizan fiestas en teatros y distintos lugares como Fiestas Plop y Eyeliner.

¿Cuál de esos fue el que más te gustó?

Creo que las fiestas Plop y Glam son los que más me atraen, sobre todo por la música.

¿Y el que menos te gustó?

Y hoy, el que menos me gusta es Nitches, porque no me agrada el ambiente de gente que hay ahí, mucha gente promiscua o muchas personas desubicadas que se regalan sexualmente y se vuelven un poco pesados. Pero bueno, esto hoy en día pasa en todo tipo de boliches. No hay que decir que eso solo sucede en los ambientes gays porque no es así.

¿Observás que hubo un cambio en la sociedad a partir de la ley de género sancionada en mayo de 2012?

Lo que veo es que desde que se sancionó esa ley la sociedad está mucho más abierta a estos temas. Ya no hay problema con que alguien sea gay, lesbiana o bisexual. Es cosa de uno. Y esto lo puedo ver en los boliches. Por ahí sigue en debate el tema de la adopción. Yo estoy a favor, pero bueno, eso es un tema aparte. Además la ley ya está aprobada. Creo que ha sido un gran avance para la Argentina en materia de derechos humanos. Eso me pone muy contento porque siento que el Estado piensa también en los grupos minoritarios.

¿Recomendarías a chicos y chicas heterosexuales a perder el miedo, el tabú, de ir a boliches gays?

Sí, totalmente. Me parece que es una onda diferente, con un ambiente distinto. Son fiestas y boliches donde la gente le pone mucha más onda y el ambiente es relajado. Hay muchos boliches gays que son atractivos para heterosexuales por la buena música que pasan. Pero creo que no hay nada que temerle a los boliches gays. Hoy en día tenés muchos ambientes distintos, como está la onda heavy metal con sus propios boliches y bares, ambiente dark, hip hop o bailantas de cumbia. Y los boliches gay como todos estos lugares, tienen el acceso abierto a todas las personas.

Maximiliano es heterosexual, tiene 23 años y es estudiante de gastronomía. Vive por Belgrano, a pocas cuadras de la casa de su novia. Su pensamiento acerca de los boliches gays ha cambiado a partir de que fue a bailar a uno. Él entrega su relato:

¿A qué boliche gay fuiste por primera vez?

Por primera vez fui a la fiesta Jolie en febrero de este año, que está ahí cerca de Plaza Serrano, en la calle Costa Rica. También fui a la fiesta Plop, en el Teatro Vortherix y a Rheo, que no me gustó mucho porque es muy cheto.

¿Por qué decidiste ir a uno de esos boliches?

Digamos que la primera vez que fui a un boliche gay fue porque a mi novia le gustaba mucho esa movida, la onda y la música que había en esos lugares. Al principio no quería ir, siempre me habían asustado un poco los homosexuales y tomaba distancia de esos lugares pero después de un tiempo, ella me hizo entender que no había nada de malo en ser gay o ir a un boliche gay. Cada uno sabe lo que hace y no hay que meterse en la vida personal de los demás. También tenía entendido que a estos boliches solo iban homosexuales, pero después entendí y pude ver que a esos lugares van gays, lesbianas, heterosexuales y hasta en algunos se ven travestis.

¿Qué pensabas de los homosexuales antes de ir a un boliche gay?

La idea que tenía era por no conocer o no relacionarme con personas o amigos de gays. A los homosexuales los tenía como que todos eran unas “locas” terribles que lo único que buscaban era sexo y eso a mí nunca me gusto. Sinceramente prefería alejarme de ese ambiente.

Después de ir a bailar, ¿te cambió ese pensamiento?

Sí, terrible! Mi novia me ayudó mucho en eso. Ella es una chica muy abierta a todos estos temas y logró que yo pueda tener más tolerancia con las personas que no tenían los mismos gustos que yo. Te puedo llegar a decir que hoy en día me gusta más la Fiesta Plop que un boliche normal, ese lugar me encanta. Suelo ir bastante seguido. Pasan mucha electrónica que es lo que más me gusta.

¿Y qué pasa si un chico te viene a tirar onda?

Los chicos no se te están tirando encima, ni nada por el estilo. Cada uno está en la suya y si uno viene a tirarme onda hay que ser tolerante y le explico que no me gustan los hombres, y aunque quisiera estar con el chico, no podría porque mi novia me mata (se ríe).

