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miércoles, 3 de mayo de 2017

UNA EXPERIENCIA EN DARK CLUB EN BOGOTA en 2009

BUENAS TARDES A TODOS, 

LES QUIERO COMENTAR MI EXPERIENCIA EN EL DARK CLUB EN BOGOTA. 

COMO NO QUIERO REALIZAR UN ESCRITO MUY EXTENSO PORQUE A VECES ABURRE, EN ESTA PRIMERA PUBLICACION SOLO HABLARE DE DICHO CLUB, YA QUE APARTE FUI A VARIOS SAUNAS Y ESO SE LOS COMENTARE LUEGO, DEPENDIENDO DE SUS IMPRESIONES. 

EL CLUB QUEDA EN EL 2DO PISO DE UN EDIFICIO PEQUEÑO, TOCAS UN TIMBRE Y AL ENTRAR PAGAS 12 MIL PESOS (VIERNES Y SABADOS)Y 10 MIL PESOS (DE DOMINGO A JUEVES) TE DAN UNA LLAVE, FRENTE A LA RECEPCION HAY UNOS LOCKERS PEQUEÑOS DONDE GUARDAS TODA TU ROPA EXCEPTO LOS ZAPATOS CON LOS CUALES SE ENTRA AL CLUB NUDISTA, EN LA MISMA RECEPCION VUELVES A ENTREGAR LA LLAVE QUE ELLOS MISMOS GUARDAN Y TE DAN UN NUMERO Y UN ESTUCHE CON DOS CONDONES Y AHI TE ABREN OTRA PUERTA QUE DA ENTRADA AL CLUB COMO TAL. 

AL ENTRAR ES UN SITIO QUE TIENES UNAS MESAS REDONDAS EN EN CENTRO (CONTE 7 MESAS DE 4 SILLAS CADA UNA) APARTE DE ALGUNAS SILLAS A LOS LADOS, A MANO DERECHA ESTAN 2 BAÑOS Y UNA DUCHA QUE TIENE UN VIDRIO, ES DECIR, SI TE BAÑAS TODOS TE VEN. AUNQUE EL SITIO TIENE LUCES OPACAS Y DE DISCO SE VE TODO! A MANO IZQUIERDA ESTA LA BARRA DONDE ENTREGAS EL NUMERO QUE TE DIERON EN LA RECEPCION Y AHI ANOTAN TODOS TUS CONSUMOS (CERVEZAS, REFRESCOS, ETC ETC) CABE ACOTAR QUE EN TODOS LOS SITIOS A LOS QUE FUI DAN TÉ Y CAFE GRATIS, APARTE DE CARAMELOS. 

BUENO A LO Q VINIMOS, EL SITIO TIENE TELEVISORES POR TODAS PARTES Y 5 CUARTOS CON CAMAS, SILLAS, MUEBLES, TV, PAPEL HIGIENICO ETC ETC, SE TIENE ACCESO A TODOS LOS CUARTOS Y TAMBIEN SE PUEDE VER TODO LO QUE PASA ADENTRO DESDE AFUERA. 

YO FUI 3 DIAS, EL SABADO ESTABA FULL... MUCHA GENTE VARONIL Y CLAROS A LO Q VAN, ESE DIA LLEGANDO ME AGARRO UN PELON DE BUEN CUERPO Y CULO Y EN EL MEDIO DE LA SALA ME EMPEZO A MAMAR EL GUEVO DE UNA, AHI SE HIZO UN CIRCULO Y NOS FUIMOS A UNO DE LOS CUARTOS Y EL TIPO ME LO MAMO BASTANTE Y MIENTRAS TANTO OTRO CARAJO LE MAMABA EN CULO A EL, LO CUAL LO PUSO MUY ARRECHO Y LE DIJO QUE SE LA METIERA (ahi todos usan condones).EL PANA QUE SE LO ESTABA COGIENDO ACABO Y LUEGO ME TOCO A MI DARLE PALO AL CARAJO, COÑO EL MORBO LO TENIA A MIL, ESTABAMOS COMO 8 PERSONAS EN ESE CUARTO Y OTROS VIENDONOS DESDE AFUERA, Y ASI COMO YO ME COGI A ESTE TIPO HABIAN OTROS EN LO MISMO, OTROS MASTURBANDOSE, TODOS BIEN ARRECHOS Y CON CARA DE MORBO! LUEGO ACABE Y PASO OTRO A DARLE GUEVO AL MEN QUE ESTABA BIEN BUENO Y CON CARA DE MACHO. 

SALI Y ME TOME UNA BIRRA, DI VUELTAS POR LOS DEMAS CUARTOS Y TODO EL MUNDO ESTABA EN LO MISMO. EL HORARIO VIERNES Y SABADOS ES DE 5 PM A 2AM Y LOS DEMAS DIAS DE 2PM A 10PM. 

ESE DIA HABIA UN SHOW DE STREEPERS A LAS 10 (COMO TODOS LOS SABADOS). 

DI OTRAS VUELTAS Y VIENDO LAS COGIDAS ME ENTRARON GANAS DE NUEVO, A LO CUAL ME FUI A UN CUARTO DONDE ESTABAN 3 CHAMOS COGIENDOSE A OTRO BLANQUITO PECOSO CON TREMENDO CULO, ME ARRIME AHI Y EL CARAJO SE TURNABA PA MAMARNOS LOS GUEVOS A TODOS, VERGA ESTABA COMO EN UNA PELICULA PORNO, ESTABA TAN EXCITADO QUE ACABE RAPIDO (20 MIN MAS O MENOS) ESO PA MI ES RAPIDO YA QUE TARDO BURDA EN ACABAR. 

BUENO VI EL RELOJ Y YA ERAN LAS 10 ASI QUE ME FUI AL SALON DE LA ENTRADA Y HABIAN ARRIMADO TODAS LAS MESAS Y DEJARON UN GRAN ESPACIO EN EL CENTRO. AHI SALIERON DOS TIPOS BIEN BUENOS, UNO VESTIDO DE POLICIA Y OTRO DE MARINERO Y EMPEZARON A HACER SU STREEPER ( UNO D LOS TIPOS DE LA BARRA ANIMABA EL SHOW Y LO QUE DIJO ES Q LOS PRESENTES PODIAN HACER DE TODO MENOS METERLE EL DEDO EN EL CULO A LOS STREEPERS) ASI Q AL QUITARLES LAS ROPAS A LOS TIPOS SALIERON COMO 5 A MAMARLES LOS GUEVOS AHI EN EL CENTRO, Y LOS STREEPERS AGARRARON A DOS Y SE LOS EMPEZARON A COGER SOBRE UNAS SILLAS AHI MISMO, MIENTRAS TODOS AL REDEDOR SE MASTURBABAN Y OTROS COGIAN, ESA VAINA ES EL PARAISO DEL SEXO! 

DESPUES QUE TERMINO LA COGIDA DE LOS STREEPERS! TODO EL MUNDO SE FUE A LOS CUARTOS Y AHI EMPEZARON LAS ORGIAS... YO ME METI EN EL ULTIMO CUARTO DONDE HABIAMOS COMO 10 TIPOS Y UNOS MAMABAN, OTROS ERAN CLAVADOS, O LAS DOS COSAS A LA VEZ, ESA FIESTA ESTUVO BUENA, AHI DURE COMO 1 HORA DANDO GUEVO PAREJO. LUEGO DE AQUI YA ESTABA CANSADO Y ME FUI A MI HOTEL. 

ESE DIA EL TIPO CATIRE DE LA RECEPCION SIEMPRE QUE ME VEIA ME PREGUNTABA QUE TAL ME IBA, CREO Q ESTABA FULL PENDIENTE PORQUE AL LLEGAR ME PREGUNTO DE DONDE ERA Y LE DIJE Q DE VENEZUELA. APARTE ESTE MISMO TIPO O EL DE LA BARRA SIEMPRE ANDAN LIMPIANDO LOS CUARTOS Y LOS PASILLOS, PASANDO COLETO Y ESAS VAINAS, COLOCANDO PAPEL HIGIENICO ETC ETC... UNA COSA QUE SE ME OLVIDABA EN LA BARRA REPARTEN CONDONES POR SI SE TE ACABAN Y ADEMAS TIENEN SERVICIO DE TAXI, AL SALIR EL DE LA RECEPCION ME PREGUNTO SI ME LLAMABA UN TAXI Y ASI LO HIZO. 

QUEDE TAN SATISFECHO QUE FUI DOS DIAS MAS, Y AUNQUE NO HABIA TANTA GENTE COMO ESE SABADO LA PASE DEL CARAJO, Y EN CADA IDA ACABE MAS DE TRES VECES DANDOLE GUEVO A OTROS CARAJOS! 

DE PANA SE LOS RECOMIENDO, YO NO SE SI TUVE SUERTE PERO LOS PASIVOS QUE HABIAN LOS DIAS QUE FUI ERAN FULL VARONILES, SIMPATICOS Y CON BUEN CUERPO, CLARO HAY PA TODOS LOS GUSTOS, Y VI ACTIVOS CON BUENAS VERGAS Y BIEN BUENOS TAMBIEN, CON LOS CUALES ME HICE UNAS PAJAS RICAS. 

POST DATA: DISCULPEN TANTA HABLADERA DE PAJA PERO FUE LA FORMA MAS RESUMIDA QUE ENCONTRE PA CONTARLES LOS HECHOS, SI QUIEREN MAS DETALLES SOLO PREGUNTEN. 

