martes, 3 de marzo de 2015

Un noche en DISCO Le Boy, siempre agradable

La primera vez que fui a Le Boy hace unos diez años atrás quede alucinado,  era un lugar maravilloso, era La Meca Gay de Rio de Janeiro, el lugar que todos querian conocer para disfrutar, bailar al ritmo de la mejor música electrónica del momento animada por los mejores DJs de la noche carioca, turistas de todo el planeta sólo querian conocer Le Boy... incluso una vez me toco estar cuando tocaba el Dj Filipe Guerra con la cantora Lorena Simpson,, fueron días increíbles, inolvidables... Ubicada en el extremo Sur de Copacabana, en Rua Pompeia, incluso limitaba con otro boliche alternativo llamado Bunker si es que no me equivoco... que ya no existe pero nadie lo recordará tampoco...  Le Boy cuenta con un Sauna Gimnasio de 3 pisos de tamaño mediano que nunca es muy concurrido en el costado derecho y también anexo hay una disco Le Girl orientado al público lésbico que antes, una vez a la semana se repletaba ...
Cada año que voy a Rio, es inevitable tener que hacer una visita a Le Boy, es como que mi GPS me llevará hacía allá para ver el termómetro gay del momento,  en especial a esas fiestas masivas de Terca Feiras y Sábados... hoy por hoy, me llama la atención que Le Boy sigue exactamente igual que hace 5 o 10 años atrás, sin ningún cambio, ya no tiene esa magia de antaño, ya no concurre tanta gente , creo que estoy viviendo el ocaso de este boliche... de todas maneras para los calientes aún existe ese dark room en el segundo piso que ahora funciona todos los días, no como antes que solo funcionaba los sábados y me parece que los martes también ya que no era necesario tenerlo abierto todos los días...Ahora, tipo 4 de  la mañana ya no hay nadie en la pista de baile , solo el dj tocando su excelente música, todo el público esta haciendo cruising en el dark room, será porque es lo más atractivo de la disco actualmente?... Le Boy está en decadencia, es muy triste decirlo y ojalá los regentes hagan algo para reinventarse porque hoy por hoy hay lugares muchos más maravillosos y mucho más masivos por los parroquianos cariocas y atractivos para el público gay que quiere encontrar todo en un solo lugar, música buena, gente simpática y agradable, alegría contagiosa, un espacio de alegría total, buenos tragos, en fin,...Así y todo me quedo con los buenos momentos y tragos de Le Boy. especialmente el Arpoador que cada vez que lo recuerdo me hace doler la cabeza, jajaja, la buena música, la amabilidad de sus regentes, la limpieza del lugar (excepto aquel lugar), pero hecho de menos a esos bellos garotos que antes encontrabas apenas ingresabas a dicho lugar, eso si se te ofrecían varios de ellos, sin ningún pudor como garotos de programa, es que lo bueno y bonito no es gratis, supongo, jajaja... Ahora no, el público ha cambiado, solo están los mas fieles al parecer y los que se quedaron con recuerdos y regresan de vez en cuando como es mi caso...
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Las mejores discos de la noche gay de Buenos Aires

Poco saben las personas que muchos homosexuales han hecho un imperio, no solo desde lo económico, sino a nivel exclusivo organizando y levantando empresas basadas en círculos homosexual.
En estos veinte años se han creado compañías que tienen entre sus poderíos desde estética, hoteles, boliches, modas, diseños de interiores, arte, restó, gimnasio, agencias de turismo, negocios de bienes raíces y muchos más generadores de dinero.