Pero lo que no me gusta es cuando alguno se pone medio borracho, cargoso y empieza a hincharme para que le dé un beso. Pero bueno, pasa en todos lados. No hay nada de que asustarse. Le decís que no y punto.

¿Recomendarías a chicos y chicas heterosexuales a perder el miedo, el tabú de ir a boliches gays?

Sí, obvio. Hay que perder el miedo de ir a esos lugares. Yo nunca había ido a un boliche gay y sin conocerlo, me causaba rechazo. Pero fíjate, una vez que fui mi cabeza cambió completamente. Por eso le recomendaría a cualquier persona ir a un boliche de ese estilo. Se van a cagar de risa. Seguramente vayan a pasar una noche divertida, diferente y eso le abre la cabeza a muchas personas. Y si alguno tiene alguna duda, puede ir a cualquiera de los tantos boliches gays que hay acá en Buenos Aires, para que uno mismo pueda hacer su propio análisis como lo hice yo.
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martes, 5 de abril de 2016

Los sitios más gays de Bogotá

Ya se… otra vez publique tarde, es cierto, en fin, la buena noticia es que publique, la mala es que la próxima semana publicare tarde de nuevo: la razón, me la paso viajando, unas veces por placer otras por trabajo, pero he estado mucho tiempo por fuera de la casa.

Respecto al tema de esta semana, creo saber lo que están pensando: que se me acabo el tema, que no tenia nada más que escribir y que decidí hacer la lista de los sitios mas ‘puppis’ de Bogotá, pues bien, debo decirles que el blogger de ‘El Tiempo’ hizo un trabajo parecido mostrando los mejores bares (y mas caros) de la ciudad, al cual le dieron tanto palo que el pobre se quedo sin ganas de publicar una segunda parte.

No, yo no, yo traigo, el único, el espectacular, el nunca antes visto, el top six de la Bogotá gay oculta (Trate que fueran cinco pero no podía eliminar al lugar número seis de la lista), la que no aparece en carteles, ni avisos, la que no todos los gays conocíamos, y muchos de los que vienen de visita jamás han visto.

Recuerden que es una lista de los 6 más o sea que hay sitios que se me quedan por fuera, por obligado y exclusivo orden, pero si alguno de ustedes considera que alguno de los lugares mencionados debe salir de la lista para que entre otro que se me paso estoy presto a sus sugerencias.


Numero 6: Los baños de Granahorrar y la carrera 15 entre calles 72 y 100

Hubo una época en que si estabas buscando un buen polvo, no había nada como entrar a los baños del primer piso del centro Granahorrar, era algo así como un Chat pero húmedo y en vivo, se hacían contactos, se cuadraban tiradas y se disfrutaba de la visión y a veces del tacto de penes ajenos, si esto no era suficiente, entonces un recorrido por la carrera 15 hacia el norte podría proveer a los transeúntes (o viajeros en automóvil) de ejemplares dispuestos a complacer las necesidades físicas de los clientes que pudieran pagar por ello, candidos muchachitos (de cara no más) atendían solitarios y desesperados hombres en busca de lo que la sociedad les negó.

Pero entre Internet y Peñalosa (Un ex - alcalde para quienes no viven en Bogotá) acabaron con este paraíso, el primero porque abrió nuevas posibilidades para la salida digital del closet, el segundo por que decidió que la ciudad era para los ciudadanos y no para las reinas.

Por haber tenido un gran pasado, ubico a este sector en la posición número 6.

Numero 5: El Centro comercial Terraza Pasteur y la carrera 7 entre las calles 16 y 24

El sector más central de Bogotá, De norte a Sur se inicia en el centro Terraza Pasteur en la carrera 24, mejor conocido en los bajos mundos como ‘El palacio del Culo’, sirve de distrito gay a la población que no es ‘linda’ o ‘elegante’, este sector tiene en sus haberes los bares de ‘La 21’ y ‘Semaforo’, los cuales a pesar de su mala reputación son el lugar predilecto de aquellos que no pueden pagar el valor relativo a un dólar por cada cerveza que ingieran, se destaca la discoteca ‘Raices Musicales’, en la 5 con 19, porque para un alto porcentaje de personas, es la mejor discoteca gay de Bogotá y es de donde actúa Lalo_cota un transformista que se ha destacado más allá de los límites de la ciudad, y que curiosamente es heterosexual.

