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viernes, 4 de marzo de 2016

LOS CINES GAYS DE ASUNCIÓN (GAY PARAGUAY)

Aquí una historia bien interesante para los que hemos pasado por Asunción.

Es importante que cuando asistas a los cines gays de Asunción (algunos tradicionales, funcionando desde hace mucho), lleves varios preservativos, o pedirlos a los encargados que se siempre tienen un stock bastante grande ellos.
En estos lugares asistimos personas que queremos chupar y coger con conocidos y desconocidos, incluso para estar con más de uno y disfrutar del sexo grupal, por eso es importante que seas conciente de que la diversión también debe traer responsabilidades, y de esa forma, disfrutamos con seguridad.

Aquí los cines que yo visite (no conozco otros):

1- EL CINE DE CURUPAYTY

Este cine se encuentra sobre la calle Curupayty 563, entre Azara y Cerro Corá y no tiene ningún cartel que lo identifica. Es una casona con un estilo antiguo, en el frente tiene como una cochera con puertas de madera grandes de color gris. Se entra por la reja que está al costado, pegado al único edificio que está en esa cuadra. La entrada cuesta 10.000 guaraníes y te dan un boleto y las llaves de tu casillero, en caso de que lleves mochilas, valijas o algún otro objeto que pueda molestarte a la hora de coger.

Personalmente me gusta, al ingresar hay una habitación tipo sala, donde hay una tele con cable y sofás, es más para socializar. Tiene 2 habitaciones hacia la derecha, una donde ponen películas de porno hetero y otra donde ponen porno gay. Cuenta además con un star oscuro (donde se fuma, se calentonea o se hace el ligue) y un cuarto oscuro donde hacer las cositas.

Saliendo en el fondo, hay un patio que lleva hacia una pieza subterránea, donde también está todo oscuro y podés bajarte con alguien (o en grupo) para coger, chupar o hacer lo que quieras.

Mi experiencia en este lugar es bastante buena, primero miro quiénes están en la sala con más luces y luego nos hacemos señas si nos gustamos. Muchas veces me bajé en el subsuelo con acuerdos previos, pero como a mi me gusta más la discreción, entraba en el baño del patio del fondo con los tipos, aunque estaba un poco sucio, te desligas de algunos pesados que te tocan sin que a vos te guste.
Creo que podrían mejorar un poco en la limpieza y poner papeles en los baños. Casi siempre después de largar o coger, uno quiere limpiarse, y no encuentra este elemento indispensable para hacerlo. Además, también los encargados deben advertir de que no se haga tanta ruido, como lo hacen algunas locas o grupos de amigos hinchando las pelotas y burlándose de lo que algunos hacen.

También cuentan con una habitación en la planta alta, que tiene un costo, para estar en un ambiente más discreto, o en mi caso por ejemplo, cuando se juntan en grupo y buscan tener orgías.

Una vez me invitaron, eramos 4 tipos con una calentura terrible, pero nos decepcionamos porque el colchón y las sábanas estaban muy sucias, sin embargo eso no fue un obstáculo para chuparnos entre todos y coger hasta dejar más sucia la sábana por la cantidad de leche que largamos entre todos. El lugar es recomendado, porque aunque hay cosas que mejorar, es muy barata la entrada y siempre encontrás alguien que te gusta, cogés con él (o ellos) y salís satisfecho. Si todavía no te fuiste, date la oportunidad y andá descargate, obviamente con responsabilidad usando siempre el globito.

Observaciones: no pongo números de teléfono porque nosé si esos números están actualizados ni si se siguen usando.


2- CINE MENS CLUB: 

Este cine se encuentra sobre Azara 495, entre México y Caballero. Es un edificio que tiene rejas blancas, con una escalera en el frente mismo, desde donde debés subir hasta el primer piso. De noche tiene una luz verde y la entrada, al igual que el cine de Curupayty, es de 10.000 guaraníes.

Me gusta mucho el ambiente, es muy limpio y asisten personas para todos los gustos. Está climatizado y la atención es muy buena, lastimosamente por mi discreción (tengo mucha gente conocida que vive por ahí), no puedo relacionarme mucho con los encargados.

