viernes, 16 de septiembre de 2016

Salas de video gay en Lima Metropolitana

Las denominadas "salas de videos" o simplemente "videos" son lugares donde los homosexuales van a tener sexo de manera voluntaria.

Se diferencian de un chongo en que no hay intercambio de dinero, por lo general en los videos no se cobra o se paga por tener sexo (muchos lo hacen ver así, especialmente la prensa)

el Dark en Lince

Estos lugares muchas veces funcionan como bar y hasta tienen zonas de baile como las discotecas con shows en vivo, también podemos encontrar el cuarto oscuro, un lugar oscuro donde se meten a tirar, algunos van con su pareja.

Por lo general tratan de pasar desapercibidos a primera vista para no ser descubiertos debido a que las autoridades los clausuran a cada rato, pero luego vuelven a abrir y así se la pasan todo el año.

La lista:

Mencionaré algunos de estos lugares, aunque hay muchos más por ahí:

- Videos Omar [Petit Thouars 3479, San Isidro]: Tiene videos con cabinas para sexear rico con cualquiera que se te cruce en el camino

- Dark Club [Emilio Althaus 315, Lince]: A unos pasos de la avenida Petit Thouars, tiene bar, para bailar, cuarto oscuro y hasta una rockola. El mariconcito que atiende la puerta es medio coquetón

- Minotauro Club [Manuel Gonzales Prada 419, Surquillo]: Cruzando la vía expresa como quien se va para surquillo, tiene bar, cabinas y hasta una especie de laberinto en la parte de arriba. Fuí un sábado por la tarde, la verdad vi poca gente y no eran tan atractivos, me cobraron 15 soles (me pareció un poco caro) y me dieron unas bebidas alcohólicas y un condón a punto de vencerse. El bartman es un pelón que se cree Shaolin. De todas esta es la que cuenta con mejores instalaciones y se nota más limpieza.

- K-Leta [Wilson 718, Lima]: En un edificio medio antiguo en el piso 3, tiene sala de video, bar, cuarto oscuro, los domingos va el clon de la chola chabuca a figuretear

- PK2 [Petit Thouars 1868, Lince]: Del mismo dueño del K-Leta, creo que se cambiaron el nombre a Tenta2 o algo así, también tiene bar, cuarto oscuro y lo típico de estos lugares

- Studio 5 [Arenales 679, Lima]: Al costado de una tienda de computadoras, el dueño es un mariconcito de lentes que también la hace de portero y hasta animador. Tiene cuarto oscuro, bar, shows en vivo, sala de video. A veces el bartman se mete a tirar al cuarto oscuro.

- Club Casanova [Malvas 115, Breña]: Frente a la comisaria y una academía pre universitaria. Tiene bar, sala de video, cuarto oscuro, van muchos calatos. Me parece muy desordenada en comparación con otras. Algunos le dicen "Cazamostras" o "Cazamoscas".

- K-Prichos [Colmena 767, Lima]: Tiene bar y un cuarto oscuro muy pequeño, esto más parece una discoteca, antes tenía sala de video, pero lo han convertido en un sitio para bailar y cobran más caro. La atención de los serranos es pedorra y de mala calidad, el agua la cortan para no gastar y el water ya se imaginarán... un asco, lo único bueno es que van menores de edad a cachar. La verdad poco recomendable.

- Amnesia Lima Disco Bar [Colmena 858, Lima]: A media cuadra del K-Prichos para hacerle la competencia. Tiene bar, zona para bailar y un cuarto oscuro al cual nadie entra. Verdaderamente este sitio parece una discoteca, fui un par de veces, la primera nadie entró al cuarto oscuro y la segunda me aburrí y me fui, no me gustan las discotecas. También hay un viejo chivo que atiende y coquetea con los stripers que están hasta el pedo. Lo único bueno es que hay entradas desde 5 soles y van menores de edad, ni piden DNI.