Disco gay en Buenos Aires
Disco gay en Buenos Aires

Buenos Aires es uno de los lugares más elegidos para venir a conocer, divertirse y hacer negocios. Aquellos turistas que aspiren pasar por la capital de la República Argentina, les brindo opciones para deleitarse de una forma colosal, de una de las ciudades más interesantes e importantes, de la movida gay en el mundo.
Esta enorme ciudad está combinada por cuarenta y ocho barrios, pero la mejor manera para conocerlos es caminando o viajando en subte o metro.
El New York Time, en su portal de turismo, ha mencionado a Buenos Aires como La Meca del turismo gay en Latinoamérica. Por su organización, diversión, lujo y conveniencia económica.
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La guía gay de Rio de Janeiro

Considerada capital del turismo gay en América del Sur, Rio de Janeiro es un destino lleno de emoción y diversión para la comunidad homosexual de todo el mundo. El colorido, ritmo y desenfreno que caracteriza la capital carioca y su gente conforma un ambiente desprejuiciado, donde reinan la liberación, distensión y respeto, tanto en los sitios integrantes de la guía gay de Rio de Janeiro como en todos los sitios turísticos de la ciudad. Rio de Janeiro se destaca, precisamente, por la ausencia de límites marcados entre zonas homosexuales y heterosexuales: turistas y cariocas, cualquiera sea su preferencia sexual, conviven mayoritariamente en armonía y libertad.

Aunque la comunidad LGBT tiene una fuerte presencia en todo Brasil, es especialmente en las grandes ciudades como Rio de Janeiro o San Pablo donde los miembros del colectivo son recibidos con los brazos abiertos. Los desfiles del Orgullo Gay, realizados en todo el mundo el 28 de junio, convocan en Rio unas dos millones de personas cada año. Las banderas del arcoíris pueblan la playa de Copacabana en una verdadera fiesta, donde la alegría es el medio para reclamar por derechos igualitarios para personas de todas las orientaciones sexuales.




El ambiente festivo de la ciudad durante el desfile del Orgullo Gay hace que junio sea un mes ideal para visitar Rio de Janeiro. También en Carnaval la atmósfera efusiva y el espíritu de fiesta prometen a la comunidad gay una estadía inolvidable. Pero más allá de estas fechas, en la cidade maravilhosa todo el año y todos los días de la semana hay propuestas excitantes para el turismo gay.
Puntos de encuentro gay en Rio de Janeiro

Hablar de turismo gay en Rio es hablar de Ipanema. Aunque también en Copacabana y otros barrios hay opciones interesantes, es en el sofisticado barrio de Ipanema donde se concentran los puntos de encuentro (playas, bares, cines, teatros y tiendas) dedicados especialmente a la comunidad gay.

El eje de las actividades es la calle Farme de Amoedo, considerado el punto gay por excelencia de la ciudad. Los protagonistas de esta calle son los llamados “barbies”, chicos homosexuales de físico privilegiado Al este de la calle Farme se ubica la playa gay oficial de Rio, un ámbito relajado y amigable ideal para conocer gente e interactuar con los cariocas con el maravilloso océano como telón de fondo. Las parejas de gays y lesbianas encuentran en la Playa Farme un espacio confortable para expresarse su afecto abierta y libremente. La playa se distingue enseguida por la cantidad de banderas de arcoíris que la enmarcan, si bien es abierta también a la comunidad heterosexual.



Otro punto gay friendly en Ipanema es frente al "Coqueirão”, el más alto cocotero cerca del puesto de salvavidas 8. Al ser una playa de carácter más mixto, no es común ver –como en Farme- parejas gay besándose, pero sí es un ambiente ideal para hacer amigos, y muchos de los homosexuales más sexys de Rio eligen este lugar para disfrutar del sol.

En Copacabana, la escena gay tiene lugar en la playa conocida como Bolsa, justo frente al Hotel Copacabana Palace. La playa es popular entre hombres homosexuales y la comunidad transexual.

En Barra da Tijuca hay un reducto concurrido por el turismo gay, denominado “Reserva” y ubicado al final de la playa, entre la Barra y el Recreio, frente al número 13.500 de la Avenida Sernambetiba. Se trata de una zona aislada, tranquila y desprejuiciada, donde suelen verse chicas haciendo topless y parejas gays disfrutando su romance frente al mar.

Los adeptos al naturismo tienen un escenario oficialmente autorizado para esta práctica en la Playa Abricó. Semi-desierta y protegida por montañas, la playa nudista de Rio se localiza a unos 50 kilómetros del centro de la ciudad. El lugar es frecuentado por familias naturistas, aunque también es muy atractivo para el público homosexual por la cantidad de hombres apuestos que la concurren y por la atmósfera libre y natural que predomina.