La experiencia es buenísima, el mismo mecanismo de ligue que en el otro cine, le mirás a alguién, o a veces le rozás y luego entrar en uno de los lugarcitos chupar y coger. En mi caso, una vez chupe tres pijas (no juntas) y me encantó, nosé porqué, seguro por el ambiente mismo y la limpieza y porque hay mucha carne fresca que asisten ahí.

Muy recomendado, el único inconveniente que tengo es la localización sobre una calle bastante concurrida, porque, como ya dije, todavía me cuesta entrar sin pudor a estos locales, aunque una vez dentro, me despojo de todo y trato de divertirme a full. 


3- CINE LA PERA: 

Se encuentra a unas cuadras de la terminal de ómnibus, sobre República Argentina 2670 casi Amador Montoya. Se abre desde la 1 de la tarde.

Debo reconocer que nunca pisé ese lugar, pero mis conocidos me cuentan que a veces el encargado es un poco argel, además no es un cine 100% gay, podríamos decir que es simpatizante. Aquí cuentan con cabinas, donde también podés meterte con alguien y coger (un poco incómodo, pero cogés al fin). Cuesta un poco más que los demás locales, pero hay una ventaja única: como no es un lugar exclusivo gay, asisten tipos supuestamente heterosexuales, sin embargo, cuando su líbido ya está por encima de su "dignidad" buscan a cualquiera para meter sus pijas y largar. También cuentan con cuarto oscuro.

Es uno de los lugares pendientes a visitar, ya que como amante del sexo, me gustaría dejar en cada lugar mi semen y marcar territorio, como hasta ahora lo vengo haciendo. . 

4- CINE AL AIRE LIBRE: 

Me fui una sola vez a este lugar, no me gustó tanto, pero cada uno con su gusto. Está ubicado sobre Eusebio Ayala, casi General Santos, frente mismo Casino Guaraní. Suele abundar señores de edad y travestis, se practica el sexo al aire libre y con las personas mirándote ya que no hay rincones ni mucho menos habitaciones, cabinas, ni nada por el estilo.

Cuando yo me fui hace casi un año, la entrada costaba 5.000 guaraníes por lo que no tengo idea de cuánto exactamente está ahora, o si se mantiene, y se abría sólo los sábados desde las 21 horas.

Siempre suele haber gente en la vereda o en la entrada, por lo que no es recomendable para personas discretas.

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lunes, 29 de febrero de 2016

Recomendaciones al visitar un cine porno

Date una vuelta y descubre ese pervertido galán de alcantarilla que llevas dentro.

Disfrutar de una divertida jornada sexual en un cine implica toda clase de riesgos, no lo olvides. Tú déjate llevar…La mayoría de estos cines están en lugares de fácil acceso. 

Si tienes tus propias experiencias o anécdotas, escríbelas acá. Es bueno compartir estas cosas; así nos sentimos menos canallas.

Es importante que leas con atención lo que sigue, pues aunque te parezca raro, hay también un protocolo que cumplir en la visita, o sea, desde que te encuentres cerca del cine deberás hacer algunas cosas y otras no - si quieres pasar piola, desde luego, mis preferidos son los que estan mas ocultos , desde luego. Te evitas la vergüenza que provoca el que te ampayen comprando una entrada para ver “Batallón anal” o “Métemela hasta que sangre”. 

Cómo llegar y entrar lo más discretamente posible :

-Lleva monedas “no tengo cambio" podrian decirte , hoy todos me han pagao con billetes grandes. ¡saquen moneas, chiquillos o no entran!” Paltea un poco esperar el cambio.

- Ve el último día del mes o la primera semana. Como todos estamos recién pagados, destinamos ciertos recursos al weveo (buscar sexo sin remordimientos financieros). Hay más gente en esas fechas que en la última semana o a mediados de mes.Lleva contigo un flyer de un negocio cercano al cine. Si te encuentras a tu cuñado, tu vecino o tu jefe en la fila, le dices que buscas la dirección del flyer y te sales.Una vez en la entrada, no le pidas al acomodador que te guíe al asiento. El vejete anda con una linterna. Te verán todos los que están dentro.