- Cine Club Sala de Videos [Arequipa 339, Lima]: En el segundo piso, tiene cabina, cuarto oscuro, sala de video, dicen que van papiriquis y caletas, yo solo vi una loca y un choclón
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sábado, 3 de septiembre de 2016

La historia del ligue virtual gay


Ligar ha sido un arte para el ser humano desde que el hombre es hombre, ha sido algo que particularmente se ha desarrollado más en el género masculino, ya que aunque el rol de la mujer en la sociedad ha cambiado trascendentalmente, ha sido tradicionalmente el macho el que toma la iniciativa. Si esto lo llevamos al mundo gay, se potencializa al cuadrado.

Antes del Internet y las tecnologías telefónicas que lo precedieron, el ligue se desarrollaba principalmente en la calle (zonas de ligue), en bares y antros, y quizá en alguna que otra reunión en donde se juntaban gays; esto lo limitaba mucho, y tenía que ser la tecnología lo que viniera a revolucionarlo todo.

Fueron Jonathan Crutchley y Larry Basile, dos nativos de Boston, quienes aprovecharon estas ventajas tecnológicas creando un servicio telefónico para la comunidad gay llamado Manhunt, únicamente disponible en el área de Boston, en donde los usuarios dejaban grabados mensajes, para que otros hombres los escucharan y posterior a ello se pudiesen contactar.

Con el nacimiento del Internet, también nacieron sitios gays, y algunos incluso incorporaron un chat para que los usuarios pudieran platicar entre ellos y el ligue no cesara, tal es el caso de Gay.com, quien rápidamente se convirtió en un referente en cuanto al ligue gay se refiere.


Por otro lado los creadores de Manhunt, se dieron cuenta que tenían que evolucionar, y decidieron en el 2001 abrir un portal en donde este ligue pudiera hacerse de manera más directa, con fotografías y contacto inmediato vía chat, así nació Manhunt,el primer servicio de contactos en línea del mundo.

Decidimos que si el negocio iba a continuar teníamos que crear un sitio web, hacer que los hombres usaran el sitio, y si iba a ser exitoso, que pagaran por usarlo… El potencial se hizo global y ahora hay más suscriptores globalmente que en EEUU.


Manhunt es un ejemplo claro de como se potencializó el ligue gay en el mundo, se creó un espacio privado y hasta cierto punto anónimo para conocer gente afín para lo que uno quisiera. Hoy en día el servicio es mundial, tiene versiones en inglés, español, francés, portugués, alemán, italiano, chino y japonés.

Para el 2006 Manhunt ya era el sitio gay online más visitado, superando a Gay.com. Hoy en día está disponible en todos los navegadores web, y cuenta con una aplicación en iOS y Android, está optimizado para teléfonos inteligentes, y tiene más de 4 millones de perfiles en el mundo. Además recientemente ha incorporado un video chat, y ha ido modernizando su plataforma para ofrecer una búsqueda más precisa.

Después de Manhunt han nacido un sin fin de apps y productos que buscan lo mismo, viendo la enorme necesidad del ligue entre la comunidad gay nacieron Grindr, Scruff, Hornet, Growlr, Jack´d, Planet Romeo, y muchos más.

La oferta es muy variada, y seguramente alguna de estas opciones puede ser la más apropiada para tus necesidades, lo que es un hecho, es que el ligue entre los gays es pan nuestro de cada día, crece y se multiplica, incluso al grado de que varios expertos afirman que el tradicional ligue en el antro ha bajado considerablemente. Para que ir, pagar un cover, tomar una cerveza y terminar con el potencial rechazo de una decena de opciones, cuando puedes tener cientos de ellas e ir a lo seguro.

La pregunta es, y tú, ¿como ligas?
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Los odiosos grupos de Whatsapp

Quien en estos últimos tiempos de selfies, smartphones y por supuesto de pasar horas de horas tras el Facebook o Whatsapp ha sido agregado, muchas veces sin su consentimiento, en los famosos, algunas veces odiados y estresantes grupos de whatsapp.