Finalmente en la calle peatonal 16 entre séptima y octava se encuentra la ‘Cafetería el Polo’, contrariamente a lo que todos piensan es un lugar agradable, muy humilde pero agradable, con una amplia selección de música la cual se pone a gusto del apreciado público y donde sus asiduos visitantes se conforman con ver con anhelo y cierto desden a los ocasionales jóvenes que llegamos allí por curiosidad, siempre me asombre de las historias de ese lugar, pero en vez de un lugar oscuro se halla uno con dos espacios contiguos iluminados con bombillos de 100 watts y una bolsa plástica llena de agua que pende del techo para espantar las moscas (Y debe funcionar porque nunca ví moscas allá).

Por ser un tradicional lugar destinado a aquellos que no se pueden poner ropa de moda para lucir bellos y que no se pueden costear los típicos bares o discotecas, ubico este sector en el lugar número 5.

Numero 4: Centro Comercial Plaza de las Américas y alrededores.

Es la nueva meca arcoiris, el distrito gay sur de Bogotá, la avenida primero de mayo (calle 22 sur) entre carreras 68 y Boyacá reúne los jóvenes (algunos solo jóvenes de espíritu) del sur de la ciudad, se caracteriza por especializarse en la rumba nocturna, aunque el centro comercial ‘Plaza de las Américas’ se ha convertido en el punto de encuentro y contacto para la comunidad homosexual, algo así como: “La colmena del placer para las abejitas que vuelan hacia el sur!!!”

Inevitable no conocer Tropicana la discoteca más grande del lugar u olvidarse del pasado Bombay, el cual a pesar de tener mala reputación y que siempre lo asocie con un hedor a cebolla larga era un sitio muy concurrido, actualmente existen pequeños lugares que nunca he visto en lleno total, pero donde es agradable pasar un rato a tomar algo y escuchar música.

Por ser un sector naciente que ha adquirido reconocimiento en los últimos años a este sector lo ubico en el puesto 4.

Numero 3: El Parque Nacional

El más tradicional parque de la ciudad, reclinado sobre las laderas de los cerros orientales tutelares, constituye uno de los iconos de Bogotá, ubicado en la calle 39, es el sitio donde más de un desprogramado o desconocedor de otras prácticas anda en busca del sexo pago y sin compromiso; en otras épocas, en las que yo era mas osado y mas romántico (es decir mas ingenuo) considere el hecho de fraternizar allí con algún desconocido, entre el romanticismo del amor bajo las estrellas y la temeraria posibilidad de ser atrapado por la policía local.

Pero luego, pensé en un policía obeso y feo, contándole a mi mamá: “Lo encontramos desnudo detrás de un matorral y por eso lo detuvimos”, y decidí que la libre practica del amor o la apremiante necesidad no me hacían tan aventurero. Quedare para siempre ilusionado con conocer u observar las actividades nocturnas de un terraplén ubicado muy lejos de la entrada del parque, que no cuenta con iluminación artificial y conocido como “el alto del culo”, dicen que en la noche se oyen gemidos y jadeos, y algún que otro parroquiano ha pensado que la montaña se encuentra embrujada.

Por reunir las características para una mala novela policíaca (obviamente policías, sexo, suspenso, romanticismo, misterio), ubico al Parque Nacional en la posición 3

Numero 2: Gay Hills

Es algo así cómo como el Bel Air Gay de Bogotá, La zona donde todos quisiéramos vivir, tiene un supermercado 24 horas que mantiene lleno las 24 horas (y lo he comprobado) cariñosamente apodado “El Gayrulla”, donde quisiéramos salir en las mañanas de nuestros lujosos apartamentos ubicados al oriente de la carrera 7 con calle 63, con vestidos divinos (La pava, la gafa de carey y la sandalia con uña nacarada) a mercar y enviar el muchacho a llevar el domicilio a la casa mientras escogemos las flores de la semana y tomamos un café moka descafeinado endulzado con sacarosa en alguna terraza del sector.

Es decir el distrito gay norte de Bogotá, donde se puede botar pluma plenamente y sentirse diva por ello, o resbalarse con las plumas de alguien y sentirse mas diva todavía, sus calles inclinadas recuerdan a San Francisco pero sin mar, sitio que para vivir es solo accequible a quien su nivel de ingreso lo ubique en el 1% de las personas con mayor salario en la ciudad.

No crean que olvide el ’Barbie Gym’ otro nombre cariñoso para el gimnasio ubicado frente al ‘Gayrulla’, donde desde locas de la mas baja estirpe hasta locas de las mas altas esferas sociales vienen a deleitar el ojo y a conseguir marido ocasional o permanente, a cierto y a ejercitarse de vez en cuando.