Eso resta puntos para ligar. Mientras mas tiempo lleves en el cine, menos querrán hacerlo contigo. 

- Esfuérzate por demostrar que llegaste hace un par de segundos y que es la primera vez que vienes. - Pasa directo al baño. Te permitirá un primer cateo de la mercancía existente en el cine. Recuerda: lo que no se muestre a la luz del baño puede ser mal oliente, feo, excesivamente velludo, senil, portador de una ETS, muy usado o peor aun: un pene pequeño.Tómate tu tiempo. No te lances con lo primero que te llame la atención en el baño, si es que ocurre.

- No saludes ni hables. El cine porno se compara únicamente con un discurso de detención: tienes derecho a guardar silencio, todo lo que digas podrá ser usado en tu contra…Espera unos 10 minutos a que tus ojos se acomoden a la oscuridad de la sala. Antes de ese período no hagas nada de lo que puedas arrepentirte, como tocar o succionar. No es para nada edificante descubrirte haciéndole un mamón a esa loca fea, pasiva, desdentada y Cuma a la que siempre despreciaste en el sauna.Si te encuentras con algún conocido simula no haberlo visto.

- Ahórrate comentarios tales como “¡parece que me confundí de cine”! “¿No proyectan hoy la segunda par te de Amanecer? ”, etc. Nadie te creerá. Harás el ridículo. Si entraste a un cine porno eres porque tienes sexo con hombres o te gustaría tenerlo.

Cómo cazar dignamente, sin perder la salud y/o la billetera

- Lleva zapatos antideslizantes. Algunas salas XXX están excesivamente inclinadas y mojadas o tienen hileras de asientos rotas, esparcidas por el piso. Puedes tropezar, resbalar, caerte y hasta quedar embarazado sin enterarte, antes de que te saquen en camilla, con la cabeza rota, lo cual sería una vergüenza incluso para ti.

- Elije bien dónde sentarte o recostarte. Los asientos, paredes, pasamanos, puertas, etc, suelen estar pegajosos. No querrás salir del cine con una fea mancha en la camisa o en el pantalón. No creas todo lo que te dicen entre dientes. Más bien no creas nada de lo que te dicen. Frases como “Es la primera vez que vengo” “Acabo de llegar” “Vine a acompañar a un amigo” “No sabía que esto era así” o “Soy activo 100 x 100”, resultan ser falsas. 

- La mayoría de tus ahora compañeros de cine son versátiles o directamente dicho, perras pasivas. No hay activos en los cines porno. Hay hombres heteroweados calientes y maricones asumidos, dilatados y confesos. 
Unos y otros sueñan con un pene venoso, cabezón y enhiesto. No es por ser freudiano, pero el falo suele regir la mayoría de las cosas. Un cine porno no es la excepción. 

- No vayas muy abrigado, La temperatura exterior suele variar con respecto a la temperatura de la salao maldecirás la hora en que escuchaste el consejo de tu abuelita o de la loca que da el tiempo en la tele. Te asarás de calor entre felatio y felatio.

- No dejes la chaqueta en el asiento de al lado. Una vez conseguido un tipo con el que tirar, vendrán otros a ver lo que hacen o participar de ello, algunos de ellos tienen muy mala "puntería" y apuntan para cualquier parte. Coloca la chaqueta en el espaldar del asiento de enfrente, a modo de percha. Presiónalo con una mano mientras haces lo otro con el resto de tu cuerpo. Así no podrán robar ni estropearte el modelito.

- Te recomiendo ir al cine XXX con el mínimo de documentos, de dinero, tarjetas de crédito, etc. Algo de lubricante y 

- Por lo menos 3 condones siempre resultan útiles. Los condones que no uses te servirán para canjear una posición cómoda entre el tumulto que mira o participa en el manoseo a ese exquisito flyte de zapatillas blancas, buzo y capuchón de rapero. No es que el flyete sea necesariamente activo o dotado, pero las zapatillas blancas, el buzo y el capuchón lo hacen irresistible. Da lo mismo que la tenga chica o que se pasivo: parece heterosexual y eso basta.