Si ya desde hace algunos años los grupos de Facebook se convirtieron en la forma de conocer más personas en la red y muchas veces, por no decir la mayoría, no solicitamos el ingreso a uno o más de ellos, en estos últimos tiempos los grupos de whatsapp se han convertido para muchas en la forma de ligar, conocer e interactuar con el mundo digital, pero para nosotros los gays en la manera de encontrar el punto del día, aunque la mayoría lo niegue y crea que encontrara el tan anhelado AMOR que ya en estos tiempos parece más difícil que encontrar la piedra filosofal.

Y es que los grupos de whatsapp a diferencia de los de Facebook están limitados a 100 personas pero muchas veces eso se vuelve caótico si la mayoría de sus miembros interactúan al mismo tiempo creando interminables listas de mensajes por leer y haciendo en muchos casos que tu celular suene y vibre en todo momento, lugar y hora.

Porque si señores, muchos de estos individuos no les importa que sea las 4 de la mañana que sea feriado nacional o que estés en medio de una festividad importante como la navidad, noooo, tu celular sonara o vibrara igual o más en estas fechas, ya que andan polulando miles de ciber amigos en busca de la próxima presa

Y eso no acaba ahí también se te llena el espacio del celular de fotos, videos, memes y audios que en la mayoría ni te interesan y ni que hablar si el grupo de wahtsapp es gay, los selfies porno y los videos eróticos abundaran y llevaran tu memoria del smarpthone al colapso.

Es por eso que muchos aman, en el caso de los más putos y otros odian, en el caso de los que son más decentes, los grupos de whatsapp, por que incluso si te sales de uno te agregan a otro y otro y otro y se vuelve a veces interminable. Y ni que decir de los usuarios que te hablaran aparte ya q verán tu foto de perfil y te empezaran a bombardear el celular si la foto les agrada, teniendo que empezar ah hacer blokeos en masa e incluso pensar en cambiar de numero debido a que muchos no se dan por vencidos e intentaran comunicarse contigo telefónicamente no importándoles la hora y ciber-acosandote en las madrugadas con sus llamadas que te interrumpirán tus más placenteros sueños.

Es por eso que en mi caso odio los grupos de whatsapp por lo que he decidido ya no dar mi número a cualquiera y solo brindárselo a mis amigos o conocidos más cercanos para evitar pasar ese mal rato de ser agregado a un grupo de whatsapp que en lel 99% de las veces ni me interesa ni tengo intención de ser miembro

Bueno espero que esta nota les haya gustado y conmigo será hasta la próxima…chauuu
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Tom Daley te enseña a tener el culo perfecto


Tom Daley es ese apolíneo deportista que se está encargando de amenizar nuestros calurosos días de Agosto en los Juegos Olímpicos de Rio 2016. La vida le sonríe al británico, disfrutando de su reciente matrimonio con el oscarizado guionista Dustin Lance Black y tras conseguir otra medalla en su exitosa carrera como saltador de trampolín, Tom Daley se ha propuesto dar a su público sus trucos de belleza y estilo de vida a través de su canal de Youtube con el objetivo de que consigas su esculpido culo de cara al verano…que si bien llega algo tarde para su plan de seis semanas, pues nunca viene mal tonificar los glúteos. Antes de nada, no, el ejercicio no lo va a realizar embutido en sus ajustados speedos

Con su canal, Tom Daley hace sus primeros pinitos delante de las cámaras más allá de la piscina, demostrando que se le da bastante bien el tema. Sentadillas, elevaciones de cadera… Tiembla Shaun T, que la competencia es dura.

Durante las próximas 6 semanas voy a darte unas rutinas para tu culo para ayudarte a esculpirlo y tonificarlo, preparándolo para el verano.










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14 millones de mensajes se enviaron en Grindr durante las olimpiadas de Río


El medallero ya sabemos cómo ha quedado, pero ahora es momento de analizar datos y más datos que ayudarán a saber cómo han sido los Juegos Olímpicos que han terminado hace tan sólo unos días en la ciudad brasileña de Río. Y resulta que, hablando de datos, Grindr tiene muchos que aportar.

Resulta que durante las dos semanas que duraron los juegos, 38.000 personas usaron la popular aplicación de citas. Se dice pronto. 38.000 usuarios provenientes de 109 países diferentes y que enviaron 14 millones de mensajes.