Otro sitio de gran interés es el barrio Lapa, antiguo vecindario gay ubicado en el centro de la ciudad. Además de los Arcos de Lapa, insignia arquitectónica del siglo XVIII, la zona es conocida por su vibrante y bohemia vida nocturna con alternativas extravagantes para todos los públicos, sobre todo en la calle Joaquim Silva.

Bares y discotecas gay en Rio de Janeiro

La noche gay de Rio de Janeiro ofrece diversión desorbitada durante toda la semana. La lista de bares y discotecas para la comunidad LGTB consta de más de 40 locales donde predomina la diversidad, con propuestas magníficas para todos los gustos: tranquilos cafés, shows de drag queens, bailes hasta la madrugada y opciones más eróticas son algunas de las atracciones.




The Week: Una de las discotecas más nuevas de Rio para el público gay, de ambiente cosmopolita. Música electrónica, House y shows en vivo. Abre los sábados desde las 0 horas en Rua Sacadura Cabral 154, barrio Saude.

Galeria Café: Cultura, arte, música y pista de baile en un mismo lugar. Abierto todos los días desde las 22 en Rua Teixeira de Melo, Ipanema.

Dama de Ferro: Boate con la música más vanguardista en la ciudad, animada por famosos DJ’s internacionales y con una cuidada ambientación. Abre de miércoles a sábados desde las 21 horas en Rua Vinicius de Moraes 288, Ipanema.

Bar Bofetada: Situado en el principal centro de reunión gay de Rio. Ambiente distendido y casual, abierto durante el día e ideal para una cerveza tras un día de sol en la playa Farme. Rua Farme de Amoeda 87.

Le Boy: La discoteca gay más reconocida de Rio, siempre repleta, destinada especialmente al público masculino. Buena música, shows de strippers y gogos y baile hasta el amanecer, todos los días excepto los lunes (cuando queda abierto el Boybar). Rua Raul Pompeia 102, Copacabana.




Cine Ideal: Encantador edificio antiguo donde funcionaba un cine, los fines de semana alberga fiestas electrónicas gay friendly, a partir de las 22 horas. Rua da Carioca 62.

Spazio: Bar, disco y restaurante tailandés de ambiente distendido, una opción clásica para salir los miércoles. Rua Paul Redfen 36, Ipanema.

La Girl: Pub de estilo chic, exclusivo para lesbianas. Solo se permite el ingreso de mujeres. Abierto los fines de semana en Rua Raul Pompéia 102, Copacabana.

A Casa da Lua: Café de ambiente relajado, orientado principalmente a mujeres. Abre todos los días desde las 20 horas en Barão da Torre 240-A, Ipanema.

Turma OK: Primera agrupación y centro de reunión LGTB en Rio de Janeiro y Sudamérica. Tiene un perfil social, destinado a familias dentro de la tradición gay carioca. Rua Resende 43, Lapa.

Star Club: Noches extravagantes con shows de drags, karaoke y habitaciones oscuras. Rua André Cavalcante 58, Lapa.

La Cueva: Orientado a público más maduro los fines de semana, brinda grandes fiestas los martes. Rua Miguel Lemos 51, Copacabana.

Zero-Zero: Bar y pista de baile en el viejo planetario de Leblon, con ambiente gay friendly durante los fines de semana. Rua Padre Leonel Franca, 240.


Saunas gay en Rio de Janeiro




En Rio hay numerosos saunas y spas exclusivamente para gays, que ofrecen un espacio ideal para relajarse, mantenerse en forma y conocer gente. No es necesario ser miembro del local: la entrada es abierta y se proveen toallas y batas. Cuentan con sauna, steam room, piscina, sala de TV, masajes, bar, música, espectáculos y, por lo general, habitaciones oscuras y cuartos privados.

Los saunas gay más distinguidos de Rio son Termas Leblon (Rua Barao da Torre 522), Studio 64 (Rua Redentor 64) y Rio G Spa (Rua Teixeira de Melo, 16) en Ipaema; y Le Boy Fitness (Raul Pompela 102) y Point 202(Siqueira Campos, 202) en Copacabana. También es muy frecuentado Spazio 18 (Rua Santo Amaro, 18) en Catete; y el Sauna 117 (Cândido Mendes, 117), uno de los más grandes de la ciudad, en Gloria.