- Nada de penetrar o ser penetrado sin condón. Procura que la tentación no te venza, cuida donde pones la boquita: aunque en niveles muy bajos, existe riesgo de adquirir VIH mediante el sexo oral. Otras enfermedades como la hepatitis B, los papilomas y la blenorragia pueden adquirirse también por la boca. ¿Necesitas más? Por desgracia tengo espacio limitado en este portal. Me encantaría seguir recomendándote qué hacer y en dónde, pero, mal que me pese, se me acaba el espacio. - See more at: http://www.cabinagay.com/posts/relatos/43/Recomendaciones-al-visitar-un-cine-porno.html#sthash.fXzAW2pb.dpuf
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miércoles, 27 de enero de 2016

LA COLUMNA DE LOS CLANDESTINOS XI: CIBER OPEN


Ubicado en el 503 de la Calle San Luis, casi esquina con Allende, está Ciber Open, sólo a unos cuantos pasos de otro sitio de encuentro para hombres que tiene sexo con otros hombres, el famoso Gremio. De muy reciente creación, ubicado muy cerca del centro histórico, este nuevo ciber de ambiente se ha ganado un lugar especial en el gusto de muchos chicos potosinos. A destacar están sus instalaciones: pensadas para el disfrute de todos sus visitantes bajo un ambiente limpio, seguro y con un costo justo: 18 pesos la hora. Destaca el buen trato de sus propietarios, así como el de los chicos que atienden el negocio. Sus horarios son, si bien tengo entendido, de 11 de la mañana a 11 de la noche de lunes a domingo, y por si fuera poco está abierto los 365 días del año. Eso ya es un mérito, pues la calentura de los potosinos no respeta días festivos.

Al llegar encontrarás un ciber de apariencia muy limpia, creo que este punto es de destacar pues considerando que muchos de los que van lo hacen con la intención de tener sexo, no está demás echarle un trapazo a las máquinas y de paso aromatizar las zonas de ligue. Y en eso Open tiene un 10, es algo que se ve poco en esta clase de ambientes.

Open cuenta con cabinas al fondo del local (de dos pisos): en la primera planta tienen cabinas sencillas, con cortinas negras. La segunda cuenta con cabinas a puerta cerrada. En ambos pisos las cabinas tienen gloryholes, ¿no es eso excitante? Si lo tuyo es sólo mirar, puedes echar un vistazo discreto a la cabina de al lado y si a tu vecino esto no le parece incómodo seguro te permitirá echarte un taco de ojo. En la segunda planta además hay una modesta sala de convivencia con detalles orientales que le dan un toque armonioso, y un cuarto oscuro, no muy amplio pero hecho para lo obvio y por supuesto concurrido por aquellos chicos que prefieren salir de sus cabinas para tener algo “menos íntimo”, lo pongo entre comillas porque al ser un cuarto oscuro lo que se alcanza a apreciar adentro es poco pero sin duda el morbo de cualquier cuarto oscuro es el toparte con desconocidos en la oscuridad, entregarte al gozo de las caricias, los arrimones y ya estando a un buen faje, un trío o una mini orgía.

Ahora, voy a ser franco con lo que he visto las veces que he asistido a Open, para que no todo parezca un artículo de celebración y felicitaciones. Open es un lugar pensado para todas las edades, pero por un motivo curioso quienes más concurren son chavos de los 18 a los 30 años, a veces pareciera que su público es exclusivo de veinteañeros. A diario verás treintones y cuarentones y notarás una diferencia entre lo que es Open y, por ejemplo, lo que puede ser una Boxer Party de Cabritos, los vapores de La Central o una noche en El Gremio. ¿Quiere decir que Open es excluyente? Para nada, como ya he dicho el trato de los dueños es cordial y respetuoso. Pero esta clase de ambiente es más relajado y menos clandestino.