AQUI UN MACHO SATISFECHO POR ESA VISITA A COLOMBIA.

un relato encontrado en la red
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SITIOS HARDCORE GAY EN BOGOTA

Me pasa todo el tiempo que quiero viajar hacia alguna ciudad y quisiera saber donde es la movida ...la rumba o sitios de sexo...y generalmente en la guías aparecen los establecimientos que pagan por ser publicados y cuando vas te llevas una decepción grande.

Por eso surge esta pagina ,para brindarte una visión imparcial de lo que sucede en el entretenimiento gay en Colombia.

Primero hay que tener claro que te gusta y que buscas con ese fin ire publicando diferentes planes para diferentes gustos.

Es muy importante esto, pues si lo que buscas es sexo hardcore o cruising y le preguntas a una persona que no acostumbra a vivir estas experiencias ,entonces no sabrá donde llevarte o peor aun por vergüenza o mojigateria harán como si no supieran. O viceversa .

Hay personas que le gusta contactar a la gente de la ciudad a la que van para enterarse mejor de a donde ir . Yo especialmente lo hago pero con precaución pues a veces la gente anfitriona te lleva donde les gusta a ellos y generalmente los habitantes de las ciudades tienen prejuicios respecto a otros sitios ,y puede pasar que te quedes sin conocer sitios que te gustarían. Mi concejo es anda ...experimenta. Ahora si te da pereza o no tienes tiempo, para eso estoy yo para facilitarte encontrar lo que buscas.

Hoy hablare de los sitios de encuentro sexual EN BOGOTA para las personas que les gusta el sexo fuerte, guarro, hardcore (como le quieran llamar). Bogota es una ciudad que poco a poco se abre a nuevas practicas sexuales...se que en la intimidad se practican mucho pero el tema de los sitios para practicarlos abiertamente aun son pocos pero acá les contare de ellos.

Comenzamos hablando de MANBAR ( cll65# 13-61 segundo piso). Es un bar con temática leather y sado .la idea es llegar, tomarte una cerveza y después pasar a la zona oscura , donde hay hamacas y zonas donde tener sexo en frente de todos , claro esta con poca luz. Si eres de los que prefieren la locura a la belleza , este es un buen sitio.....claro no vayas pensando en que es un sitio como los de las mismas características en Europa, el casting de hombres es brutalmente diferente. Pero con suerte y un poco de desinhicion puedes llegar a pasarla muy bien.....los mejores días son los viernes y sábados la entrada oscila entre 10.000 y 15.000 pesos colombianos y te da derecho a un trago y condón si quieres usarlo. No es nudista (solo es fiestas especiales es nudista).

Si hablamos de sitios de sexo fuerte en bogota debemos hablar DARK CLUB (CLL64#13-35 SEGUNDO PISO) .Es un sitio amplio recién remodelado con hamacas y diferentes elementos para sexo fetichista.....No hay cuartos para encerrarse...todo el sexo es publico. 

Es un sitio para el que le gusta el exhibicionismo , Si gustas de hombres mayores vergones es tu sitio. Si te gustan lo hombres jóvenes y arrechos , también es tu sitio . Si te gustan los fluidos y el sexo desinhibido DARK CLUB es una muy buena opción. Pero si no eres capas de tener sexo en publico , si no te gusta ver gente teniendo sexo bareback o teniendo practicas extremas , o las orgías .....definitivamente no es tu sitio. Lo aclaro por que para mucha gente puede ser un ambiente muy pesado . EL MEJOR DIA ES EL VIERNES , HACEN SEXO EN VIVO Y SE LLENA MAS. la entrada cuesta entre 30.000 o 35.000 pesos colombianos

Por ultimo tenemos a CONTACTO LATINO (CLL 65#13-30 CUARTO PISO) .Este es un sitio esteticamente diferente es mas luminoso y de un aseo impecable . tiene salas de de televisión , otras de porno, cuaros oscuros y terraza para fumadores. Tambien tiene cabinas privadas....hay días nudistas ,otros de ropa interior y otros de camisetas solamente...yo prefiero estar siempre desnudo. Como digo esteticamente es mas ordenado y tradicional, pero la lujuria si esta al tope. Tienes para todos los gustos : maduros vergones, jovenes guapos ,gente que le gusta el sexo fuerte en publico y en privado.......es una opcion buena si deseas lujuria pero sin un ambiente tan pesado. habre todo la semana y tiene la ventaja que todos los dias hay gente. La entrada cuesta entre 12.000 y 15.000 pesos colombianos.

bueno esos son mis recomendados si quieres sexo guarro......mas adelante hablaremos de mas sitios de cruising y de mas cosas.
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domingo, 10 de abril de 2016

Exploramos los rincones oscuros de los saunas gays de Bogotá

La sensación al cruzar el umbral es la de una Alicia a través del espejo. La luz, la calle fría, la sequedad del aire, la presión de la ropa son reemplazadas por la penumbra, el vapor, la humedad y la desnudez emancipadora del interior. Lo más difícil, al principio, es no saber qué hacer con las manos. Tu único agarre al mundo conocido, al aceptado, al normado, es una toalla diseñada especialmente para desatarse. Estás al límite, "entre dos espacios, donde los principios antagonistas se enfrentan y el mundo se invierte", diría Bourdieu.

Me he decidido a visitar por segunda vez un sauna gay luego de pasar una tarde solitaria frente a la computadora. Él —mi sexo fijo y psicoanalista en casos eventuales— anda de vacaciones. Para subirme el humor he repetido hasta el cansancio La concejala antropófaga, ese cortometraje cachondo y perfecto de Almodóvar, al que siempre regreso para escuchar que "el deseo es el principal motor de una sociedad mejor". Luego de una deriva de hashtags, likes, spams, algo fácilmente digerible, gay_cumshots, reviso la guía gay de Colombia que me ofrece siete saunas en Bogotá, de los cuales solo conozco el Bagoas, un club ubicado al norte de la ciudad que se precia de ser la única casa de baños para hombres de la capital que abre 24 horas los fines de semana.

Por recomendación de un amigo que andaba preocupado por mi relación —cuatro años y aún vírgenes en asuntos orgiásticos— y luego de que mi editor, coincidencialmente, lo sugiriera como experimento periodístico, decidí visitar el Bagoas junto a mi novio, Daniel, hace un mes. Él solo tenía en su marco de referencia una experiencia desafortunada en un video gay en Medellín, que me había descrito como un lugar sórdido, de pasadizos húmedos y asfixiantes, que olía a mierda y desinfectante e incitaba a todo menos al sexo. Por mi parte, a mis 24 años, mis únicas referencias sobre "ese tipo de lugares" eran dos retratos antónimos: El baño turco de Ferzan Özpetek y el laberíntico Rectum deIrreversible.

Eso y los desafortunados retratos ofrecidos por la prensa nacional, que hace unos meses había informado sobre el cierre de Dark Club, uno de los pocos lugares dedicados al BDSM en Bogotá. Aun cuando la noticia en realidad iba sobre la venta de cocaína y las condiciones de insalubridad del sitio, el escándalo para uno de los periodistas era que en la ciudad existieran establecimientos "donde ofrecen sadomasoquismo para sus clientes", como si se tratara de una nueva modalidad de "paseo millonario" o una sala de "chuzadas" del Ejército.

Es entendible entonces que de camino al Bagoas mis pensamientos flotaran por aguas sórdidas y pornográficas. Escenas con cadenas, lenguas lamiendo botas, fisting y penetraciones dobles, una guerra librada por ejércitos de hombres desnudos en éxtasis de popper y perico. Y lo que es peor, no podía sospechar más allá de mis prejuicios sobre el tipo de sujetos que frecuentaban esos ambientes: sátiros ancianos con erecciones perpetuas que practicaban sexo anal sin protección con puticos efebos en un caldo de corridas infecciosas.


Cuando Daniel y yo estuvimos frente al garaje enrejado de una casa de dos pisos en el barrio Quinta Camacho, dudamos de la dirección. No había señales ni carteles que delataran al Bagoas. Apenas dos carros parqueados, las ventanas sin luces, la calle silenciosa, fría, típica de una zona residencial del norte de Bogotá a las 11 de la noche. Mientras nos fumábamos un porro y evaluábamos la posibilidad de irnos, la puerta se abrió. Salió un hombre de unos treinta y tantos años, de rostro tranquilo, y tras él el sonido de un pop fácil, lejano. El tipo miró a lado y lado de la calle, como intentando evitar ser descubierto. Empujó la reja sin seguro y se fue.

Pensé que a último minuto iba a arrepentirme. Hasta ese momento no había digerido el asunto de mi propia desnudez, mi puesta en público, el ritual previo de deshacerme del pudor que me generarían los ojos de otros puestos sobre mi diminuto esqueleto. Luego me refugié en el comodín de anonimato que significaba ser un visitante pasajero.

La imagen del segundo círculo del infierno se evaporó esa noche entre la variedad de cuerpos y las múltiples posibilidades de deseos, mientras jugaba con Daniel a adivinar vidas y elaborar un bestiario: los búhos ancianos que satisfacían su deseo con solo ver; las hordas de lobos de gimnasio que se arrinconaban en la penumbra alrededor de una presa pasiva, tan consciente de su rol que no había lugar a la violencia; los pollos con caras de universitarios, inexpertos y curiosos, que se entretenían con solo tocar... Me sorprendió la honestidad del lugar, en el que el consenso es ley: nadie obliga, nadie hiere, todos disfrutan. Al final, tuve la sensación de que todos estábamos convocados allí por algo en común que trascendía lo sexual, eso que el sociólogo Michel Maffesoli llama la celebración de lo divino social, de la comunidad, o tal vez algo menos aprehensible.