Alojamiento Gay Friendly en Rio de Janeiro

Aunque no hay hoteles exclusivamente gays en Rio de Janeiro, son numerosos los establecimientos gay friendly que ofrecen a parejas y solteros homosexuales todas las comodidades para su estadía. En Ipanema son excelentes opciones el lujoso Ceasar Park (Av. Vieira Souto 460), el Golden Tulip Ipanema Plaza de cuatro estrellas (R. Farme de Amoedo, 34), Best Western Plus Sol Ipanema también de cuatro estrellas (Av. Vieira Souto, 320) y el tres estrellas Mar Ipanema (R. Visconde de Pirajá, 539).

En Copacabana también hay calificados hoteles gay friendly: el refinado Pestana Rio Atlántica (Avenida Atlántica, 2964), South American (Rua Francisco Sá, 90), Rio Othon Palace (Av. Atlântica, 3264), Martinique Copa Hotel(Rua Sá Ferreira, 30).

Otros hoteles recomendados por sus detalles románticos son el Rio 180º Suites & Cuisine en Flamengo (Rua Dr. Júlio Otoni, 254) y Mamá Ruisa en Santa Teresa (Rua Santa Cristina, 132). Para quienes buscan una estadía más económica, son fantásticas alternativas el Hostel Beach Backpackers en Botafogo (Rua Guilhermina Guinle 95) yArpoador Bed & Breakfast en Ipanema (R. Bulhoes Carvalho 49).
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Theatron, Bogotá: El rey de la rumba gay no sabe bailar

Edison Ramírez, el dueño de una de las discotecas más grandes de Colombia, tiene, además, siete edificios de apartamentos, arrendados en su mayoría a la comunidad LGBT.

Vive con su mamá, dice que es un hombre aburrido, odia la cerveza y en sus viajes no para de pensar en su próxima empresa. ¿Cómo pudo convertirse en el rey de la rumba gay un hombre abstemio que no sabe bailar?


El médico levantó su camisa, puso el estetoscopio frío en su pecho y lo deslizó con lentitud sobre su piel. Edison Ramírez tenía cinco o seis años, y recuerda que le gustó mucho la sensación. En ese momento, sus papás y hermanos lo vieron jugando al médico con sus amiguitos, y pensaron lo inevitable: Edison iba a ser médico. 

Pero no. Lo inevitable iba a ser otra cosa, algo que su papá se empecinó en enderezar, pero no logró. Él era un hombre en todo el sentido de la palabra: había estado en la Armada, jugaba fútbol, era ingeniero mecánico, trabajaba en exploración de suelos y un toro le tumbó los dientes en un intento de toreo. Por eso, el pequeño Edison no podía ser menos.

Los domingos se despertaba a las 8 a. m. para ser el arquero en partidos de fútbol a doce goles. Si perdían, su papá exigía revancha, y Edison debía soportar más balonazos del pelotón de fusilamiento. Al final, su papá invitaba a gaseosa a todos los niños, no importaba si hubieran ganado o perdido. Y todos lo amaban, y todos esperaban con ansias que llegaran los partidos de fútbol del domingo, menos Edison. 

Hubo otros intentos. Edison iba con su papá al estadio, pero tampoco eso llamó su atención. Luego, lo llevaron a un psicólogo, que lo puso a escoger dos juguetes entre los muchos que había en una habitación. Él, en su malicia, escogió un carro y un balón de fútbol. Después, fueron a ver una corrida de toros, pero lloró cuando mataron al animal, y al llegar a la casa en la noche su papá le dijo a su mamá: "meta a ese niño a clases de ballet".

Después, sus dos hermanos se unieron a la cruzada del papá y le decían al pequeño Edison que tomara guaro y cerveza, que eso era para machos.