Por ser el lugar más ‘play’ para los homosexuales de Bogotá, ubico a Gay Hills en la segunda posición.

Hasta ahora hemos visto los sitios más comunes la Bogotá gay, pero aquel que se merece el primer lugar se presenta a continuación:

Numero 1: La carrera 13 entre calles 53 y 64

Chapinero, obvio, nuestro chapigay del alma, el que nunca haya ido a rumbear a Chapinero en Bogotá, no merece llamarse gay, marica, homosexual, maniquebrado o similares, este sector concentra la mayor cantidad de establecimientos gays para todos los gustos, cafés, restaurantes, bares, discotecas, saunas, residencias, etc. Su influencia en la ciudad ha llevado a la administración de la ciudad a proponer construir en este sector un centro comunitario para gente homosexual, se destacan las discotecas mas reconocidas de la ciudad, Theatron, primer referente para cualquiera que pregunte por un lugar gay en Bogotá, y la nunca olvidada oficina.com donde todos fuimos pero ninguno nos amañamos.

Es chapinero el lugar donde después de las 6 de la tarde un viernes surgen como por encanto cientos de parejas de hombres, unos no tan evidentes como otros pero todos planeando una noche de diversión, que en ocasiones es sana, en otras ocasiones es ‘hot’, y en ocasiones es una noche para pasar a solas y en silencio en la mitad de una muchedumbre ruidosa, este es Chapinero el lugar mas gay de toda Colombia.

No menciono más establecimientos comerciales de Chapinero por que la lista podría ser tan extensa como este post, pero si alguno de ustedes va a esta localidad en busca de algún sitio gay, solo es necesario que busque la bandera arcoiris en la entrada.

Por esta razón coloco a Chapinero en el puesto número 1, por ser el sector más popular para ejercer la maricada en Bogotá y creo que en Colombia.


Bueno espero les haya gustado mi listado y que les evoque tantos recuerdos como a mi. Como siempre gracias por leerme y comentarme, que emoción recibir 10 mensajes en mi post anterior (Nunca había recibido tantos), por ahora los dejo, hasta la próxima semana, cuando se acaben mis viajes volveré a publicar nuevamente todos los sábados.
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Si eres Gay no vayas a estos países

En estos días he leído en paginas gais como sentidog y village men un artículo que me pareció muy interesante y que decidí hoy compartir con ustedes, y es que en medio de todo, podemos considerarnos privilegiados al tener la capacidad de luchar por nuestros derechos y hacerlos respetar ante las corrientes homófobas que poco a poco han ido perdiendo fuerza en nuestro medio.

No en todos los países del mundo es así, nuestros hermanos y hermanas de otras latitudes son perseguidos por su orientación sexual o identidad de género, estos países en especial africanos y asiáticos actúan de forma discriminatoria y por eso una organización española ha creado la campaña “Don’t go there” (No vayas allí).

Así que amigos y amigas aquí va la lista de países donde se recomienda no ir si desean conservar su libertad e incluso hasta su vida.

1. Rusia: El régimen de Putin en 2013 prohibió las manifestaciones públicas de afecto que señalen a personas no heterosexuales, de la misma manera el gobierno ha promovido “anti propaganda gay” con lo cual el surgimiento de Grupos neonazis ha sentido mayor libertad para atacar violentamente a la población LGBT.

En Asia

2. Afganistán: En este país, más conocido por haber sido dominado por el régimen Taliban, aun persisten practicas muy discriminatorias, si una pareja es descubierta sosteniendo relaciones homosexuales es castigadas con la muerte por lapidación que palabras más palabras menos es arrojarle piedras a los condenados hasta matarlos, como el cuerpo humano puede soportar impactos fuertes esto recae en una muerte lenta y dolorosa.

3. Arabia Saudí: El país más grande de la península arábiga, con grandes reservas de petróleo y prácticamente sin reservas acuíferas, allí la homosexualidad se condena con cárcel y multas, en algunos casos se autorizan golpizas a los que la “practican”, amputaciones y ejecuciones públicas, en el mejor de los casos la pena es un ingreso en instituciones mentales.

4. Brunéi: Un pequeño país del sureste asiático cercano a Oceanía, es dirigido por el mismo califato desde el siglo XIV, hace poco legalizo la muerte por lapidación para homosexuales.