Un mes después, con la ansiedad entre las piernas después de una semana de soledad y aislamiento, me encuentro frente a Cómplices Spa, a unas cuadras de mi casa, en el corazón del Centro Internacional de Bogotá.

Cuando abrieron el sitio en el 99 era solo un video gay (en este mundo, un video es un local con cabinas y cuartos oscuros en el que se proyectan películas porno y, básicamente, se folla). Según me relató después el administrador —un cuarentón diligente retirado del ejército que decidió montarlo junto a un compañero de filas— no llevaban ni tres meses cuando la policía realizó un allanamiento. "Nos sacó los clientes. Entraron y atropellaron a la gente. Instauré una demanda en contra del Estado, el Ministerio de Defensa, la Policía Nacional. Después vinieron y pidieron disculpas. Yo les demostré, por conocimiento que tengo, que sí fue un allanamiento ilegal sin orden, sin inspección, sin juzgado".

Luego adquirieron la casa que quedaba justo detrás para construir la zona húmeda. Demoraron ocho años para poder asegurar el negocio. Ni siquiera los bancos les abrían créditos por tratarse de un sitio dirigido a un público gay. "Siempre sacan evasivas por los prejuicios que hay, la mojigatería". Pero la mayor resistencia vino por parte de los vecinos. La Seccional de Investigación Criminal de la Policía (Sijin) les hizo seguimiento por cerca de veinte días por denuncias de supuestos robos, explotación de menores y grabación de material pornográfico al interior del lugar. Aunque este y otros casos se han cerrado a favor del negocio, el administrador mantiene un archivo grueso de las denuncias y tutelas, reservadas para casos eventuales. Sobre si los vecinos se enteraron por conocimiento propio o a causa de una avivada y curiosa imaginación, lo que se pueda concluir es simple rumor.

En realidad, ahora en la puerta de Cómplices, a escasas cuadras de una de las universidades privadas más prestigiosas del país, me doy cuenta de que no hay nada especial que lo delate entre los apartamentos y negocios que lo rodean. No es una casa tradicional como el Bagoas, pero podría pasar por una bodega, las oficinas de alguna firma publicitaria o un búnker de inteligencia militar. Las ventanas están vedadas, algunos clientes entran y salen mirando a todos lados.

El plus del sitio es que al mismo tiempo es bar, sauna y video. Se puede pagar la tercera parte de la entrada para permanecer en el bar-video, o acceder al tour completo y llegar hasta el fondo, a la zona húmeda. Curioseo un rato por el bar. En el lobby, las caras ebrias y movidas de una suerte de Toulouse-Lautrec acompañan desde la pared a un viejo solitario que me mira desde un sofá. Camino al fondo, los orinales sin puertas, la barra vacía de un bar cualquiera a las cinco de la tarde y una zona de internet. Nada especial, hasta que reparo en una puerta casi imperceptible que conduce a una serie de cabinas iluminadas apenas por unos televisores viejos: bareback, creampie, blowjob, facial. La figura de un hombre me vigila desde la oscuridad, al final del pasillo. Paso a su lado y le pregunto por la entrada al sauna y me indica que debo subir las escaleras.

La cosa mejora gradualmente en el segundo piso, que resulta ser un híbrido entre salón kitsch de recepciones para quinceañeras y una locación almodovariana. Un mundo transitorio de baldosines tipo ajedrez y paredes rosadas con cuadros de hombres desnudos, aunque los clientes aquí permanecen vestidos. Cruzo una mirada con un chico de unos 25 años sentado en un diván, pantalones ajustados, camisa a cuadros y mostacho incluido. Merodeo un rato y entro al juego de un grupo de hombres mayores de 40 que caminan uno tras otro por el gran corredor, salen a fumar a la terraza o se sientan en las salas de televisión para ver las noticias o la telenovela.

Se me hace extraña tanta compostura, tanta asepsia en el trato, tanto olor a ambientador de pastilla. Las únicas voces que me llegan son las de un grupo de hombres con pintas de ejecutivos que hablan en el balcón interno que sirve de panóptico para el bar. El resto no cruza palabra, sino miradas, chocan entre sí, pero no alcanzo a presenciar ni un beso. Por un momento tengo la sensación de estar en un centro de reposo para esquizofrénicos en crisis que vagan y buscan algo que no logro comprender.

Hasta que al fin entiendo. Cuando veo las cortinas confirmo que en estos saunas nada pasa en las zonas iluminadas; acá, "las prácticas orgiásticas", como apuntó Maffesolí en sus aproximaciones sociológicas, transcurren "en las tinieblas o en la penumbra". He ahí la razón de las telas pesadas que los hombres traspasan constantemente y que delimitan algunos cuartos creando lagos de oscuridad. Camino por un pasillo antes de aventarme a atravesar alguna. Hay un grupo de chicos más jóvenes que parecen estar menos ansiosos pero activan el radar cuando alguien pasa. Sonríen entre ellos y luego regresan los ojos sobre sus celulares si no les interesa. Y en el caso contrario, una simple sonrisa o una mirada intensa mientras se corre la cortina son suficientes para invitar a un encuentro.

Al traspasar las cortinas la sensación de noche es perpetua. Vuelve mi curiosidad por presenciar algo, y no digo observarlo porque aquí dentro queda mucho a la imaginación de los otros sentidos. ¡Moagk! ¡Moagk! El sonido de las chupadas a mi lado, luego algo —quizá una mano— hurga en mi pantalón. Me acostumbro a la oscuridad y descubro la silueta arrodillada de un hombre calvo que intenta desabrochar mi cremallera con una mano, mientras con la otra masturba a un fantasma que aparece a mi lado. Alguien entra y enciende la luz de un celular para tantear el terreno. El animal inseguro termina por pausar toda la acción de la habitación con la luz, y revela la escena de un hombre alto y delgado en taparrabo siendo penetrado por un viejo panzón y más pequeño. Le toco el hombro al calvo en señal de "suficiente" y busco la salida al corredor. Por ahora solo quiero jugar al voyeur. Las manos intentan retenerme pero se pierden nuevamente en la penumbra.

Al fin encuentro la puerta de acceso a la zona húmeda.

Mientras me entregan el taparrabo y las llaves del casillero, puedo ver a los voyeurs del video observar por los vidrios que separan ambos mundos, ansiosos por pescar algún pedazo de piel. A partir de este instante he adquirido pasaporte de anónimo y la ropa comienza a estorbar. No es cuestión de libido, sino un pacto adquirido con los otros. La toalla, el taparrabo o la desnudez absoluta por la que optan algunos clientes terminan por instalar una igualdad, si no de oportunidades, por lo menos de posibilidades.

Entre los casilleros alcanzo a notar una señal de tránsito que dice "uno a uno". Resulta ser la pista para una habitación escondida tan premeditadamente que termina por ser obvia. Después de un túnel pequeño entro a un agujero negro. La oscuridad es más absorbente que las penumbras del video. La música del bar se hace casi imperceptible. Ciego, tanteo con mis manos al frente para no ir a tropezar con alguien, pero parece que no hay nadie.

Sobre esta habitación me hablará luego el administrador cuando me relate la anécdota de un hombre que llegó hasta su oficina —gafas de sol y sombrero, aunque no me lo crean—, para pedirle que encendiera la luz. El día anterior había perdido un anillo de oro en este cuarto oscuro. Solo pedía punto en boca, total reserva. "Era un caballero de avanzada edad. Nos dijo: 'mire, se me cayó en la parte oscura, yo soy tal persona'. Era un clérigo. Una persona de la iglesia de un rango alto. Uno ve que todos necesitamos de un espacio, tenemos una fantasía y necesitamos a veces cumplirla. Yo tengo aquí muchísimos clientes de las comunidades religiosas. Respetables y bienvenidas todas esas vainas acá. Por eso existen estos negocios, porque la gente puede venir y expresar lo que no puede hacer afuera (...) el día que la sociedad sea capaz de enfrentar los gustos y respetar a las personas por lo que son y no por sus preferencias sexuales, ese día se acabarán muchísimos problemas. La gente vive estresada tratando de demostrar lo que no es".

Pasa un momento hasta que descubro los barrotes con mis manos. Creo que he llegado al centro de la habitación. Como si activara una alarma, una mano llega del otro lado hasta mi entrepierna, accesible bajo la tela del taparrabo. Intento palpar el cuerpo al que pertenece, los vellos en el brazo, la tela sobre el hombro. La habitación resulta ser un puente entre el mundo de los vestidos y el de los desnudos. Comienzo a sentirme de una raza diferente. Le permito que juegue un rato pero ya tuve suficiente del video. Quiero ver más.

Regreso a mi deriva por el segundo piso de la zona húmeda. En las duchas abiertas algunos clientes se dan el último baño para regresar a sus respectivas y revestidas vidas. Al fondo me encuentro con un laberinto de cabinas con televisores, una puerta entreabierta y un hombre recostado bocabajo en la colchoneta y sin taparrabo, la señal inequívoca de una ofrenda pasiva a la espera de un lobo activo que decida devorarla. Estas cabinas también tienen su anécdota, alguna vez un tipo le pidió permiso al administrador para romper la regla, entrar vestido y cumplir su fantasía de ser penetrado mientras llevaba una faldita de colegiala.