-Pero como yo era gay, no tomé- dice Edison, y su cara estalla en una risa gigante de burla y su gran mano golpea con fuerza el escritorio de madera de su oficina. Un golpe como el de todo un macho, del que habría estado orgulloso su papá. Por eso Edison dice que él nunca salió del closet, porque todos siempre lo supieron. "Yo nací del closet".

Y también llegaron los chistes. Su papá empezó a decir que un marica pobre era un pobre marica, pero que un marica con plata era un gay. Y Edison entendió muy bien de qué se trataba el juego, tan bien que, incluso, le dio trabajo a su papá en su imperio gay durante un tiempo, como distribuidor de hielo y licores.


***

En su niñez, Edison jugaba al banco con su hermana, y su abuela y una tía materna comerciaban con mercancía del barrio San Victorino, que luego vendían más cara en otros sitios de la ciudad. Por ese ejemplo comenzó a vender dulces y canastas de mimbre que decoraba con cintas de colores.

Desde ese entonces, Edison empezó a hacer negocios, y hoy bien puede tener un imperio más grande que el de Andrés Jaramillo, Harry Sasson o Leo Katz, que consiste en una perfumería, el Hotel L'Etoile, Theatron -de 6.730 metros cuadrados- y siete edificios que remodeló por completo y que le tiene arrendados a más de cien inquilinos, la mayoría de la comunidad LGBT.

-Eso es algo que no me propuse. Todo empezó por el boca a boca, y ahí me di cuenta de que esa era una gran necesidad de la comunidad. Porque "quién, si no es un gay, le arrienda un apartamento a una transexual" -afirma. Él sabe que su negocio ha florecido en gran parte gracias a la discriminación sexual. Sin embargo, nadie puede negar que su imperio ha sido de gran ayuda para que los discriminados tengan su propio lugar en la ciudad.

-Los heterosexuales tienen la Zona T, y nosotros tenemos Plaza Rosa -dice, mientras camina por un parque al aire libre que recibe ese nombre dentro de Theatron. El lugar está rodeado de casas de diversos estilos arquitectónicos, desde art decó hasta construcciones típicas de un pueblo alemán. Dentro de cada una hay un ambiente diferente, con su música y decoración particular: billares con música rock y pistas para bailar reggae, salsa, merengue, reguetón o música negra.

Pero cuando era niño, Edison también jugaba con Estralandia, ese juego de bloques de plástico que buscaba reemplazar en Colombia al Lego. En cierta forma se puede decir que es dueño de Theatron para poder ser arquitecto. Cada vez que puede lo remodela y camina por sus pasillos en la búsqueda de errores, desniveles y resquicios entre placas que hay que reparar. Las sillas, por ejemplo, están pegadas del piso, porque odia ver un sitio con sillas desordenadas por todo el lugar, y todo el tiempo piensa cómo burlar columnas y cómo tener más espacio. De hecho, en la biblioteca de su oficina hay en su mayoría libros de arquitectura y tiene un kit de instrumentos tecnológicos de los que se burlan los obreros con que trabaja: casco, metro láser y un dispositivo ultrasonido para detectar tuberías en la pared.

-Las fotos que tomo en mis viajes son aburridísimas. No hago fotos mías, sino primeros planos de lámparas, fotos de escaleras y de detalles arquitectónicos de los sitios a los que viajo -dice, mientras muestra en el computador sus fotos en Las Vegas, Europa y varios cruceros, un plan que le encanta, sobre todo, para ir a pensar.

-La gente se aburre conmigo en los viajes, porque todo el tiempo pienso en cosas aburridas. Por ejemplo, hace poco estuve en un crucero gay en el Allure, el barco más nuevo de Royal Caribean. Todo el tiempo estuve pendiente de cómo iban a embarcar y desembarcar a 5.400 personas, y cronometré los tiempos de cada proceso.

Por eso, no es exagerado decir que Theatron es como un crucero anclado en medio de Chapinero. Gracias a ese viaje en el Allure, Edison estudió el movimiento de las personas y supo cómo tenían que ser los vestiers de su discoteca, y desde entonces impuso un sistema de manillas de colores para direccionar mejor a la gente en el recinto.