5. Emiratos Árabes Unidos: Este pequeño y prospero estado de la península arábiga ha sido famoso por su creciente y vertiginoso desarrollo en especial de su ciudad Dubái, en este lugar se castiga con multas, cárcel, y pena de muerte en algunos pocos casos se autoriza la deportación para extranjeros.

6. Jordania: Pequeño país al norte de la península arábiga y núcleo de la historia más antigua de la humanidad, rodeado por territorios en conflicto, es una monarquía donde por el simple hecho de reunirse, las personas LGBT son encarceladas, no existe información sobre la reincidencia.

7. India: En el año 2009 el subcontinente indio despenalizo y legalizo la homosexualidad dando un gran paso en este sentido, sin embargo cuatro años más tarde de haber sido legalizada decidió que debía ser considerada de nuevo un delito.

8. Irán: Esta república Islámica más conocida por su conflicto con naciones vecinas, carece de una cultura antidiscriminación y considera que el maltrato físico nos es un derecho humano, aquí grupos de ciudadanos acompañados de la policía, organizan “redadas del terror”, para “limpiar las calles y ciudades de seres malvados y criminales”, los homosexuales se encuentran entre sus principales blancos.

9. Pakistán: Limitando con India este país condena con hasta cien latigazos y la muerte por lapidación a personas que sean descubiertas sosteniendo relaciones gais.

10. Siria: Como parte del conflicto en oriente medio este país se encuentra en un clima de guerra ha propiciado todas las formas de violación de los derechos humanos, entre ellos abunda la tortura y el asesinato de homosexuales.

11. Yemen: Ultimo país de la península arábiga, en concordancia con sus vecinos la homosexualidad en este país es castigada duramente inicia con un castigo de latigazos seguido de muerte por lapidación.

En Africa

1. Egipto: Dentro de las posibilidades de viajar para gais, conocer las pirámides es bastante arriesgado en los últimos meses se ha intensificado la persecución y encarcelamiento para homosexuales.

2. Gambia: Este es otro pequeño estado, ubicado al occidente de África, el homosexualismo fue condenado con penas de hasta 14 años de prisión desde 2008 se anuncio que y que cortaría la cabeza de gais y lesbianas descubiertos en Gambia. El presidente dio un ultimátum a gais y lesbianas de Gambia para abandonar el país.

3. Ghana: Al oeste de África, en este estado rico en oro, el gobierno aprueba y patrocina la existencia de grupos que realicen redadas y “cacerías” para agredir y asesinar homosexuales, la tortura en estos casos es aceptada y permitida.

4. Mauritania: Este es otro país del noroccidente de África, desde el 2009 se rige por un régimen militar a causa de un golpe de estado, donde la homosexualidad es castigada con la muerte por lapidación.

5. Nigeria: País subsahariano al oeste de África, allí la homosexualidad se castiga con latigazos si los involucrados son hombres solteros, pero si están casados las condenas van desde prisión hasta pena de muerte para casados. De la misma manera las relaciones de amistad o de tipo comercial con homosexuales están prohibidas.

6. Senegal: Este país del oeste africano es el más laxo de esta lista donde la homosexualidad es apenas castigada con seis meses de cárcel.

7. Somalia: Al este de África este país queda muy cerca a la península arábiga, tras una larga guerra civil el país se halla dividido en diferentes facciones, sin embargo la homosexualidad es condenada por estas facciones, en algunas zonas es castigada con prisión y en otras con la pena de muerte.

8. Sudán y Sudán del Sur: Con una historia muy parecida a Somalia estos países del noreste africano condenan la homosexualidad con penas que como mínimo cuentan con cientos de latigazos y que en casos extremos pueden llegar a la muerte por lapidación.

9. Uganda: Un pequeño país cercano al este africano que no posee salida al mar, a principios del año 2014 promulgo una ley que condena la homosexualidad con cadena perpetua. Con base en ese auspicio del gobierno la violencia contra la población LGBT ha aumentado notoriamente, donde los asesinatos están a la orden del día.

10. Zimbabue: Único país del sur de África donde aun se persigue a la población LGBT. La discriminación se mide en algunos ámbitos incluidos la xenofobia, también se considera este país está de acuerdo con la tortura y la pena de muerte, su gobierno está en proceso de aprobación de una ley similar a la ugandesa.

Bajo este análisis realizado por el grupo español COLEGAS, mis recomendaciones muy personales son: Si eres gay olvídate de visitar Rusia, el Medio Oriente y los países que se encuentren muy al este o al oeste de África, a no ser que quieras ser encarcelado, flagelado o muerto a pedradas.
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