Una de las cabinas está cerrada. Me mueve la curiosidad de ver qué hay detrás de la puerta. Empujo y cede. En la habitación de un metro cuadrado, un cuarteto de cuerpos sudorosos se dan la batalla por la gran corrida: al fondo un maduro canoso se la clava a un veinteañero delgado, mientras los más cercanos a la puerta —en rango de edad similar a la de sus roommates—, optan por una felación clásica. Los únicos que no notan mi presencia son los dos gringos incipientes que cabalgan a pelo en la pantalla del televisor que me ilumina la escena. No me animo a seguir, comienzo a sentirme un cobarde, a pesar de que alcanzo a distinguir una sonrisa de complacencia silenciada por una verga.

Bajo las escaleras siguiendo el vapor del eucalipto. Algunos hombres desfilan hacia el sauna y los dos jacuzzis, en el extremo trasero de la casa. Paso de largo el primero, he estado demasiado seco.

Como si se tratara de una regla tácita instalada a último momento, entro en el jacuzzi donde un grupo de cinco chicos en edades similares a la mía cruzan miradas sin mediar palabra. Si bien hay música de fondo, la sensación de silencio es mucho mayor que en el video, a pesar de las risas de tres hombres maduros que comparten el otro jacuzzi, justo al frente. De vez en cuando voltean la cara para olisquear qué tan cocinados estamos los pollos de la alberca vecina. Al igual que en el Bagoas, me doy cuenta de que estas áreas comunes e iluminadas sirven más para evaluar posibles ligues que para tener sexo.

Pero a diferencia del Bagoas, aquí parece haber más carne joven. Seguramente por las universidades que circundan la zona y las promociones y descuentos que ofrece el sitio para los "pollos", que aunque no escasean tampoco son la media del lugar. Según me contó Arkángel, un exmasajista del Bagoas que conocí por Hornet —el Tinder gay— días después de mi visita, el 70% de los hombres que frecuentan los saunas está entre los 30 y los 35 años, en su mayoría ejecutivos con algo de poder adquisitivo. Los pollos, en cambio, son un bien que se agota fácilmente y abandonan rápido el lugar. Según Arkángel, porque suelen gastar en la entrada lo que llevan encima, y solo cuentan con la buena voluntad de los extraños

En la piscina, un moreno de hombros anchos y rasgos costeños ha comenzado a rozarme el pie aprovechando la pantalla de agua. Me mira de vez en cuando y luego me coteja con los otros. Lo dejo que siga su ruta hasta alcanzar mi muslo, y mientras tanto descubro una cara conocida. Un chico con cuerpo de nadador de unos 25 años, que Daniel y yo habíamos estado persiguiendo la otra noche en el Bagoas. Lo habíamos clasificado como Tiburón, porque lo encontramos flotando en el agua fingiendo que dormía y en toda la noche no hizo más que evitar a cualquiera que se le acercara.

Uno de los hombres del otro jacuzzi sale del agua y revela su barriga de oso en decadencia con una capa de vellos grises. Cruza hacia el territorio de los pollos para intentar un ataque. Hace parte del tercer grupo que me había descrito Arkángel, los búhos, señores entre los 45 y 55 años que vienen a matar el tiempo intentando cazar algo. Entra al agua y se sienta a mi lado, obligando al moreno a retirar su pierna. Evado su mirada, que siento sobre mi cuello. Echa un vistazo a los demás, pero vuelve sobre mí, que parezco casi un adolescente.

—¿Hola, cómo te llamas?

Aunque me lo dice al oído, presiento que los otros chicos alcanzan a escuchar desde sus esquinas. No estaba preparado para que alguien preguntara mi nombre, y me siento como un espía descubierto.

—Martín —invento al paso, con un hilo de voz que delata que no he hablado en toda la noche.

—¿Y cuántos años tienes, Martín?

—21 —de repente quiero seguirle el juego, saber hasta dónde llegará.

Luego de preguntarme a qué me dedicaba me confiesa que él solía ser negociante. No da más detalles. Solo que ahora es pensionado y tiene 55. Sospecho que también se ha restado años. Luego del breve diálogo cree haber logrado su cometido. Entonces me propone subir, aclarando que es activo. Subir significa encerrarnos en una cabina. Ante mi negativa me advierte que puede ofrecerme algo a cambio: 30.000 pesos es su apuesta inicial.

Salgo indignado de la piscina, no tanto por el gesto del hombre como por la cifra, que apenas alcanza para cubrir el costo de la entrada. "No hay santos", recuerdo la frase de Ricardo Darín en Nueve Reinas mientras camino hacia el turco, "lo que hay son tarifas diferentes".

Arkángel me había hablado de este tipo de situaciones. No sin algo de reserva, al advertirme que no era una cuestión que comprometiera a los establecimientos. Era un contrato aparte, un negocio cerrado en cualquier bar o restaurante. Ante mi pregunta de si veía en eso cierto rasgo de prostitución me contestó: "llamarlo prostitución como tal no creería. Sí y no. Prostitución sería como si yo todos los días estuviera en un sauna distinto y viviera de eso. Pero sí creo que no falta el que venga y diga: 'de aquí me voy a levantar mínimo una cerveza o algo más. Al menos que me lleve hasta la casa o a comer'".

En el turco solo encuentro a tres hombres esperando por la ducha fría. Hay poca actividad acá adentro y he perdido la concepción del tiempo. Quizá vayan siendo las nueve, una hora para el cierre, y el lugar se esté vaciando de clientes. Pero un gran ventanal tras la ducha del turco me revela un lugar que no había previsto.

Salgo de allí, no quiero perderme nada de esta casa. Busco la puerta que resulta estar justo al frente del sauna. Un gran corredor me ofrece dos vías: una piscina romana coronada por un león que bota agua por la boca, o seguir hasta el fondo, que se difumina por el vapor. Opto por lo más próximo, animado por dos hombres tatuados que se besan bajo el león. En el instante en que me sumerjo veo pasar al Tiburón caminando por el pasillo hacia el fondo desconocido. Tras él ha entrado también el viejo negociante a dar la revancha. Se me acerca sin entrar al agua y su tarifa sube 10.000 pesos.

Pero me decido por conocer el último rincón de la gran casa y salgo del agua. Atravieso la cortina de vapor hacia el fondo. Hay otra serie de cabinas, todas vacías, y al frente una hilera de sillas plásticas ocupadas por varios chicos. Zona de ligue fácil, supongo. El Tiburón vigila desde la pared del fondo, le lanzo una mirada de anzuelo pero, sorprendido, se la acepta al negociante que ha estado tras de mí. Supongo que aquí adentro hay oferta para todos y el Tiburón buscaba algo con más sangre.

Ambos rodean la pared y se pierden en el vapor y la oscuridad, revelándome que se trata de un muro falso. ¿Aún hay más fondo?

Apenas hasta ahora soy consciente de la geografía de mi recorrido, del gran laberinto que es esta casa. Bogotá ha quedado allá afuera y yo estoy en el centro de un remolino. Me entrego a la penumbra del cuarto oscuro que esconde la pared, mientras los hombres de las sillas entran y me empujan hacia el fondo. Abandono la última soga que me une al exterior, mi taparrabo. No hay nada que mirar, el cuarto es un caleidoscopio que responde al tacto.

Las formas varían a medida que me acerco al centro. Mi ego se desvanece en un magma confuso. Soy testigo táctil del rito del caos. Acá adentro estamos los exiliados del mundo exterior. Los que nos encerramos en los baños de los centros comerciales mientras ustedes observan vitrinas, los que nos escondemos entre los matorrales de los parques mientras pasean a sus perros. Los outsiders, los perversos. Celebramos aquello que nos une y nos convoca aquí adentro. Nuestro sexo es estéril y asusta, porque se agota en el instante y no produce mano de obra ni soldados, ni sirvientas.

Aquí formamos una masa compacta. El vapor y la penumbra aligeran el peso de nuestro secreto.
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Saunas Gays en Bogotá - Chapinero

LA PLAYA: es un sauna ubicado en la localidad de chapinero, en la zona de los mariachis. Las instalaciones aunque recientes son muy aburridas y es bastante pequeño. La primera impresión que me dio apenas ingresé la vez que fui, es que estaba ingresando a un garaje, es sumamente oscuro y hasta claustrofóbico para algunos. La zona de lockers, ducha y baños es muy fea e incómoda. El turco es muy pequeño al igual que el sauna, aunque éste es muy agradable y al fondo tiene un cuarto que se presta para morbo y no se que más, no he vuelto para averiguarlo. Cuenta con algunas cabinas de relax que sirven para hacer lo que sabemos y salir inmediatamente. No hay nada mas por decir de las instalaciones porque son muy pequeñas. El casting es de gente madura, le pongo un promedio de edad de 50 años, y tristemente los visitantes mayores son muy intensos. Se ve uno que otro joven pintoso pero la verdad es que no es un sitio para ellos. Es un lugar económico. Siento cierta culpa por escribir lo que escribí porque sé que los desanimo a ir pero la idea es ser honesto. El servicio es muy bueno y tienen detalles que podrían animar en un mal rato.