Suponemos que no todos esos mensajes serán de deportistas, alguno habría de periodistas o de aficionados, pero un alto porcentaje habrá sido, seguro, de deportistas, los mismos que viven en el armario, porque desde luego no hay 38.000 deportistas abiertamente homosexuales.

Brasil, Estados Unidos y Reino Unido fueron los grandes “triunfadores” de estas “olimpiadas” grindrianas, siendo los que más mensajes recibieron. 
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domingo, 7 de agosto de 2016

El legendario Hotel Mazatlán


Llegar al hotel Mazatlán casi a la media noche algo tiene de deporte extremo. Las inmediaciones del Metro Salto del Agua lucen cada vez más solas. Algunos llegan en coche o en taxi. Algunos más aventureros optan por llegar caminando. Sobre la calle Nezahualcóyotl casi no hay luz, a excepción de dos altares a la Virgen de Guadalupe. Al llegar por fin a la esquina con el escondido Callejón de la Igualdad, el cuerpo se relaja un poco. No es precisamente un lugar fresa, se trata de una callejuela escondida entre la colonia Centro, la Obrera y la Doctores. Uno respira tranquilo al constatar que no le chingaron la cartera ni el celular. 

El registro

Sólo llegar al pequeño cubículo que sirve de recepción ya es un chicotazo de adrenalina que corre del estómago hasta la boca. 

-¿Tienes habitaciones? 

-Híjole, nada más de entrada por salida. 

-Está bien. ¿Pero sí es de arriba, verdad? 

-Sí. 

-¿A qué hora vence? 

-A las tres de la mañana. 

-Sale, dame un cuarto. 

-Son 190 pesos.

Mientras el recepcionista busca mi llave, observo un cartel en el que se advierte quepara entrar en el hotel hay que ser mayor de 18 años y comprobarlo mediante IFE, lo que nos asegura que no estamos precisamente en un hotel familiar. Finalmente me entrega la llave del cuarto 31. El hotel tiene planta baja y tres pisos. Me toca en el de hasta arriba. 

Mi pregunta sobre si mi habitación es de los pisos de arriba no es casual. En la planta baja no hay acción, incluso a veces una que otra pareja hetero despistada se queda ahí. Lo bueno está en las plantas superiores. Quienes ahí trabajan saben muy bien de qué va el negocio: prefieren cobrar por unas horas que por el día entero. Saben que pasando unas horas pueden desalojar a los “huéspedes” y dar entrada a una nueva remesa de cuerpos calientes. 


Las habitaciones 

Llego a mi cuarto. Está muy lejos de ser un lugar deseable para quedarse, aunque aquí pocos, muy pocos, vienen a eso. Las colchas son viejas, las teles antiquísimas pero funcionales. Al encenderlas hay, como era previsible, canales porno. La cama es tamaño matrimonial, los burós y cabeceras son de madera y están descarapelados. Hay un papel higiénico nuevo y otro a medio usar. En el baño hay sobrecitos con jabón, shampoo y crema humectante, además de un par de toallas rasposísimas, todo estampado con el logo del hotel. Por supuesto, hay un espejo en la pared junto a la cama, para esos que les gusta verse al momento de la acción o los que se graban con sus celulares. 
Las reglas del juego 

El modus operandi es dejar la puerta abierta y tenderse en la cama, encuerado, a veces masturbándose, esperando a que alguien que pase le guste lo que hay y decida entrar.El outfit preferido por los asistentes son los jockstraps que dejan las nalgas al aire como una invitación, así como los cockrings para mantener las erecciones por más tiempo. 

Hay quienes no esperan y aplican la técnica de vagar por los pasillos, donde varios flirtean y si encuentran algo que les gusta se lo llevan a su cuarto. Aquí el lenguaje corporal es lo más importante: si el cazador de pasillo te llamó la atención, cruzas miradas con él. Si ambos se gustaron, se detienen. Usualmente el activo se soba el pene encima del pantalón para dejar bien claro quién va a penetrar a quién. Si la pareja de ocasión coincide en roles, lo demás será irse a la habitación de uno de los dos. 