-Es muy común que la gente me diga que conocieron discotecas gay en otros países y se sintieron desilusionados. Theatron en verdad tiene muy buen nivel, gracias al poder del ojo del dueño -dice, y afirma que su intención es llegarle a los estratos tres y cuatro, que son personas que no pueden viajar, pero que, al entrar a Theatron, no necesitan de nada más. 

Este tipo de detalles no son excesos de una mente maniaca, si se sabe que cerca de ocho mil personas pueden entrar a Theatron en una noche, para ser atendidas por 300 empleados, la mitad de ellos en un ejército de seguridad que opera dentro y fuera de la discoteca.

-Los ladrones roban desde la calle 60 hacia el norte. Aquí no -afirma, y aclara que él mismo abre y cierra la discoteca todas las noches, y la recorre todo el tiempo, recogiendo botellas y vasos del piso, tomando un Red Bull sin azúcar, cuatro botellas de agua y mucho chicle.


***

Estaba en un camerino con el equipo de volleyball en el que jugaba y oyó que uno de sus compañeros se quejaba de que en su barrio había un bar gay. Días después, le preguntó por el lugar donde vivía, y al terminar el entrenamiento salió para allá, a la calle 95 con carrera 15.

Se paró en una esquina y empezó a ver que hombres solos, vestidos de negro, muchos con sacos de cuello de tortuga, entraban en un bar. Después de mucho dudarlo, se aventuró, abrió la puerta, entró al fondo de la barra y pidió una gaseosa. Se sintió ridículo: llevaba un maletín gigante, con un balón adentro, y una camiseta blanca que contrastaba con la ropa oscura del resto de los hombres del bar.

En la pared detrás de la barra había un espejo, y en él vio por primera vez a dos hombres besándose. Tuvo muchos sentimientos encontrados. Hacía poco había perdido la virginidad con una mujer siete años mayor que él, compañera suya de estudios de la carrera de administración hotelera.

-Con esa vieja me sentí violado -dice, y vuelve a golpear con fuerza la mesa mientras se ríe.

La mirada de alguien se chocó con la suya en el espejo del bar. Edison tenía 17 años en ese entonces, y el hombre 42. Era alemán, trabajaba en una farmacéutica. Fueron pareja durante ocho meses, hasta que lo trasladaron a otro país.

-Vivía muy lejos, en Suba. Ese día, en el carro, pensé que me iba a pasar de todo, pero estuvo muy bien. Fue muy respetuoso, muy paciente al aguantarse todas la bobadas de un adolescente, y creo que gracias a él aprendí a no ser rumbero y ser más tranquilo y relajado.

Edison es de esas personas que tiene un relato de su vida coherente, en el que conecta hasta el más mínimo detalle con un sentido total que explica el por qué de su personalidad. Todo en él es orden, aunque en ocasiones es despistado. Por ejemplo, no tiene llaves de su casa, porque, para no botarlas, instaló un sistema de cerradura con clave. Sin embargo, en cuanto al tema del dinero, es cuidadoso en extremo: lleva una contabilidad de sus gastos personales, y siempre puede decir cuánto dinero tiene en su billetera.

-Soy muy ahorrativo, pero no soy avaro. Soy generoso con quien debo ser generoso -explica, y cuenta que, por ejemplo, siempre viaja con su mamá y hermana, que es su mano derecha en el negocio. La hija de ella, por ejemplo, estudia en el exterior gracias a su ayuda.

Como todo hombre que dice ser aburrido, Edison, a sus 43 años, vive con su mamá. Ahora está soltero, pero confiesa que ha llevado hombres a su casa y que han desayunado juntos con su mamá, quien, cuando debe decirlo, le advierte qué muchachos no le gustan para su hijo.

-Es horrible que la mamá de uno le diga que ese muchacho no le conviene -dice, y vuelve a reírse de sí mismo, algo que hace todo el tiempo.

-¿Ha pensado en lanzarse a la Alcaldía de Chapinero? -le pregunto.

-La gente me ha dicho muchas veces que lo haga, pero me sentiría muy frustrado. Yo estoy acostumbrado a que las cosas se hagan a mi ritmo, y la burocracia me mataría -responde.