POSEIDON: es un sauna ubicado en la localidad de chapinero sobre la calle 57. Fue inaugurado este año por lo cual sus instalaciones son nuevas y agradables. Es muy amplio, tan amplio que a veces parece que le falta algo, principalmente en el tercer piso. Cuenta con un sauna de doble cabina muy amplio aunque no se presta para mucho morbo, un jacuzzi al que le deben cuidar el aseo pero es agradable, unas duchas que se prestan para miraditas, un turco muy chévere aunque poco funcional porque la ubicación de la fuente de calor se presta para accidentes, pero sitio fijo de morbo si hay pocos visitantes. Cuenta con muchas cabinas de relax muy agradables que invitan a repetir polvo y al final una sala de video en la que he tenido dos momentos eróticos muy amenos. Es un buen sitio aunque debe pulir algunos detalles de sus instalaciones pero sin duda vale la pena visitarlo. Además es uno de los más económicos de Bogotá y tiene una programación para diferentes gustos. El casting del lugar es variado, va de todo, principalmente osos y adultos jóvenes. Si asisten pueden solicitar servicio de masajes y no se arrepentirán del servicio.



DAGOAS: Es un sauna ubicado en chapinero por la calle de las discotecas. Este realmente es amado por los jóvenes y adultos jóvenes, lo consideran como el mejor de Bogotá pero en mi criterio no le alcanza para tanto. Es un lugar bonito, vistoso, con un mobiliario que no es común ver en un sauna. El turco es ameno aunque no muy grande en comparación con otros saunas pero si se dan las cosas se puede tener sexo allí. El sauna es mas normalito pero también es lugar de morbo, es uno de los lugares más transitados. Uno de los mejores sitios del local es el jacuzzi o piscina romana o lo que sea, es un lugar espectacular que se presta para todo pero le quita el encanto que este en la parte central del local porque todo quien pase por allí ve lo que está pasando. Pero eso tiene solución, o ingresar temprano o irse de últimas, así puede aprovechar para una buena tirada en la piscina. El resto del local es muy agradable, buenas cabinas de relax, buen bar, lugares de caza muy sugestivos y cómodos. Si a usted le gustan los hombres con buen cuerpo y jóvenes, este lugar los agrupa a todos, es un deleite a la vista. Lo único jarto es que levantar allí es difícil si no se tiene buen cuerpo o se es demasiado mayor. El servicio es normal, no se destaca por nada pero tampoco tiene ninguna queja. La invitación es para que lo conozca y se una al club de fans o pase un rato ameno que seguro lo pasara.


SAINT MORITZ: Es un sauna emblemático de chapinero no sé por qué. Se encuentra ubicado en la zona de los productos eléctricos por la carrera 13. El local es grande y si le hubieran invertido en buenos materiales y acabos seria tal vez el mejor sauna de Bogotá. Desafortunadamente el local en su planta física tiene aspectos que no lo hacen lucir. La zona de lockers es muy amplia y se presta para miradas morbosas. El sauna es totalmente oscuro y es común encontrarse con una orgia allí. Se puede tener sexo con un desconocido si así se quiere. Las cabinas de relax son un poco húmedas y oscuras, no son muy cómodas. La zona de baños, duchas y bar son normalitas, nada del otro mundo. El segundo piso del local cuenta con el turco más grande de todos los saunas gay de Bogotá. Dentro del turco esta el jacuzzi que no es muy cómodo porque todo quien ingresa al lugar pasa por allí y ve todo. Hay tres zonas del turco que son de acción fija, en estos lugares se arman orgias de todo tipo pero por alguna extraña razón se disuelven muy rápido. Hay una pequeña zona de video que a veces puede prestarse para levantes. El casting del lugar es muy variado, va de todo, jóvenes, adultos jóvenes, adultos, osos, maduros, viejitos todo lo que quiera ver, lo verá allí, principalmente sábados y domingos. Algo que hace la diferencia de este lugar en comparación con otros es su grupo de masajistas, hay para todos los gustos, vale la pena hacer el gasto porque se pasa bien. El servicio es normal, no tiene nada de especial.
PDT: es mi sauna favorito, tal vez porque he tenido muy buenas experiencias de todo tipo, porque me gusta la gente que va, por lo cómodo que me queda para conseguir trasporte, no sé. 


El Mediterráneo: Es un sauna y baño turco ubicado en la localidad de Chapinero, detrás de la clínica del niño de colsubsidio. Sus instalaciones conservan mucho de la historia de la casa donde queda el local, solo fueron adecuados los lugares que lo requerían pero el resto del sitio conserva ese ambiente clásico, esto es algo que molestará a algunos ya que esperaran encontrar un sitio moderno o mas trabajado y el lugar les podría parecer anticuado y carente de mantenimiento. En el primer piso encontramos el lobby donde se cancela el servicio, la zona de lockers (nada del otro mundo), un patio con la barra desde donde se puede ver todas las zonas de transito del local y una batería de baños. También queda allí en ese piso el baño turco antecedido por una duchas que se prestan para observar morbosamente a quienes se bañan desprevenidos. El turco como tal no es de gran tamaño y da la impresión de estar lleno, esto sumado a la iluminación, hace que no sea muy fácil hacer cosasricas allí. Subiendo las escaleras queda el sauna que tiene una distribución extraña para muchos, igualmente es muy iluminado y poco se presta para que se arme una orgia. Sin embargo se puede hacer cosas cuando el local no esta tan lleno. En el siguiente piso (no sé si es segundo o tercero, ustedes lo sabrán cuando asistan) queda el jacuzzi que no tiene nada de extraordinario, pero tal vez es uno de los pocos lugares donde se puede dar morbo más fácil por la ubicación escondida. Sigue la zona de cabinas que no es mala y finaliza en un cuarto de video donde pasa de todo tras cortinas (cuando asistan lo entenderán). En este cuarto oscuro, que no es tan oscuro, se arman verdaderos grupos de morbo, manosiadas y tiradas que pagan la boleta. Hay muchos espacios del lugar mal aprovechados como el parqueadero del primer piso, o un cuarto que queda subiendo las terceras escaleras. La población que asiste al local es en su gran mayoría de osos y maduros, algo a tener en cuenta de acuerdo a sus gustos. Se pasa bien en el sitio, lo jarto es cuando está muy lleno ya que no queda espacio para el morbo sino toca levantar de una vez, tirar y ya. No es un lugar costoso y todos los miércoles hay nudismo. A veces también hay eventos con show de strippers. También hay masajistas pero no creo que valga la pena pagar por ese servicio porque los tipos son osos y no muy atractivos. 

Bagoas: Es un sauna y baño turco ubicado en Chapinero, en la quinta Camacho. El local se encuentra ubicado en una casa que conserva mucho de los detalles de la construcción original. Obviamente fue adaptado a los requerimientos del negocio pero logra combinar esos dos ambientes. El local cuenta con una zona de café, una zona donde hay algunas maquinas de gimnasia, jacuzzi (se pasa bien allí), zona de relax, sauna y turco. En general el local es agradable y se presta para una buena estancia, lo que realmente le da el plus al local es que los días viernes y sábado es de amanecida así que tiene toda una noche para levantar y tirar hasta que se canse. La única vez que he amanecido en el local no fue muy cómodo por las cabinas y porque me canse como a las 2 y ya queda uno hay sin hacer nada. El casting del local es principalmente de jóvenes y de adultos jóvenes aunque también se ven ososy maduros. Muchos consideran este lugar como el mejor sauna de Bogotá y tal vez le alcance si mejoran algunas cosas como las cabinas de relax y ampliar el turco. El costo del sitio varía dependiendo del día y la hora en la que usted vaya, puesto que no es lo mismo ir un martes a las 4 pm que un sábado a las 10 pm., así que si planea ir, organice su presupuesto para que la pase bien rico y pueda acceder a todos los servicios del local. Si va, no se arrepentirá. 





Babylon Baths: Considerado por muchos el mejor sauna de Bogotá, está ubicado en Chapinero en la calle 73 con carrera 15. El local aunque tiene detalles poco estéticos en cuanto a su construcción en general es muy bueno. En el primer piso cuenta con dos zonas de lockers separadas, unas cabinas de relax que conducen a una zona de video que se presta para morbo y para expiar a quienes se cambian en una de las zonas de lockers. También hay un pasillo en una de las zonas de lockers que conduce al jacuzzi que está totalmente aislado del resto del local. En este lugar hay dos duchas muy agradables, sillas para morbosear, perdón para descansar y el jacuzzi como tal donde pasa de todo y con muy poco público que interrumpa la acción. Volviendo a las zonas comunes hay una escalera que conduce al segundo piso donde se encuentra el resto de la acción del local. Por un lado está un sauna pequeño con video, morbo fijo, una sauna mucho más grande en donde realmente no pasa nada, el bar, la pista de baile, las sillas de relax, las duchas muy eróticas y estimulantes (zona de banquete de ojo y roce deliciosa), las cabinas de relax a las que yo llamo de estilo industrial aunque para muchos pueden ser horribles pero muy prolijas y suficientes para la acción de todo el local y finalmente el baño turco. El turco despista a cualquiera porque pareciera ser el lugar más normalito y sin gracia de todos los saunas de Bogotá pero la realidad es que es un laberinto de vapor y humedad que conducen al fondo de la acción, a un cuarto sin salida donde hombres con hombres desnudos y erectos, se rozan, se tocan, se lamen, se penetran y se hacen de todo con la complicidad de quienes están allí. Es un lugar donde el erotismo, el morbo y el porno conviven, eso sí, deben tener mucha resistencia porque el ambiente del turco cansa y quita el aliento literalmente. El casting es sin lugar a dudas de los mejores, van muchos tipos jóvenes y con cuerpos de modelo, jóvenes, adultos jóvenes y uno que otro oso. Yo no me atrevería a decir que es el mejor pero quienes afirman eso tienen todos los argumentos y yo no los desmentiré. Es un sitio costoso en comparación a los demás sitios de este tipo en Bogotá, pero tenga la seguridad que si asiste allí la va a pasar muy bien.