Entre amigos 

Es común ver a cuates llegando en grupo después del antro. Cargados muchas veces con poppers, coca o cualquier variedad de “dulces”, arman orgías que duran unas buenas horas. Basta con convencer al recepcionista con una tarifa individual por visitante para que los dejen armar la fiesta en el cuarto. Hasta les conviene: tres, cuatro o cinco hombres en un cuarto que es para dos. No hace falta ser un genio matemático para saber que ahí hay billete. 

No es difícil encontrar material testimonial de estos encuentros: basta con entrar a páginas de videos de sexo amateur y teclear “hotel Mazatlán” o incluso “Maza”, como cariñosamente le dicen algunos, para ver que aquí pasa de todo. El fisting, elbareback, la golden shower e incluso tener acción en los pasillos no tiene nada de raro en este lugar. Y cumpliendo con la profecía de Warhol que afirmaba que en el futuro todos tendrían sus quince minutos de fama, los usuarios del hotel gozan subiendo sus videos para así cosechar votos y comentarios por parte de los espectadores. Trepar el video a la red es la parte final de la experiencia que culmina una noche de sexo sin tapujos. 

Viviéndolo en 3D

Después de vagar por los pasillos y siendo invitado por varios a pasar a sus cuartos para una experiencia uno a uno, al fin encuentro lo que busco: un cuarto con la cortina descorrida con cuatro hombres encuerados donde dos tienen sexo mientras los otros dos se masturban y se besan disfrutando el espectáculo. La puerta está cerrada pero al verme espiando a través de la ventana, me analizan y me dejan pasar. Les gusté. Trago saliva y entro al cuarto. 

No participo. “Ver me excita un chingo, cogen de poca madre”, le digo al activo que penetra a uno más jovencito e intenta meterme mano. Temo que me vayan a mandar lejos por nada más entrar de mirón, pero tengo suerte y no me dicen nada. Los otros dos siguen en lo suyo, pero también me invitan. Observo lo que hay en la cama: ropa, celulares, poppers, aceite de bebé que deduzco están usando como lubricante. 

Las luces están apagadas; sólo la luz del baño y la de la tele ayudan a mis pupilas que intentan adaptarse. Me acerco a la pareja que está en pleno mete y saca para comprobar mis suposiciones: están cogiendo "a pelo". 

El pasivo se da un pasón de poppers y hace gesto de convidarme. Me hago tonto y pongo cara de morbo viendo la escena. El activo bombea más rápido y dice “ya me voy a venir, te voy a preñar bien rico”. Se viene adentro del chavito, que no debe tener más de 22 años. No parece temerle a infectarse de algo: forma parte de la generación YOLO. Para ellos el SIDA es una cosa lejana que ya sólo pasa en las películas. Se viene también. Tengo ganas de decirle “coge todo lo que quieras, pero no mames, los condones son gratis en Salubridad y los dan afuera de los antros. Estás bien pinche morro”. Pero no vine a dar lecciones de moral sino a escribir una crónica. Sólo espero para mis adentros que este chaval no aprenda a la mala que, como en los espejos retrovisores, las cosas están más cerca de lo que aparentan y el VIH sigue siendo una realidad bien chafa. 
La salida

Todavía con muchas ideas retumbándome en la cabeza vuelvo a mi cuarto. Veo las grietas del techo intentando imaginar cuántos habrán cogido en la cama en la que yo ahora estoy tendido. Pienso en lo fácil que seria tachar de irresponsables a estos cuates por la manera en que se arriesgan pero llego a la conclusión de que, ya sea cogiendo a pelo, comiendo garnachas o metiéndole pata al acelerador, todos le hacemos guiños a la muerte. Si no es el SIDA, será la diabetes o la cirrosis. Finalmente a todos nos va a cargar la parca y nos suicidamos un poquito cada día. Al menos ellos gozan de sus cuerpos sudorosos y jadeantes en lugar de esperar quietecitos y bien portados que un cáncer se los lleve. 