Gracias a la innovación constante, Theatron es una de las pocas discotecas de Colombia que no ha pasado de moda. Edison dice que muchos han intentado competirle, pero que él siempre ha salido victorioso gracias a una cosa: no es un hombre rumbero.

-Hay gente afuera con muy buenas ideas, pero todos están pagando la cuota de aprendizaje -afirma.

-¿Cuántos años le quedan a Theatron? -le pregunto.

-Acabamos de lograr que nos arrienden el edificio por diez años más.

-¿El edificio no es ustedes?

-No, nunca han querido vendérnoslo -dice, y se nota en su mirada un poco de frustración por no poder ser el dueño de su propio reino.

Agosto de 2012
Simón Posada Tamayo
Editor Vive.in
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lunes, 2 de marzo de 2015

CRUISING EN CARACAS... la homotopografia de una Ciudad que se debate entre la libertad sexual y la homofobia.



En Venezuela el espacio público ha sido y sigue siendo heterosexual en todas sus expresiones, dimensiones y dispositivos, el colectivo LGBT y su subcultura  ha tenido que homosexualizar territorios despojados a la heteronormatividad, transformándolos en espacios temporalmente propio. Nuestro país carece de barrios o zonas exclusivamente gays, sin embargo, los homosexuales han tomado prestadas zonas y la han convertido en verdaderos sitios antropológicos gays, donde la mayoría de los ciudadanos hétero que recorren por ellos no perciben la funcionalidad sociocultural dada por la comunidad LGBT, pues para la heterosexualidad son simples espacios de transitoriedad.

Así, la comunidad o colectivo gay ha podido transformar una topografía heterosexual en una homotopografía, en la que sólo un grupo de entendidos puede orientarse y leer en el “mapa virtual”  nuestra particular distribución del territorio. Estos lugares de encuentro tienen la función de vigorizar la identidad homosexual, utilizando estrategias en las que la subjetividad se apropia del espacio público, sobreponiendo a lo que está preestablecido y previsto.

En este artículo me dedico en exclusiva a la ciudad de Caracas, capital de Venezuela, por lo tanto es un estudio urbano de los espacios gay. La población que agrupa los cinco municipios que conforman la ciudad de Caracas es de 5.905.463 habitantes en su área urbana, y en su área metropolitana supera los 6.000.000 habitantes, convirtiéndose en la 6ª aglomeración urbana más grande de América Latina.[1] El problema es que no se tiene un estimado de la población gay en Venezuela, pero según estudios realizados por diferentes organismos, el porcentaje de población gay masculina en todo el mundo oscila entre 8 al 16%, y según el Centro de Investigaciones Psiquiátricas, Psicológicas y Sexológicas de Venezuela, entre 9% y 11% de los venezolanos son homosexuales y de 15% a 20% de la población es bisexual[2].
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Cinco Dias no Rio, Curtindo o Turismo Gay


Gay 2Falar no Rio de Janeiro é lembrar das belezas e encantos dessa terra. A diversidade, pluralidade, o calor e a receptividade do carioca é outro ponto primordial para torná-la um lugar único no mundo, principalmente para o público LGBT, que tem um gama de opções de lazer e tem o direito de demonstrar afeto em público, já que a lei Municipal 2475/96 garante.
Onde ficar no Rio de Janeiro?
Se você pensa em ir ao Rio e estiver solteiro (a) sugiro que se hospede num hostel, e neste seguimento indico o Pura Vida Hostel, localizado na Rua Saint Roman, em Copacabana, com preço médio de R$ 60,00 a diária. Ele é bem próximo da praia, de bancos, bares e comércio, além de ser um casarão antigo que remete a um castelo. Se optar por um hostel, entenda que haverá inúmeras pessoas, e pode parecer um pouco desorganizado, mas não se estresse, aproveita para curtir.
O que fazer no Rio de Janeiro? Sugestão de roteiro para 5 dias:
Chegando a Copacabana em seu primeiro dia, não deixe de ir ao Buteskina (na Rua Santa Clara), chopp gelado e pastéis de queijo é uma boa pedida. Vá na sua primeira noite e aproveite o reduto, que é normalmente freqüentado por muitos gays. Ótimo para um esquente.
Estique um pouco e não deixe de ir à Galeria Café, em Ipanema (Rua Teixeira de Mello), tradicional casa LGBT da cidade. Promove festas badaladas, exposições e muitas pessoas bonitas. Na primeira noite, curta muito, você estará no Rio.
No seu segundo dia, ao acordar, dê um mergulho no mar, e em Copacabana mesmo nas proximidades do Posto 5, você encontra bares sinalizados para o público LGBT. Os melhores atendimentos, serviços está nesta área. Se preferir outro local, vá à Ipanema entre o Posto 8 e 9 e encontrará mais bares com ótimos serviços e atendimentos. Não deixe de mergulhar no mar gelado do Rio.
Ao sair da praia, almoce no Garota de Ipanema (Rua Vinicius de Morais, Ipanema) e peça picanha na brasa, sem dúvidas é uma das melhores da cidade. Enquanto espera, peça uma caipirinha (custa em média R$9,50), vem super gelada. Intercale com chopp, que vem incrivelmente gelado (como diz a gíria carioca, cu da foca).
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Buscando porro en Rio