Creo que no me falto ningún sauna en Bogotá. Espero sus comentarios para confrontar opiniones y me gustaría que me indicaran sobre el tema de la próxima entrada. Me gustaría mucho escribir sobre los tipos de hombres que se pueden encontrar en un sauna o sobre los mejores y peores saunas en Bogotá o sobre los saunas y sus visitantes o sobre las primeras experiencias en un sauna… en fin, espero sus comentarios. Si tienen alguna duda o quieren orientación sobre los sitios, pueden preguntar también en los comentarios o en el correo. Bye.
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Saunas Gays en Bogotá

En Bogotá se encuentra una variada oferta de saunas y baños turcos para la comunidad gay. Lugares como plaza de las Américas, el centro internacional o el infaltable chapinero, acogen estos lugares que aunque satanizado por muchos, son tal vez uno de los pocos lugares donde se puede vivir una verdadera experiencia erótica y donde se puede expresar de forma libre nuestra sexualidad.
En la actualidad, Bogotá cuenta con más de 10 saunas o baños turcos con una diversa variedad de servicios y opciones para todos los gustos como veremos a continuación.



Nuvo: Es un sauna relativamente nuevo, ubicado a una calle del centro comercial Plaza de las Américas en una zona que poca actividad gay ofrece. Sin embargo Nuvo ha sabido posicionarse gracias a unas instalaciones de muy buena calidad (zona de lockeres cómoda, una baño turco muy amplio, un jacuzzi que de verdad invita a relajarse o simplemente morbosear con quien este allí, una buena zona de cabinas de relax (risas), un sauna decente y un cuarto oscuro que no se ha sabido utilizar muy bien) y un casting que para la mayoría podría ser de mucho agrado y placer. La atención es excelente y sí usted está muy bueno, posiblemente podría hacerle un buen oral al administrador del local que no está nada mal. La mayoría de gente que asiste al lugar es de un promedio de edad de 28 años, la mayoría muy atractivos y acuerpados y para los que le corren a los viejitos intensos, allí se encuentran muy pocos. Es una muy buena opción si se encuentra al sur de la ciudad pero a veces falta acción. Está invitando para que vaya y arme desorden.
Nota: El sauna ofrece servicio de nudismo pero realmente no se cumple.



Club de Baltimore: Es una sauna y baño turco emblemático en la ciudad, uno de los primeros en ser inaugurado y uno de los más exclusivos del mercado. Ubicado en el centro internacional, sus instalaciones son un poco anticuadas pero bien conservadas, tiene servicio de habitaciones y funciona 24 horas. Es lugar de encuentro de hombres maduros (promedio de edad de 49 aproximadamente) y de jóvenes que sienten atracción por las canas. Tristemente también se ven hombres vividores que van detrás de las billeteras de los más acaudalados visitantes, no en vano es el sauna más costoso de toda Bogotá. Sí decide ir, prepárese para gastarse sus buenos pesos, pero los valen si sabe a que va porque el sitio se presta para buenos levantes y ratos bien morbo-eróticos. Cualquier bogotano que disfrute de los saunas y baños turcos gay debe visitar Baltimore porque es un lugar de tradición para la comunidad gay en Bogotá.

Sauna y Baños Turcos ULISES: Otro tradicional de la ciudad. Ubicado en el centro internacional,


este sauna está enfocado en la comunidad Bear bogotana (osos y gordos). Sus instalaciones no son muy vistosas y están bastante deterioradas, en sus inicios sin duda fue un gran lugar, pero el paso del tiempo y la poca inversión en las instalaciones lo convierten en un lugar anticuado. Sin embargo el espacio destinado al turco es muy bueno y se presta para todo, el segundo piso tiene dos grandes salas de video donde se puede hacer literalmente de todo y tiene un cuarto oscuro donde siempre hay acción. De las cabinas de relax si no se puede decir nada bueno y el sauna está muy desmejorado. Como dije anteriormente el casting es de osos y gordos, el promedio de edad de los visitantes es de 55 
años y mas pero si a usted le gustan los osos y los gordos, debe ir a ULISES porque hay mucha variedad. De hecho una de las experiencias más eróticas que he tenido ha ocurrido en este lugar. Las veces que he ido he visto verdaderos modelos en busca de un oso, un gordo o un maduro. 



Casa Romana: No tengo ni idea de la historia de este lugar. Solo sé que fue el primer sauna al que ingrese y que fue una experiencia que nunca olvidare. Este lugar se encuentra en el centro internacional y no está muy definida su población porque el sitio niega que sea un sauna de maduros pero la música y los visitantes dicen lo contrario. Es entendible, los jóvenes solo van buscando polvo, no les interesa hacer vida social en una barra de licores, mientras que los maduros si gastan en trago y propinas a cambio de un poco de atención. El local a los ojos de muchos es anticuado porque

conserva la esencia de la construcción original pero para otros, incluyéndome, me parece agradable a pesar que los baños y duchas son muy incomodos. El turco no es muy grande pero se presta para morbo y si no hay mirones, se puede hacer de todo, el sauna tampoco es grande pero si es un lugar de acción fija, allí realmente se arman orgias. Las cabinas de relax son agradables y la zona de video se presta para jugueteos. El personal es atento y cuenta con masajistas por si le interesa. El promedio de edad está por encima de los 55 años, así que si gusta de los maduros vaya a Casa Romana. 

Nota: Este es uno de los pocos saunas que ofrece show de desnudistas y sexo en vivo.



Cómplices SPA: El mejor para muchos, uno de los mejores para mi. Ubicado en el centro internacional, este sitio es de verdad un lugar espectacular, no solo por sus instalaciones ni por el casting sino por el ambiente. Una parte del lugar está destinado al servicio de VIDEO y la otra parte cuenta con un sauna y baño turco donde pasa de todo. La zona de lockeres es amplia y cómoda, hay días de nudismo y días de ropa interior así que si piensa recrear la vista lo puede hacer de manera descarada ya que a donde fije sus ojos vera algo placentero. La zona húmeda no es muy grande pero el espacio fue tan bien distribuido que hay múltiples ambientes para que pase de todo. La zona húmeda cuenta con piscina romana (manoseada fija), dos súper jacuzzis (manoseada fija), un sauna respetable y un baño turco que despista porque parece pequeño e inocente pero en el fondo, literalmente, se encuentra una zona del turco donde la lujuria y el sexo se mezclan dando lugar a una orgia interminable donde la oscuridad impide inhibir el cuerpo. Los visitantes son de todo tipo y de todas las edades, aunque predominan adultos jóvenes, jóvenes y osos. La mayoría de los visitantes tienen cuerpos de modelo. Si no le da vergüenza, los días de nudismo son uff. Vale la pena mencionar que es uno de los lugares más costosos pero no es impagable. Además va muchísima gente así que va a la fija. 

Nota: Las cabinas de relax cuentan con televisor donde proyectan películas… bueno ya saben el resto.
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martes, 5 de abril de 2016

Los sitios más gays de Bogotá

Ya se… otra vez publique tarde, es cierto, en fin, la buena noticia es que publique, la mala es que la próxima semana publicare tarde de nuevo: la razón, me la paso viajando, unas veces por placer otras por trabajo, pero he estado mucho tiempo por fuera de la casa.

Respecto al tema de esta semana, creo saber lo que están pensando: que se me acabo el tema, que no tenia nada más que escribir y que decidí hacer la lista de los sitios mas ‘puppis’ de Bogotá, pues bien, debo decirles que el blogger de ‘El Tiempo’ hizo un trabajo parecido mostrando los mejores bares (y mas caros) de la ciudad, al cual le dieron tanto palo que el pobre se quedo sin ganas de publicar una segunda parte.

No, yo no, yo traigo, el único, el espectacular, el nunca antes visto, el top six de la Bogotá gay oculta (Trate que fueran cinco pero no podía eliminar al lugar número seis de la lista), la que no aparece en carteles, ni avisos, la que no todos los gays conocíamos, y muchos de los que vienen de visita jamás han visto.

Recuerden que es una lista de los 6 más o sea que hay sitios que se me quedan por fuera, por obligado y exclusivo orden, pero si alguno de ustedes considera que alguno de los lugares mencionados debe salir de la lista para que entre otro que se me paso estoy presto a sus sugerencias.


Numero 6: Los baños de Granahorrar y la carrera 15 entre calles 72 y 100

Hubo una época en que si estabas buscando un buen polvo, no había nada como entrar a los baños del primer piso del centro Granahorrar, era algo así como un Chat pero húmedo y en vivo, se hacían contactos, se cuadraban tiradas y se disfrutaba de la visión y a veces del tacto de penes ajenos, si esto no era suficiente, entonces un recorrido por la carrera 15 hacia el norte podría proveer a los transeúntes (o viajeros en automóvil) de ejemplares dispuestos a complacer las necesidades físicas de los clientes que pudieran pagar por ello, candidos muchachitos (de cara no más) atendían solitarios y desesperados hombres en busca de lo que la sociedad les negó.

Pero entre Internet y Peñalosa (Un ex - alcalde para quienes no viven en Bogotá) acabaron con este paraíso, el primero porque abrió nuevas posibilidades para la salida digital del closet, el segundo por que decidió que la ciudad era para los ciudadanos y no para las reinas.