Tomo algunas notas en mi libreta, la guardo, me fijo que no haya dejado nada en el cuarto. En el pasillo el recepcionista toca algunas puertas. 

-19, ya se te venció el cuarto. 

-Un ratito más, ni he agarrado nada. 

-Van a ser otros 190. 

A regañadientes, el cuate los paga. Dejo la llave en recepción y salgo del lugar. 

“Hay taxis, chavo”, me dice el recepcionista. Le digo que no gracias, que vivo a unas cuadras. El Callejón de la Igualdad luce vacío, salvo por un perro que hurga con el hocico en un montón de basura. A mi espalda el hotel Mazatlán, el legendario Maza, sigue en pie, y seguirá mientras haya hombres calientes que vengan a dejar su semen, su sudor y por supuesto, sus 190 pesos.
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Fuimos al Club Antifaz: sexo clandestino en Eje Central


Casi enfrente del Cine Teresa, que años atrás fuera templo de chaquetas, cogidas y morbo desbordado, se instaló hace poco un lugar mucho menos conocido, pero donde se va a lo mismo. Emparedado entre una tienda de electrónicos y un minisúper, está el número 130 de Eje Central Lázaro Cárdenas. En el botón 1 del interfón, se lee:Antifaz. De no ser por eso, nada delataría que hemos llegado a uno de esos sitios clandestinos de la ciudad donde, por unos cuantos pesos, se puede satisfacer al cuerpo e intercambiar fluidos sin empacho alguno. 

Afuera hay hombres en actitud sospechosa. Para el ojo no entrenado, pasarían por malandros, de esos que están a las vivas viendo a quién bajarle el celular o la cartera. Sólo los versados en el arte del ligue callejero sabemos que estos hombres no ven tus pertenencias, sino tu paquete o tu culo. Entre ellos destaca un chico con playera de la UVM que me tira una mirada braguetera y se moja los labios. Yo finjo no entender su código y me dirijo evasivo a la puerta del lugar.

Toco el botón del interfón y sólo suena el chasquido del dispositivo electrónico que permite saber que la puerta del edificio ya está abierta. El Club Antifaz, o simplemente ‘El Antifaz’ como ya lo llama cariñosamente su clientela, está en el segundo piso. Ahí, el chico que me miró el paquete, me alcanza. “¿Sabes cuánto cobran?”, me pregunta. “Según yo 40 pesos, ya si quieres rentar locker son 30 aparte”, le contesto, tragando saliva.

Tocamos la puerta que está rotulada con una carita sonriente y nos abren. Pagamos nuestro respectivo cover: yo mis 70 pesotes de cover y locker y el otro cuate 40, porque hoy es jueves de estudiantes y si tienes entre 18 y 23 años, el costo del guardarropa es gratis. Ahora su playera de la UVM cobró sentido: venía a aprovechar la bonita oferta, la bonita promoción. 


¿Listo para una experiencia sextrema? 


Like a virgin, touched for the very first time...

Una vez pagado el acceso hay que registrarse, anotando nombre y un password, además de tu rol sexual. Los lockers no tienen llave, pero ellos te aseguran que es seguro. El password es para que ningún listillo se quiera llevar las cosas que dejaste en tu locker. Como si fuera un trabajo godínez, también anotas tu hora de entrada. “No mames, casi te piden la cartilla de vacunación”, me dice el otro cuate para romper la tensión.

Ahí, en plena recepción, entregas tu ropa y te quedas tan encuerado como quieras. Casi todo el mundo conserva sólo la ropa interior. Y como a la tierra que fueres haz lo que vieres, me quedo en calzones, calcetas deportivas, mi gorra y tenis. El otro chavo se registra y alcanzo a fisgonear su INE: me doy cuenta de que apenas tiene 19 años.Antes de entregar mi celular discretamente le tomo foto a los precios de los condones, el lubricante, el viagra y los poppers.