Las revistas de viajes y turismo recomiendan museos y restaurantes, pero ninguna nos enseña dónde está el porro. Aquí una intensa excursión cannábica a Rio de Janeiro.

Existe la falsa idea de que en Brasil todo es alegría. La imagen del carnaval de Rio de Janeiro, las garotas en la playa de Ipanema, el fútbol festivo en blanco y negro de la verde-amarela liderada por Pelé y ahora el fútbol eléctrico de Neymar e, incluso, la sonrisa barbuda de Lula da Silva han construido y cimentado el mito. Quien dice alegría, quiere, en el fondo, decir también descontrol, laisse faire. Pero las cosas no son tan sencillas, nunca lo son.
Cuando un par de años atrás me mudé a Rio, casi todas las charlas telefónicas con amigos en Buenos Aires terminaban así:
—¡Qué bueno gordo! ¡Ahora ya tenemos casa donde parar cuando vayamos de vacaciones a Rio!
Y lo que sonaba a chiste era en realidad una amenaza que se fue cumpliendo poco a poco.
Los primeros en llegar fueron Juan y Mariano. En las charlas previas Juan ya me había consultado, con bastante anticipación e interés, si se podía conseguir “algo rico” para fumar. Algo rico en esta parte del mundo se dice macona. Entonces no sabía lo que hoy sé sobre esta ciudad. Con la impunidad que da la ignorancia le respondí que seguro algo íbamos a encontrar.
Ni bien llegaron mis invitados, nos pusimos en marcha. Arrancamos para el barrio de Lapa. Pegado al centro histórico de Rio, Lapa es la zona más de moda de la ciudad, con numerosos bares, restaurantes, hoteles, boliches, casas de espectáculos, teatros. Lapa fue el barrio de la bohemia por excelencia en distintos momentos de la historia carioca. Ya en los años veinte era el lugar preferido tanto de Noel Rosa, uno de los mayores creadores de música popular brasileña, como de Madame Satã, un transformista que hacía shows en los cabarés de aquellos años y aterrorizaba las calles con su violencia antológica. Con el paso del tiempo el ámbito predilecto de los bohemios cayó en decadencia y durante décadas fue un peligroso territorio de malandras.
Hace poco más de diez años Lapa volvió a ser aquel lugar que solía ser: visita casi obligatoria para turistas y lugar de encuentro para lugareños.
Por la tarde mientras pasábamos el rato en la playa en Copacabana habíamos constatado olor a porro. Lo mismo horas después en el parque de Flamengo, de regreso a casa. Por la noche, en las calles de Lapa, el mismo perfume. La ansiedad de Juan iba en aumento, tanta como para atrevernos a ponernos en manos de mi por entonces pobre portugués.
―¿Será que acá podremos conseguir algo? ―preguntó Juan.
―Seguro ―respondí, sonando más confiado que lo que en realidad estaba de tener éxito en la búsqueda.
―¡Bien! ¡Porque todos están fumando menos nosotros!
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