Por haber tenido un gran pasado, ubico a este sector en la posición número 6.

Numero 5: El Centro comercial Terraza Pasteur y la carrera 7 entre las calles 16 y 24

El sector más central de Bogotá, De norte a Sur se inicia en el centro Terraza Pasteur en la carrera 24, mejor conocido en los bajos mundos como ‘El palacio del Culo’, sirve de distrito gay a la población que no es ‘linda’ o ‘elegante’, este sector tiene en sus haberes los bares de ‘La 21’ y ‘Semaforo’, los cuales a pesar de su mala reputación son el lugar predilecto de aquellos que no pueden pagar el valor relativo a un dólar por cada cerveza que ingieran, se destaca la discoteca ‘Raices Musicales’, en la 5 con 19, porque para un alto porcentaje de personas, es la mejor discoteca gay de Bogotá y es de donde actúa Lalo_cota un transformista que se ha destacado más allá de los límites de la ciudad, y que curiosamente es heterosexual.

Finalmente en la calle peatonal 16 entre séptima y octava se encuentra la ‘Cafetería el Polo’, contrariamente a lo que todos piensan es un lugar agradable, muy humilde pero agradable, con una amplia selección de música la cual se pone a gusto del apreciado público y donde sus asiduos visitantes se conforman con ver con anhelo y cierto desden a los ocasionales jóvenes que llegamos allí por curiosidad, siempre me asombre de las historias de ese lugar, pero en vez de un lugar oscuro se halla uno con dos espacios contiguos iluminados con bombillos de 100 watts y una bolsa plástica llena de agua que pende del techo para espantar las moscas (Y debe funcionar porque nunca ví moscas allá).

Por ser un tradicional lugar destinado a aquellos que no se pueden poner ropa de moda para lucir bellos y que no se pueden costear los típicos bares o discotecas, ubico este sector en el lugar número 5.

Numero 4: Centro Comercial Plaza de las Américas y alrededores.

Es la nueva meca arcoiris, el distrito gay sur de Bogotá, la avenida primero de mayo (calle 22 sur) entre carreras 68 y Boyacá reúne los jóvenes (algunos solo jóvenes de espíritu) del sur de la ciudad, se caracteriza por especializarse en la rumba nocturna, aunque el centro comercial ‘Plaza de las Américas’ se ha convertido en el punto de encuentro y contacto para la comunidad homosexual, algo así como: “La colmena del placer para las abejitas que vuelan hacia el sur!!!”

Inevitable no conocer Tropicana la discoteca más grande del lugar u olvidarse del pasado Bombay, el cual a pesar de tener mala reputación y que siempre lo asocie con un hedor a cebolla larga era un sitio muy concurrido, actualmente existen pequeños lugares que nunca he visto en lleno total, pero donde es agradable pasar un rato a tomar algo y escuchar música.

Por ser un sector naciente que ha adquirido reconocimiento en los últimos años a este sector lo ubico en el puesto 4.

Numero 3: El Parque Nacional

El más tradicional parque de la ciudad, reclinado sobre las laderas de los cerros orientales tutelares, constituye uno de los iconos de Bogotá, ubicado en la calle 39, es el sitio donde más de un desprogramado o desconocedor de otras prácticas anda en busca del sexo pago y sin compromiso; en otras épocas, en las que yo era mas osado y mas romántico (es decir mas ingenuo) considere el hecho de fraternizar allí con algún desconocido, entre el romanticismo del amor bajo las estrellas y la temeraria posibilidad de ser atrapado por la policía local.

Pero luego, pensé en un policía obeso y feo, contándole a mi mamá: “Lo encontramos desnudo detrás de un matorral y por eso lo detuvimos”, y decidí que la libre practica del amor o la apremiante necesidad no me hacían tan aventurero. Quedare para siempre ilusionado con conocer u observar las actividades nocturnas de un terraplén ubicado muy lejos de la entrada del parque, que no cuenta con iluminación artificial y conocido como “el alto del culo”, dicen que en la noche se oyen gemidos y jadeos, y algún que otro parroquiano ha pensado que la montaña se encuentra embrujada.

Por reunir las características para una mala novela policíaca (obviamente policías, sexo, suspenso, romanticismo, misterio), ubico al Parque Nacional en la posición 3

Numero 2: Gay Hills

Es algo así cómo como el Bel Air Gay de Bogotá, La zona donde todos quisiéramos vivir, tiene un supermercado 24 horas que mantiene lleno las 24 horas (y lo he comprobado) cariñosamente apodado “El Gayrulla”, donde quisiéramos salir en las mañanas de nuestros lujosos apartamentos ubicados al oriente de la carrera 7 con calle 63, con vestidos divinos (La pava, la gafa de carey y la sandalia con uña nacarada) a mercar y enviar el muchacho a llevar el domicilio a la casa mientras escogemos las flores de la semana y tomamos un café moka descafeinado endulzado con sacarosa en alguna terraza del sector.

Es decir el distrito gay norte de Bogotá, donde se puede botar pluma plenamente y sentirse diva por ello, o resbalarse con las plumas de alguien y sentirse mas diva todavía, sus calles inclinadas recuerdan a San Francisco pero sin mar, sitio que para vivir es solo accequible a quien su nivel de ingreso lo ubique en el 1% de las personas con mayor salario en la ciudad.

No crean que olvide el ’Barbie Gym’ otro nombre cariñoso para el gimnasio ubicado frente al ‘Gayrulla’, donde desde locas de la mas baja estirpe hasta locas de las mas altas esferas sociales vienen a deleitar el ojo y a conseguir marido ocasional o permanente, a cierto y a ejercitarse de vez en cuando.

Por ser el lugar más ‘play’ para los homosexuales de Bogotá, ubico a Gay Hills en la segunda posición.

Hasta ahora hemos visto los sitios más comunes la Bogotá gay, pero aquel que se merece el primer lugar se presenta a continuación:

Numero 1: La carrera 13 entre calles 53 y 64

Chapinero, obvio, nuestro chapigay del alma, el que nunca haya ido a rumbear a Chapinero en Bogotá, no merece llamarse gay, marica, homosexual, maniquebrado o similares, este sector concentra la mayor cantidad de establecimientos gays para todos los gustos, cafés, restaurantes, bares, discotecas, saunas, residencias, etc. Su influencia en la ciudad ha llevado a la administración de la ciudad a proponer construir en este sector un centro comunitario para gente homosexual, se destacan las discotecas mas reconocidas de la ciudad, Theatron, primer referente para cualquiera que pregunte por un lugar gay en Bogotá, y la nunca olvidada oficina.com donde todos fuimos pero ninguno nos amañamos.

Es chapinero el lugar donde después de las 6 de la tarde un viernes surgen como por encanto cientos de parejas de hombres, unos no tan evidentes como otros pero todos planeando una noche de diversión, que en ocasiones es sana, en otras ocasiones es ‘hot’, y en ocasiones es una noche para pasar a solas y en silencio en la mitad de una muchedumbre ruidosa, este es Chapinero el lugar mas gay de toda Colombia.

No menciono más establecimientos comerciales de Chapinero por que la lista podría ser tan extensa como este post, pero si alguno de ustedes va a esta localidad en busca de algún sitio gay, solo es necesario que busque la bandera arcoiris en la entrada.

Por esta razón coloco a Chapinero en el puesto número 1, por ser el sector más popular para ejercer la maricada en Bogotá y creo que en Colombia.


Bueno espero les haya gustado mi listado y que les evoque tantos recuerdos como a mi. Como siempre gracias por leerme y comentarme, que emoción recibir 10 mensajes en mi post anterior (Nunca había recibido tantos), por ahora los dejo, hasta la próxima semana, cuando se acaben mis viajes volveré a publicar nuevamente todos los sábados.
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martes, 3 de marzo de 2015

Theatron, Bogotá: El rey de la rumba gay no sabe bailar

Edison Ramírez, el dueño de una de las discotecas más grandes de Colombia, tiene, además, siete edificios de apartamentos, arrendados en su mayoría a la comunidad LGBT.

Vive con su mamá, dice que es un hombre aburrido, odia la cerveza y en sus viajes no para de pensar en su próxima empresa. ¿Cómo pudo convertirse en el rey de la rumba gay un hombre abstemio que no sabe bailar?


El médico levantó su camisa, puso el estetoscopio frío en su pecho y lo deslizó con lentitud sobre su piel. Edison Ramírez tenía cinco o seis años, y recuerda que le gustó mucho la sensación. En ese momento, sus papás y hermanos lo vieron jugando al médico con sus amiguitos, y pensaron lo inevitable: Edison iba a ser médico. 

Pero no. Lo inevitable iba a ser otra cosa, algo que su papá se empecinó en enderezar, pero no logró. Él era un hombre en todo el sentido de la palabra: había estado en la Armada, jugaba fútbol, era ingeniero mecánico, trabajaba en exploración de suelos y un toro le tumbó los dientes en un intento de toreo. Por eso, el pequeño Edison no podía ser menos.

Los domingos se despertaba a las 8 a. m. para ser el arquero en partidos de fútbol a doce goles. Si perdían, su papá exigía revancha, y Edison debía soportar más balonazos del pelotón de fusilamiento. Al final, su papá invitaba a gaseosa a todos los niños, no importaba si hubieran ganado o perdido. Y todos lo amaban, y todos esperaban con ansias que llegaran los partidos de fútbol del domingo, menos Edison. 