Gente a todas horas: sí. Delgados, gorditos, guapos, normalones, los que no se fijan mucho en el físico y se interesan más por echar pasión, así como los que te voltean la cara cuando no les gustas porque estas generaciones tienen una apropiación sobre el físico y la superficialidad tremenda. No está mal, es típico de estos y muchos lugares de ambiente la tendencia de encontrar divas o lo que consideran a la gente madura otra especie con la que no congenian. Los millenials parecen optar por sitios ordenados como Open, porque son generaciones acostumbradas al ligue a través de las redes sociales o los antros, y por tanto les ha tocado vivir menos el ambiente de clandestinidad del cruising. En Open es regular ver a los chicos dando vuelta tras vuelta, esperando la llegada del modelo de revista. La cosa es que seguramente a la llegada de dicho semental, éste terminará fijándose en el chavo de finta chacal o caso poco común (risas) será pasivo como tú. Considero que la superficialidad es parte de los negocios en los que la clientela está compuesta en mayoría por jóvenes. En la cultura homosexual de San Luis Potosí pervive una ideología de merecer lo mejor por el hecho de considerarnos los mejores, de ahí a que la realidad sea distinta es algo que juzgarán los demás.

Si lo tuyo es un sitio en el que vas por una o dos horas a conocer sin sentirte comprometido a nada, Open te va a gustar. Pero si vas creyendo que adentro verás un show porno y mucha acción, es preferible que busques en los otros espacios que tiene San Luis. Y aunque como en últimos artículos he dicho que el cruising en San Luis está muriendo, creo que en la ciudad aún se pueden encontrar sitios en los que puedes dar rienda suelta a tus instintos sexuales de la forma que más te guste.

Open es un lugar para encuentros oportunos: vas, pides una máquina y de rato en rato te das una vuelta por el lugar para ver si hay algo que te guste y de hacer click con alguien proceder al cotorreo. Sin complicaciones. En fin, para todos hay lugares. Tienes que vivir la experiencia en carne propia y decidir si Open es tu mundo. Ya sea que vayas por curiosidad, por vivir una fantasía o para calar estos ambientes, ya sabes la dirección, el costo y los horarios.
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viernes, 25 de septiembre de 2015