Pasamos a la estancia y hay un pequeño refri con chelas y refrescos. A huevo, si no no sería negocio. Ahí me desafano de él para que no crean que venimos juntos y para explorar con más libertad. Unas cuantas mesitas, sillas y otros hombres en calzones, sobándose la verga por encima de la ropa interior. En la pantalla hay un video de Madonna: Like a Virgin. “¿Pero quién chigados va a ser virgen aquí?”, me pregunto, mientras me dispongo a entrar al área oscura del local que se abre para devorarme como una garganta de lobo.

Give it to me, yeah...

El Antifaz no es un sitio de cabinas convencional donde te ponen pelis porno y vas a todo, menos a verlas. Los muy listillos se ahorran las teles y los devedés, conscientes de que nadie las pela. En el laberinto de cuartos hay un par de “potros del amor”, uno en imitación de piel de cebra y otro de cuerhule.

>>¿Cómo diablos se usa el potro del amor?

La mayoría de los asistentes ronda entre los 18 y los 30, al menos hoy, seguro por la promo estudiantil. Sólo un par de señores se salen de ese rango: dos sugar daddiesde pelo en pecho y cabezas rapadas.

Apenas los ojos se empiezan a acostumbrar a la oscuridad, y las pupilas dilatadas permiten ver a las primeras bocas mamadoras haciendo lo suyo, trabajando las vergas erguidas. Un chavito delgado se la chupa con maestría a tres al mismo tiempo, turnándose. Y como si se tratara de un trofeo de caza, el más vergón se lo lleva a una de las cabinas y comienzan los pujidos.

Mientras Madonna continúa cantando sus éxitos —ahora anda en Give it to me—, el chavito hace de corista involuntario, pero en español: “dámelo cabrón, más adentro, así, qué rico, más, más”. Afuera, los demás siguen mamando y un barbón se me acerca: “estás bien rico wey, qué onda, ¿te la meto?”. Yo, para zafarme de la situación, le contesto con falsa seguridad: “no wey, gracias, pero soy activo” y me escurro rápidamente en el laberinto. Porque ante todo hay que ser profesional, oigan. 
When you call my name, it’s like a Little pray...

La luz roja de El Antifaz, como la de un cuarto de revelado, hace que el aspecto de las paredes descarapeladas se vea un poco menos culero, casi sensual. Y como en toda fiesta, lo mejor siempre está al final. Al fondo es donde están los cuartos menos iluminados y grupos de entre siete y diez chavos cogen, chupan y gimen. Unos usan condón, a otros les vale madre protegerse. Esa frase de que “sin globito no hay fiesta” para muchos no es necesariamente cierta. 

Las primeras lluvias de semen caen sobre las caras y las nalgas. Unas erecciones bajan, otras se reavivan, animadas por el morbo del roce del cuerpo ajeno en las cabinas y los pasillos estrechos. Como evidentemente no traigo libreta de notas, trato de recordar mentalmente todos los detalles, abriendo los ojos como platos, dejando que la nariz se sature del aroma a mierda y mecos, archivando los datos que me permitirán la reconstrucción futura de los hechos.

Me dirijo a un cuarto que parece que no había explorado cuando escucho mi nombre:“¿Pável?”. Salto como un gato sorprendido a media travesura y me topo de frente con un excompañero de la Universidad. “Si no dices nada, yo tampoco digo nada, ¿va?”me propone, dándome una palmada en el hombro. No me da chance de explicarle que yo estoy chambeando y no dándole gusto al cuerpo cuando ya se perdió en el laberinto oscuro.

“When you call my name it’s like a little pray”, canta Madonna. “When you call my name”, balbuceo yo, mientras emprendo la graciosa huida antes de encontrarme a algún otro conocido. “¿Tan rápido?” me pregunta el de la recepción, insinuando entre líneas que soy un pobre precoz. “Este, sí, tengo chamba por hacer”. Como que no me lo cree del todo, pero me vale madre. Tomo mis cosas y me voy en chinga.

“When you call my name…”. Carajo. Si les dicen que me vieron ahí no vayan a pensar que soy un golfo. Bueno sí, pero ahorita no gracias, porque estoy casado. Carajo. ¡Carajo!
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