Hubo otros intentos. Edison iba con su papá al estadio, pero tampoco eso llamó su atención. Luego, lo llevaron a un psicólogo, que lo puso a escoger dos juguetes entre los muchos que había en una habitación. Él, en su malicia, escogió un carro y un balón de fútbol. Después, fueron a ver una corrida de toros, pero lloró cuando mataron al animal, y al llegar a la casa en la noche su papá le dijo a su mamá: "meta a ese niño a clases de ballet".

Después, sus dos hermanos se unieron a la cruzada del papá y le decían al pequeño Edison que tomara guaro y cerveza, que eso era para machos.

-Pero como yo era gay, no tomé- dice Edison, y su cara estalla en una risa gigante de burla y su gran mano golpea con fuerza el escritorio de madera de su oficina. Un golpe como el de todo un macho, del que habría estado orgulloso su papá. Por eso Edison dice que él nunca salió del closet, porque todos siempre lo supieron. "Yo nací del closet".

Y también llegaron los chistes. Su papá empezó a decir que un marica pobre era un pobre marica, pero que un marica con plata era un gay. Y Edison entendió muy bien de qué se trataba el juego, tan bien que, incluso, le dio trabajo a su papá en su imperio gay durante un tiempo, como distribuidor de hielo y licores.


***

En su niñez, Edison jugaba al banco con su hermana, y su abuela y una tía materna comerciaban con mercancía del barrio San Victorino, que luego vendían más cara en otros sitios de la ciudad. Por ese ejemplo comenzó a vender dulces y canastas de mimbre que decoraba con cintas de colores.

Desde ese entonces, Edison empezó a hacer negocios, y hoy bien puede tener un imperio más grande que el de Andrés Jaramillo, Harry Sasson o Leo Katz, que consiste en una perfumería, el Hotel L'Etoile, Theatron -de 6.730 metros cuadrados- y siete edificios que remodeló por completo y que le tiene arrendados a más de cien inquilinos, la mayoría de la comunidad LGBT.

-Eso es algo que no me propuse. Todo empezó por el boca a boca, y ahí me di cuenta de que esa era una gran necesidad de la comunidad. Porque "quién, si no es un gay, le arrienda un apartamento a una transexual" -afirma. Él sabe que su negocio ha florecido en gran parte gracias a la discriminación sexual. Sin embargo, nadie puede negar que su imperio ha sido de gran ayuda para que los discriminados tengan su propio lugar en la ciudad.

-Los heterosexuales tienen la Zona T, y nosotros tenemos Plaza Rosa -dice, mientras camina por un parque al aire libre que recibe ese nombre dentro de Theatron. El lugar está rodeado de casas de diversos estilos arquitectónicos, desde art decó hasta construcciones típicas de un pueblo alemán. Dentro de cada una hay un ambiente diferente, con su música y decoración particular: billares con música rock y pistas para bailar reggae, salsa, merengue, reguetón o música negra.

Pero cuando era niño, Edison también jugaba con Estralandia, ese juego de bloques de plástico que buscaba reemplazar en Colombia al Lego. En cierta forma se puede decir que es dueño de Theatron para poder ser arquitecto. Cada vez que puede lo remodela y camina por sus pasillos en la búsqueda de errores, desniveles y resquicios entre placas que hay que reparar. Las sillas, por ejemplo, están pegadas del piso, porque odia ver un sitio con sillas desordenadas por todo el lugar, y todo el tiempo piensa cómo burlar columnas y cómo tener más espacio. De hecho, en la biblioteca de su oficina hay en su mayoría libros de arquitectura y tiene un kit de instrumentos tecnológicos de los que se burlan los obreros con que trabaja: casco, metro láser y un dispositivo ultrasonido para detectar tuberías en la pared.

-Las fotos que tomo en mis viajes son aburridísimas. No hago fotos mías, sino primeros planos de lámparas, fotos de escaleras y de detalles arquitectónicos de los sitios a los que viajo -dice, mientras muestra en el computador sus fotos en Las Vegas, Europa y varios cruceros, un plan que le encanta, sobre todo, para ir a pensar.

-La gente se aburre conmigo en los viajes, porque todo el tiempo pienso en cosas aburridas. Por ejemplo, hace poco estuve en un crucero gay en el Allure, el barco más nuevo de Royal Caribean. Todo el tiempo estuve pendiente de cómo iban a embarcar y desembarcar a 5.400 personas, y cronometré los tiempos de cada proceso.

Por eso, no es exagerado decir que Theatron es como un crucero anclado en medio de Chapinero. Gracias a ese viaje en el Allure, Edison estudió el movimiento de las personas y supo cómo tenían que ser los vestiers de su discoteca, y desde entonces impuso un sistema de manillas de colores para direccionar mejor a la gente en el recinto.

-Es muy común que la gente me diga que conocieron discotecas gay en otros países y se sintieron desilusionados. Theatron en verdad tiene muy buen nivel, gracias al poder del ojo del dueño -dice, y afirma que su intención es llegarle a los estratos tres y cuatro, que son personas que no pueden viajar, pero que, al entrar a Theatron, no necesitan de nada más. 

Este tipo de detalles no son excesos de una mente maniaca, si se sabe que cerca de ocho mil personas pueden entrar a Theatron en una noche, para ser atendidas por 300 empleados, la mitad de ellos en un ejército de seguridad que opera dentro y fuera de la discoteca.

-Los ladrones roban desde la calle 60 hacia el norte. Aquí no -afirma, y aclara que él mismo abre y cierra la discoteca todas las noches, y la recorre todo el tiempo, recogiendo botellas y vasos del piso, tomando un Red Bull sin azúcar, cuatro botellas de agua y mucho chicle.


***

Estaba en un camerino con el equipo de volleyball en el que jugaba y oyó que uno de sus compañeros se quejaba de que en su barrio había un bar gay. Días después, le preguntó por el lugar donde vivía, y al terminar el entrenamiento salió para allá, a la calle 95 con carrera 15.

Se paró en una esquina y empezó a ver que hombres solos, vestidos de negro, muchos con sacos de cuello de tortuga, entraban en un bar. Después de mucho dudarlo, se aventuró, abrió la puerta, entró al fondo de la barra y pidió una gaseosa. Se sintió ridículo: llevaba un maletín gigante, con un balón adentro, y una camiseta blanca que contrastaba con la ropa oscura del resto de los hombres del bar.

En la pared detrás de la barra había un espejo, y en él vio por primera vez a dos hombres besándose. Tuvo muchos sentimientos encontrados. Hacía poco había perdido la virginidad con una mujer siete años mayor que él, compañera suya de estudios de la carrera de administración hotelera.

-Con esa vieja me sentí violado -dice, y vuelve a golpear con fuerza la mesa mientras se ríe.

La mirada de alguien se chocó con la suya en el espejo del bar. Edison tenía 17 años en ese entonces, y el hombre 42. Era alemán, trabajaba en una farmacéutica. Fueron pareja durante ocho meses, hasta que lo trasladaron a otro país.

-Vivía muy lejos, en Suba. Ese día, en el carro, pensé que me iba a pasar de todo, pero estuvo muy bien. Fue muy respetuoso, muy paciente al aguantarse todas la bobadas de un adolescente, y creo que gracias a él aprendí a no ser rumbero y ser más tranquilo y relajado.

Edison es de esas personas que tiene un relato de su vida coherente, en el que conecta hasta el más mínimo detalle con un sentido total que explica el por qué de su personalidad. Todo en él es orden, aunque en ocasiones es despistado. Por ejemplo, no tiene llaves de su casa, porque, para no botarlas, instaló un sistema de cerradura con clave. Sin embargo, en cuanto al tema del dinero, es cuidadoso en extremo: lleva una contabilidad de sus gastos personales, y siempre puede decir cuánto dinero tiene en su billetera.

-Soy muy ahorrativo, pero no soy avaro. Soy generoso con quien debo ser generoso -explica, y cuenta que, por ejemplo, siempre viaja con su mamá y hermana, que es su mano derecha en el negocio. La hija de ella, por ejemplo, estudia en el exterior gracias a su ayuda.

Como todo hombre que dice ser aburrido, Edison, a sus 43 años, vive con su mamá. Ahora está soltero, pero confiesa que ha llevado hombres a su casa y que han desayunado juntos con su mamá, quien, cuando debe decirlo, le advierte qué muchachos no le gustan para su hijo.

-Es horrible que la mamá de uno le diga que ese muchacho no le conviene -dice, y vuelve a reírse de sí mismo, algo que hace todo el tiempo.

-¿Ha pensado en lanzarse a la Alcaldía de Chapinero? -le pregunto.

-La gente me ha dicho muchas veces que lo haga, pero me sentiría muy frustrado. Yo estoy acostumbrado a que las cosas se hagan a mi ritmo, y la burocracia me mataría -responde.

Gracias a la innovación constante, Theatron es una de las pocas discotecas de Colombia que no ha pasado de moda. Edison dice que muchos han intentado competirle, pero que él siempre ha salido victorioso gracias a una cosa: no es un hombre rumbero.

-Hay gente afuera con muy buenas ideas, pero todos están pagando la cuota de aprendizaje -afirma.

-¿Cuántos años le quedan a Theatron? -le pregunto.

-Acabamos de lograr que nos arrienden el edificio por diez años más.

-¿El edificio no es ustedes?

-No, nunca han querido vendérnoslo -dice, y se nota en su mirada un poco de frustración por no poder ser el dueño de su propio reino.

Agosto de 2012
Simón Posada Tamayo
Editor Vive.in
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