Corazón de cine porno en Buenos Aires

Un relato divertido:
Cuando volví de España, donde había vivido durante 3 años y medio, volví a ocupar mi antigua habitación en la casa de mis padres. Una noche de desvelo empecé a buscar algo para leer y en uno de los cajones encontré una antigua revista Eroticón; presa de la melancolía, me puse a hojearla recordando mis primeras noches calientes en soledad, donde fantaseaba con encuentros carnales con hombres, que a esa altura eran sólo puras fantasías, imposibles de llevarlas a la realidad. Seguí hojeando la revista sin prisa pero sin pausa hasta que encontré una nota sobre cines porno en la porteña ciudad. Maravillada con semejante novedad, me la leí de pe a pa sin perder ningún detalle. Asombrada y excitada, no podía creer lo que leían mis ojos. Me pareció más fantasía que realidad, pero igual me quedó la duda. Uno de los cines donde más se había detenido el cronista era el Cine Plus, ubicado sobre la calle Rioja, justo al lado de la bailanta Latino Once. Me quedó volando por la cabeza, y sobre todo por la bragueta, la nota que había leído, y ya que era del Oeste y viajaba diariamente a la Capital, pensaba tomar coraje para meterme a ver qué pasaba realmente en ese cine porno. Varias veces miré de lejos la pedorra sala. Pasaba por enfrente, pasaba por la misma vereda y nunca me animaba. Me sentía sucia, perversa, pajera... Hasta que un día mi cuerpo debatió con mi mente sus necesidades y salió ganando. Corría el año ’96. Cuando entré, saqué la entrada con la cabeza baja y empecé a ver que había más de un tipo deambulando por el lugar. En la oscuridad de la sala, después de acostumbrar la vista como los gatos, empecé a ver decenas de tipos que andaban dando vueltas por todos lados. Eran tipos y tipos y más tipos, como un grupo de experimentados cazadores. Había tipos en las escaleras con los pantalones bajos, tipos besándose, manoseándose, había escenas de sexo completo, oral, grupal, romántico, sexo, sexo y más sexo.
En el primer piso, las escenas de la pantalla grande mostraban películas hétero; poco tiempo después entendí que esas películas eran el anzuelo ideal para los trabajadores chongos cansados, que venían a buscar un pete express, sentados con cara de boludos hundidos en las butacas que, seguramente al cerrar los ojos ante una boca caliente, soñarían que la que succionaba era la porno star de la pantalla.
Arriba la sala gay y un cuarto oscuro donde los cuerpos se transformaban en revoltijos de carne. Fiestas negras, duchas blancas, lenguas salvajes: en la carta de ese cine el menú era variado y podías comer, chupar y tragar hasta saciarte.
En los baños, la cosa era más íntima si querías revolcarte con la puerta cerrada en el cubículo del inodoro, aunque la mugre en general era exagerada. Papeles sucios amontonados en olorosas montañas, el piso alfombrado por forros usados y a veces, si tenías suerte, había agua. Por años y años, mi vida sexual pasó a desarrollarse en ese cine en particular, aunque recorrí por simple curiosidad varios cines de Buenos Aires, cada uno con un perfil específico y respondiendo a un concreto mercado.
Durante los largos años que retocé en los baños, en los rincones y hasta en las butacas, me enamoré, hice amigos, encontré algunos novios no muy perdurables pero que me entretuvieron bastante, cumplí increíbles fantasías, me crucé con las entrepiernas más chicas de mi vida, y con las más grandes e inolvidables, y vi cosas que si tuviera que contarlas una por una, no me alcanzarían ni días, ni meses, ni años. Hoy, en el año 2009, esos eróticos reductos siguen estando, abrigando el deseo y los cuerpos calientes que prefieren enredarse en prácticos retoces, sin histerias, ni versos prearmados. No son discos, ni pubs maricas de diseño, pero lo que es seguro es que muchas de las maricas que histeriquean en la noche bolichera o en la calle, en los cines porno se transforman en bestias carnales y salvajes guiadas por puro instinto, y entienden que, después de todo, en esa oscuridad permanente, todos los gatos somos pardos, mal que a una le cueste aceptarlo.
Juro que durante todo ese tiempo nunca me arrepentí de haberme echo asidua víctima erótica de esas salas promiscuas y calientes; eso sí, para qué negarlo: a veces me he sentido una rastrera rata de alcantarilla... y otras tantas... una diosa bañándome desnuda en la Fontana di Trevi, como la grandiosa Anita Ekberg en sus años más calientes del cine de oro italiano...

Palito, bombón...

Si las butacas hablaran...! Las de los cines porno, claro. Aunque hoy por hoy, más que hablar, acaso chirriarían. No obstante la andanada de nuevos multiespacios en los que el fragor del cuerpo a cuerpo prefiere las cabinas con glory holes o la erótica humedad del sauna, o la forma en que definitivamente Internet cambió la manera de mirar pornografía, todavía hay cines XXX que siguen existiendo en Buenos Aires. El mítico cine Ideal (Suipacha 378) es uno de los referentes insoslayables. Frecuentado por señores que van en busca de muchachos que van en busca de señores generosos, y en donde más de un oficinista de la city se toma un descansito a la hora del almuerzo, el Ideal es junto con el ABC (Esmeralda 506), en cuyas salas gays dan una programación continuada todos los días hasta las 5 de la mañana, los bastiones que resisten en el microcentro porteño. Para los que prefieren una incursión con un toque lumpen y, por qué no, bizarro, quizá la mejor opción sea el Once Plus (Ecuador 54), justo frente a la Plaza Miserere: una suerte de "salón de los pasos perdidos" sexual para quienes cotidianamente van a tomar o bien el tren o bien un colectivo. El cine Box (Laprida 1423) es uno de los pocos que siguen en las inmediaciones de la antigua vía gay por excelencia, la avenida Santa Fe, la cual, junto con el resplandor de la pantalla en que tantos bigotudos besuqueros hicieron las delicias del público homosexual en la década del ’80, ha dejado de ser también lo que solía.
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